LA ALBORADA

La alborada es mucho más que el espacio de tiempo necesario para que resucite el día. Para nosotros, los gallegos, es música y poemas que cobran fuerza en los himnos que hacen crecer nuestro orgullo patrio.  Música y poesía que aún nos desperezan para que escribamos nuestra propia historia y nuestra fantasía.

Para Curros Enriquez, la Alborada es la música que “arrullaba el corazón de los celtas”, porque la “alborada vieja” dicen que es música con más de cuatro mil años de tradición.

La “alborada vieja” es la primitiva. Es el canto matinal a la luz roja del amanecer cuando el sol renace compuesto con notas de himno para acompañar la oración celta al Astro Rey, en la hora primera en la que se postraban ante el Ara Solis del Fin del Mundo.

Aquella alborada iniciática  pasó a ser con el tiempo la música de las reuniones de los clanes y de las procesiones sagradas. Costumbre que aún se conserva en algunas celebraciones importantes de la romería más ancestral.

Porque hoy en día, la alborada es la música que inicia la fiesta que es pagana, aunque se celebre con la disculpa del honor da Nosa Señora, que sale en procesión, también a ritmo de alborada…

Sirvió pues la alborada de nuestra historia para la religión y para la guerra; para la superstición…y sirve aún para la fiesta.

Es un rezo que llegaba a lo más profundo del corazón de los dioses paganos. El himno de los bravos guerreros galaicos que libraron la gran batalla del Medulio. La música dulce que sosiega el mar y que se posa sobre las cosechas para protegerlas. El ritmo que aún nos despierta acompañado de las doce bombas de rigor que anuncian el gran día de la gran fiesta.

Inspirado en este druídico canto surgió un poema que, ya en el umbral de la modernidad, hizo nacer la luz que iluminó finalmente nuestro resurgir como pueblo:

“Arriba, que aurora comenza a espertar…”

Un poema que despertó a la nación gallega de aquel letargo en el que perdimos un reino luchando por la vida. Que nos despertó de aquel sueño de sombras y angustia, en el que la gaita sonaba a lamento.

Fue en 1828 cuando el bardo viveirense Nicomedes Pastor Díaz, escribió una nueva “Alborada” incitándonos a la épica:

“…Fillos dos nobres celtas luitade polos destinos dos eidos de Breogan…”

Así, la  “Alborada Gallega” inició el Rexurdimento cultural del siglo XIX, y las letras escritas en la “noble e armoniosa fala” comenzaron un tiempo de esplendor. Fue cuando los gallegos tomamos conciencia de país… porque había renacido el espíritu de la alborada vieja para devolvernos el orgullo patrio.

Y nacieron poetas… Curros EnríquezEduardo Pondal, el Bardo… y la más grande Rosalía de Castro, también nacida al renacer el día, es decir, en la alborada:

“…Nacín cando as prantas nacen, no mes das flores nacín.   

Nunha alborada mainiña, nunha alborada de abril…”

Aquella nueva Alborada tendría, poco después, música propia compuesta por el mindoniense Pascual Veiga

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