GENTE QUE SUFRE Y GENTE FELIZ

TEO LEANDRES, MAS DE TRES AÑOS DE SUFRIMIENTO

Fue el 30 de enero de 2013 cuando su ex pareja se presentó en la comisaría de Policía para denunciarle. Dijo que había violado a su hijo de ocho años y que abusara de su perro delante del niño. Un magistrado lo mandó a la cárcel. Allí estuvo hasta mayo del año pasado cuando, tras repetirse el juicio, fue declarado inocente.

Tres años, dos meses y cuatro días entre rejas fueron su calvario pero… su mayor sufrimiento el hecho de que la misma mujer recurriese la sentencia absolutoria. Ahora, desde esta semana, ya puede dormir tranquilo. El Tribunal Supremo ha dictado la sentencia definitiva: le absuelve y deja claro que nunca cometió tales aberraciones.

Se llama Teo Leandres,  tiene 51 años, es albañil y se considera un buen padre…

—– Me han ignorado, me han tenido en prisión sin pruebas, el daño es irreversible. Aunque en realidad, esto no ha acabado. Nadie puede devolverme a mi hijo. Quizá nunca pueda volver a verlo. Todo este tiempo ha estado con su madre, ha recibido más de ciento cincuenta sesiones de terapia… Tengo miedo, puedo encontrarme cualquier cosa. Seguro que piensa que soy un monstruo.

A pesar de ser declarado inocente a Teo se le nota en la cara el sentimiento de perdedor. Su vida no está para alegrías aún, pero es posible que un buen día recupere su instinto de supervivencia y se eche a andar de nuevo.

 PADRES Y MADRES MAS ALLÁ DE LOS SESENTA

El tema de los padres-abuelos ha vuelto a la actualidad, al haberle sido retirada la custodia de su hija de siete años a dos padres de Turín, la madre de 63 y el padre de 75 años, a los que consideró “no idóneos” el Tribunal de Apelación porque “son demasiado mayores”.

En Galicia tenemos un ejemplo similar en Lina Álvarez, la médico lucense que fue madre a los 62 años de una niña que tiene otro hermano de corta edad.

Lina se ha puesto como un basilisco cuando el periodista le preguntó si temía porque le pudiese ocurrir lo mismo…

—– No tengo miedo de que me quiten a mi hija. ¡Era lo que me faltaba, que quisieran arrebatarle el derecho a mi hija de estar con su madre! Llevo 28 años gritando contra injusticias y no voy a consentir que nadie me cuestione ahora como madre. Para una vez que soy feliz en la vida…

Más sosegada, añadió…

—– Tenemos nuestras razones para ser madres a estas edades. Es un mérito de la naturaleza poder tener hijos y poder darles experiencia y madurez. Todas las mujeres del mundo deberían de estar celebrando con nosotras el hecho de poder ser madres después de la menopausia y tener hijos sin pareja. ¿Por qué ellos sí pueden ser padres a los 70 y nadie lo cuestiona y a nosotras nos critican ese derecho?

No es por nada, pero ya es curioso que los abuelos sean en buena medida los cuidadores de sus nietos en esta sociedad imperfecta.

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