HISTORIAS DE PLEITOS

Nuestros antepasados pleiteaban mucho menos que nosotros y solo los ricos acudían a los tribunales para dirimir sus desavenencias, algo insólito en la Galicia actual. Esta es la conclusión a la que se llega tras una visita a los fondos históricos del Tribunal Superior de Justicia de Galicia, que nos muestra muchas curiosidades sobre la organización judicial y los casos más populares de la historia de la judicatura galega, desde el siglo XV.

Esta institución era la Real Audiencia de Galicia, creada por Cédula de los Reyes Católicos en 1480, pasando por su conversión en Audiencia Territorial en 1834, hasta la creación en 1989 del Tribunal Superior de Justicia.

Este organismo posee documentos de gran valor,  como por ejemplo las Ordenanzas de la Real Audiencia del Reino de Galicia impresas en A Coruña en 1679.

Pero también guarda con celo las causas más populares, como el juicio contra Manuel Blanco Romasanta, el hombre lobo, instruido por el juzgado de Allariz.

En estos fondos destacan asimismo la documentación requisada al periodista coruñés Antonio Benito Fandiño, preso político en la cárcel de la Audiencia de Santiago; y una apelación presentada por la heroína María Pita tras ser condenada al pago de 4.000 reales de multa y dos años de destierro por injurias y robos.

Y es que, los orígenes del actual Tribunal Superior de Justicia los encontramos en la creación de la Real Audiencia de Galicia en 1480, como os decía. Constituía una eficaz garantía de justicia contra los abusos y ambiciones de nobles y la anarquía social existente.

Tenía mando en todos los órdenes: judicial, político, administrativo y militar, ya que estaba regida por un capitán general que era a su vez gobernador y presidente de la Audiencia. Su papel fue tan alabado por el pueblo que se le conocía como “Fonte Limpa”.

No tuvo una sede fija durante muchos años. Desde su creación hasta 1508, la Real Audiencia conservó su carácter itinerante, pero a partir de esta fecha, bien por costumbre o bien por otras razones, residió en Santiago, donde permanecería hasta su traslado a Coruña en 1564.

Quizá la mayor curiosidad que encontramos en estos fondos sean los más de 40 pleitos relacionados con la heroína María Pita, que no salía de los juzgados. Bien como demandada o bien como demandante. Su historia judicial figura en los legajos del Antiguo Reino de Galicia. En realidad se llamaba Mayor Fernández de Cámara Pita.

En 1586, María Pita se enfrentó a su primera demanda ante la Real Audiencia. Su padre, Simón de Arnao, les reclamaba a ella y a su hermanastra la mitad de los bienes que a su muerte había dejado la madre de ambas, María Pita la vieja. El hecho de ser analfabeta no le impidió desenvolverse con soltura ante la Justicia.

De los archivos del Tribunal Superior de Justicia de Galicia saldrían numerosos guiones para la ficción televisiva o cinematográfica pero, como suele decirse, “tan reales como la vida misma”.

Uno de esos posibles libretos me lo contó, ya en mis tiempos de RNE, mi ilustre amigo el periodista coruñés José Antonio Porto…

Es el caso de dos hermanos gemelos del antiguo barrio del Matadero. Uno de ellos violador peligroso en las noches del Puerto; y el otro ladrón y  asesino múltiple, que había envenenado con matarratas a sus compañeros de “sardiñeira” después de haber cobrado la venta del pescado en la lonja, y hundido la embarcación frente a la playa de Baldaio. Como único superviviente salió fotografiado en La Voz de Galicia, lo que permitió denunciarlo a una de las chicas violadas… ¡Tal era el parecido con su hermano!

Ante la policía coruñesa se declaró culpable de aquel horrible asesinato y de aquel robo; y la Justicia llevó a ambos hermanos gemelos a la cárcel…

Fue un caso muy popular en la  ciudad herculina de principios del siglo XX…

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