ILLA DE AROUSA, UN PARAÍSO HABITADO.

Puerto viejo de la Isla de Arousa

Te llevo esta vez al paraíso perfecto y habitado. Lo laman A Illa de Arousa.

Por un lado, suaves olas besan la playa espaciosa ya en el paseo de salud que, por el sur, busca Punta Carreirón, lugar de encuentro de aves viajeras y de humanos ojos que buscan conciliar la luz contraria, paso a paso, mientras escuchas solo las dulces voces del mar.

Por el otro, esta isla es un hermoso lugar elegido para recomponer el cuerpo y el espíritu, donde es recomendable caminar por tierra buscando la calmosa sobremesa del mar, aquietado y sorprendido por la intensa luz del sol ardiente, en las dos ensenadas que son puerto de embarcaciones menores.

En la plaza del ayuntamiento verás a los niños que traen vida y escucharás a los sabios hombres que hace tiempo fueron de mar, marinos de aquella vieja estirpe marinera, cuando todo esto era solo mar.

La última postal derrota toda trasparencia en el azul del agua entre las bateas.

Vamos poco a poco, buscando el final de la tarde hacia esa playa de sol, faro, luz y arena.

En el trayecto, ahora esa cala;  ahora un quebrado territorio de pequeños acantilados; y es al final, mas allá de las dunas, donde encuentras la playa soñada…

En todo cuanto nos asombra se posa la luz de oro que todo lo inunda…

Hasta en el agua mansa de esta mansa Ría.

Playa del Faro

Un puente de1.800 metros la une al resto de Galicia. Pero no siempre hubo puente. A Illa de Arousa tuvo también un pasado de aislamiento por temporal. De barcos que iban y venían con gente, con pasajeros.

Los otros, los de pesca, se ganaron siempre bien la vida. Porque la pesca siempre fue fundamental. Y los cultivos marinos. El mejillón, aún es su principal industria. Ahí están las bateas de la vida que incluso adornan la postal de mar.

El puente, sin duda, trajo la modernidad.

A Illa crece, poco a poco, sin prisas y con cuidado. Porque esto es un paraíso. Se mire por donde se mire.

Casi cinco mil personas habitan la Villa, coqueta y marinera. Con un casco viejo gracioso por lo irregular y una parte nueva  que mira hacia el turismo de vacaciones.

Tiene dos puertos. Uno recuerda el pasado difícil. Otro supone la modernidad.

Sus primeras páginas históricas las escribió Plinio, el Otero Pedrayo romano, que habla de los «annios insulae» como primeros habitantes. Y aunque la belleza del mar pide el espacio principal, esta vez te hablaré también del Castro del campo de los Bufos y de la villa romana que existió cerca de la Punta de Nasos.

En la Edad Media tuvo dueños: el Obispo Sisnando y el Rey Ordoño II. Y el influyente monasterio santiagués de San Martín Pinario.

El Rey Alfonso IV fundaría aquí un monasterio dedicado a San Julián, patrono de la Isla. No hay rastro de él.

Punta Carreirón

Pero la mejor historia de esta Isla de Arousa es la que cuenta su mar y sus entornos naturales. La Ría es hermosa mírese por donde se mire. Y el litoral está lleno de Playas hermosas, que merecen al menos un paseo.

Punta Carreirón es su emblema ecológico. Pertenece al Espacio Umia-Grove y hasta él nos conduce un camino de tierra para que nos demos una buena caminata…

La colonia veraniega ya es numerosa y mas que va a ser,  que nadie resiste estos encantos:

Navegar a vela, hacer wind surf, nadar, tostarse al sol, caminar sin que nadie te moleste…

Y comer. Sobre todo pulpo. De la Ría. Se alimenta bien este cefalópodo y mejor sabe. Es la especialidad de una buena red de restaurantes de esos de esmerado servicio.

Y al atardecer, ya se sabe: esto es Arousa y arde el mar.

Atardecer en Arousa

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