LA AMIGA DE LA MUERTE

La vida no vale nada y la muerte es el gran misterio. Aquí rendimos culto a ambas. A la vida por corta y a la muerte… por si acaso.  De las entrañas húmedas del país surgen misterios de niebla y orvallo caído del cielo y se cuentan hazañas protagonizadas por fantásticos personajes que volvieron del Más Allá.

La  fe mueve montañas y nos hace entender el milagro. Nos debatimos entre la fiesta de la vida y el culto a la muerte, dialogando con santos y con almas en pena que vienen de otra dimensión…

¿Cómo no me iba a fascinar a mí esta mujer que me hace ver la experiencia de una vida que tiene continuidad después de la muerte?

Descubrí a la doctora Luján Comas medio adormilado. Estaba en pantalla frente a Iker Jiménez. Me despertó. Poco a poco me fue conquistando con su acento dulce y el fácil verbo de sus palabras vertidas sobre un tema que a mí me resulta fascinante, quizá porque los de mi edad vemos más cerca el punto final.

—- ¿Escribí final? La doctora Comas, no lo haría…

Ella opina que el Más Allá nos resultará una experiencia feliz y tras haber pasado la vida ejerciendo la especialidad de anestesiología y reanimación, durante 32 años, en el hospital Vall d’Hebron, ahora investiga las ECM, siglas con las que se definen los casos de experiencias cercanas a la muerte.

La doctora Comas es una autoridad científica que se preguntó muchas veces qué pasa con la conciencia mientras los parámetros vitales de una persona son una línea recta en una pequeña pantalla. Con mayor interés investigó el tema después del fallecimiento de su marido, que sufrió una larga enfermedad.

También ha fundado la asociación sin ánimo de lucro Merry Human Life SocietyMerrylife– para ayudar a la gente a comprender la evolución de la conciencia. Sus teorías las resume en un interesante libro, “Existe la muerte”, del que es coautora junto a Anji Carmelo.

Una frase suya, lo resume todo:

—- La muerte es el momento más importante de la vida. Aquí dejamos el cuerpo pero nos llevamos la conciencia.

Oída la doctora Comas a mi no me parece adecuado que se represente a la Muerte con una guadaña al hombro. La compañera de nuestra travesía al Más Allá -lo afirman algunas personas que han vivido una ECM- es un ser de luz; es decir, una fuente de energía que no tiene nada que ver con el personaje que pintan las religiones…

—- Lo espiritual, no es lo mismo que lo religioso.

Esto lo afirma nuestra buena doctora, que se hizo amiga de la Muerte…

—-  He estado en contacto con la muerte desde dos vertientes. Una es personal: yo nací tras el fallecimiento de una hermana; recuerdo ir al cementerio desde muy pequeña. También viví tres abortos tardíos de mi madre, la muerte de un hermano a los 26 años y la muerte de mi marido, que era médico reumatólogo.

—- ¿Y en la vertiente profesional?

—- Debido a mi especialidad he reanimado muchos paros cardiacos y he asistido a operaciones muy graves. Fui parte del equipo del primer trasplante bipulmonar de España y el primer unipulmonar de Cataluña. Todo esto me acerca mucho a la muerte y hace que me plantee muchas preguntas.

—- ¿Cuándo comenzaron sus investigaciones sobre la muerte?

—- En los últimos días que acompañé a mi marido. Tenía 48 años. Cuando le diagnosticaron una enfermedad terminal comencé a investigar sobre la muerte y la posibilidad de un más allá para ayudarle en ese tránsito.

Escucho atentamente a la doctora Comas cuando habla de sus experiencias en los quirófanos…

—- Había un tipo de operaciones que hacíamos en cirugía cardiaca bajo hipotermia profunda. Casos en los que la aorta se rompe en la zona de la que salen las arterias que irrigan el cerebro. Para que el cirujano pudiera coser teníamos que parar la circulación sanguínea, el corazón y la respiración.

—- En ese momento, el paciente está clínicamente muerto…

—- Sí, aparentemente la persona está muerta. Luego, a través del calentamiento, el oxígeno y los fármacos, su actividad vuelve a la vida. En esos casos siempre me preguntaba: ¿Dónde está la conciencia mientras tanto? Si la conciencia está en el cerebro, cuando este no recibe oxígeno… ¿Qué pasa con ella?

—- ¿Y cuál es la respuesta tras sus investigaciones?

—- Dediqué mucho tiempo a investigar las ECM y mi conclusión es que la conciencia no es producto de nuestro cerebro, si no que lo utiliza.

—- ¿Cómo son las vivencias que le contaron pacientes clínicamente muertos?

—- A pesar de que su corazón y cerebro dejan de funcionar pueden explicar sus percepciones sensoriales como si fueran un ser completo: las personas ciegas ven como si tuvieran vista, los sordos oyen;  todos pueden sentir, recordar y pensar. Sin embargo en su cerebro no hay rastro de actividad porque simplemente está “muerto”.

—-  ¿Y cómo describen ellos la vivencia?

—- Generalmente cuentan que han podido verse a sí mismos y todo lo que pasaba en su entorno. También recordaban el pasado como si quisieran revisarlo y se veían en el futuro. Comprendían el sentido de su existencia. Todos terminan hablando de una paz y un amor indescriptibles.

La presencia en la tele de la doctora Comas resulta muy reconfortante para quienes, de vez en cuando, pensamos en ese final que ahora resulta ser una continuidad. No debe ser tan malo el morir si quienes viven una ECM afirman que no querían volver a vivir esta vida. Es más, la mayoría cambia radicalmente su escala de valores y afrontan su resurrección de otra manera:

—- En realidad se dedican a trabajos en los que sienten satisfacción y se preocupan más por los demás que por ellos mismos.

Según las investigaciones de la doctora Comas existe una conciencia universal y cuando nos morimos, esa conciencia y nuestras experiencias pasan a la conciencia cuántica, que está en continúo aprendizaje y conectada a todo.

—-  Es decir, pasamos a otra dimensión…

—- En realidad son varias las dimensiones por las que pasaremos. El mundo está hecho de subpartículas interconectadas en todo el universo. Lo que está claro es que si entendiésemos que no existe la muerte no tendríamos miedo y viviríamos de otra manera.

(4) Comentarios

  1. Yo también la vi en la tele y me pareció una señora muy interesante y con unas ideas muy claras. Me gustaría añadir que todos tenemos el día marcado y ese día llegará para bien, nunca para mal. Estoy con la doctora.

  2. Pues mira, ese es el cielo que pinta la Iglesia. Mas o menos es la misma sensación de la que nos habla la doctora. Quiero decir, que parece muy feliz eso de morir.

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