GOGUE, EL HUMORISTA

Luis Míguez, Floreano y Gogue…

Gogue, el humorista, es un tipo estupendo. De esos que solo tienen amigos y en todas partes. Este Gogue, además, tiene fans a uno y a otro lado del Atlántico tanto por su buen humor como por su inventiva, que son dos cualidades difíciles de encontrar en el mismo creador. Porque el humor gráfico, el típico chiste de periódico o revista, es tan complicado que algunos incluso se dibujan y escriben a dúo.

Gogue no. Gogue crea en la soledad de uno de los lugares más bellos del mundo, en el que siempre huele a marea baja aunque esté llena, porque es el “paraíso del marisco”.

Me refiero a O Grove, villa turística y península bellísima por todos sus costados marineros e incluso por el istmo; playa por un lado, ensenada por el otro y en medio el espacio protegido de A Lanzada.

Además, en O Grove habita gente buena y generosa, de esa que merece ser de la estirpe de Breogán.  Como Gogue, al que siempre recuerdo “meco”.

A Gogue le han hecho un homenaje en la figura de su personaje “senlleiro”, que no es otro que Floreano, protagonista de su fabulación principal y que le acompañó por todo el mundo como artista. Aunque todo empezó, según cuenta, en el “Faro de Vigo”:

—- Hace ya 22 años que Floreano se asomó a las páginas del diario decano de la prensa española. Pero los creadores siempre soñamos con materializar a nuestro personaje en una escultura. Ahora mi sueño está cumplido.

Y a Floreano le puso cuerpo el escultor pontevedrés Lucas Míguez. Un cuerpo a tamaño real y saleroso; yo espero que tenga “alma”, como el Floreano del Faro de mis días de Vigo.

Gogue se encontrará con él cada vez que se asome a la plaza que hay frente a su casa natal. Y supongo que echarán ambos buenas parrafadas sobre los indignados, el paro, Zapatero, el alcalde, lo caras que van las centollas y que buenas están las tías de ahora…

Conversaciones trascendentes, estas de los pueblos marineros, de las que nació la retranca, que es el humor gallego que surge de una taza de vino en la taberna del puerto.

Yo tengo curiosidad por escuchar a Gogue y a Floreano en la plaza, a partir de este verano, sobre todo cuando las turistas no les entretengan… ¡A saber que se dirán, tú!

Pero me da que hablarán de hacer una película…

—- Hay un proyecto pero aún no cuajó… Por el momento está en estudio. Cuando yo creé a Floreano nunca pensé que iba a tener tanta trascendencia. De momento me conformo con esta realidad. Lucas le dio vida en bronce a mi viñeta, con Floreano, su mesa, los detalles, la taza de vino, el periódico, las moscas… Creo que es un trabajo genial.

Y ya me veo yo a Floreano formando parte de la colección gráfica de cuantas y cuantos turistas pasen por O Grove, porque tal como lo pinta Gogue va a ser como el Messi de los Mecos.

—- Claro. Yo esto lo interpreto como una cesión de la figura para el pueblo y seguro que todo el mundo quiere fotografiarse con él. Tengo lectores en Estados Unidos que me han escrito diciendo que vendrán este verano a O Grove para hacerse una fotografía con Floreano.

—  Quien te iba a decir a ti que un personaje como Floreano, un “degustador de vino” de taberna, casi un borrachín, iba a caerle tan bien a la gente…

—  Bueno, yo hago humor social, para el pueblo. Siempre entresaco algún trazo cómico de una conversación. Por eso, mis chistes son atemporales.

Floreano, además, es un ácrata… ¡Nunca votó pero habla de política! Parece gente normal de esa que cuenta chistes en “Luar”.  Pero gusta…

—  Yo solo quiero arrancarle una sonrisa a la gente cada mañana, para que comience bien el día. A veces también quiero hacerla pensar. Pero casi siempre lo que busco es que me digan “que chiste mais bó, alégrachesme o café da mañá”. Y creo que esa es la clave del éxito de Floreano y sobre todo de que se mantenga en primera línea tanto tiempo.

—   Además es para todos los públicos…

—   Sí, tiene fans entre los abueletes pero también entre la chavalada…

Este Gogue ha creado también Carlotta Cohen, la estrella del “New York Movies Magazine”, de Nueva York, que se publica mensualmente.

Pero, humor aparte, es uno de los mejores diseñadores gráficos gallegos internacionales,  cuyos trabajos van desde cabeceras de semanarios, como  “The Bush Blade”, de Alaska; el logotipo del “Hollywood Shorts Film Festival”; la animación para presentar películas como “Star Slyder” o “Terminator 3”; y hasta hizo caricaturas de personajes para la Falla de la Mercé, de Manuel Viguer.

Con todo esto, Gogue lleva a bordo casi un ciento de exposiciones.  Lo  último sonado que sé es que está invitado a participar en la promoción de los 25 años de la película “El Padrino”.

Por cierto, sólo es conocido por Gogue, el genial Gogue.

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