HORREOS DE GALICIA

Uno de los ejercicios que me propuse hacer mientras dure esta pandemia es el de volver mis pasos sobre aquellos lugares en los que estuve y de los que aún guardo gratos recuerdos. Te aconsejo que lo practiques porque es muy saludable contra el aburrimiento.

Por ejemplo, hoy me imaginaré que estoy en aquellos lugares que se distinguen por sus hórreos porque es el emblema por excelencia de la etnografía gallega.

El hórreo es un singular granero creado de forma inteligente para preservar el maíz y el trigo de los roedores. Nos lo legaron los romanos, se volvió  indispensable en la frágil economía de nuestros pueblos y en la actualidad es una de las más interesantes muestras de aquella etapa de subsistencia.

Porque, hoy en día, la mayoría de los hórreos son una atracción turística que se suma al encanto de algunos de nuestros pueblos más bellos, aunque bien es verdad que algunos de ellos se siguen utilizando en las aldeas. Lo más común, sin embargo, es verlos adornando los nuevos jardines de la casa residencial reconstruida.

La colección más grande de hórreos a la orilla del mar la encontramos en Combarro,  pueblo marinero que fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. También cerca de Pontevedra, en Pedre, hay otro conjunto magníficamente conservado.  Y  asimismo se recuperó el conjunto de hórreos de Imo, en el ayuntamiento de Dodro. Son algunas muestras de los conjuntos de hórreos parroquiales y comunitarios más significativos de Galicia.

En Combarro, además, te esperan manjares exquisitos de la ría en las terrazas con vistas al mar y como es verano verás cómo el turismo ha convertido aquel pequeño pueblo de pescadores en uno de los rincones más visitados de las Rías Baixas. 

Pero hay otros muchos hórreos famosos que merece la pena visitar por sus singularidades. Por ejemplo el de Carnota, el más grande y el mejor ejemplo de esta arquitectura popular, por algo fue declarado monumento nacional. Muy cerca, en Lira,  hay otro hórreo que compite en espectacularidad con el de Carnota por sus características y dimensiones.

Pero es en el ayuntamiento de Rianxo en donde encontraremos el mayor número de estas construcciones, ya que nada menos que 770 hórreos se distribuyen por todo el territorio municipal.

Yo destacaría el de Araño, que es el más largo con sus 37 metros. El de Viturro, que tiene la cubierta de granito y el de Cestelo, también con grandes dimensiones y con dos cruces. 

Además, detrás de cada hórreo hay un paisaje diferente…

Seguro que en este breve recuerdo has puesto la mente en las rías y en la costa más hermosa y  también en muchos de esos pueblos de postal que trepan por las laderas en el interior de Galicia o se asientan en los valles más fértiles y verdes.

Cuando miro hacia atrás, hacia ese largo pasado que ya me pesa, siento nostalgia de los hórreos que fueron testigos mudos de felices momentos de mi vida, especialmente uno que miraba de frente a un cruceiro en mi inolvidable paraíso de Tabagón. 

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