LA BELLA ÉPOCA DE FERROL

Tuvo Ferrol su “bella época”, en la que se levantaron maravillosas casas encantadas, muchas de ellas con el estilo colonial típico de las mansiones construidas por aquellos indianos que regresaban de América enriquecidos.

Te propongo un recorrido por las construcciones más singulares de aquella bella época, cuando Ferrol fue el paraíso soñado por muchos ricos y burgueses, que querían participar en aquella etapa de la Ilustración, en la que la ciudad departamental recuperó su espíritu militar y en los paseos destacaban los vistosos uniformes  de la Marina.

El recorrido has de iniciarlo en el Palacete de los Antón, realizado por el arquitecto Ucha Piñeiro, que parece haber nacido como el escenario de un cuento de hadas.

La Casa da Maleta y la Casa Minerva son el prototipo de las mansiones de los indianos, los hijos pródigos que regresaron de hacer las  Américas en haiga, fumando grandes puros y construyendo escuelas.

La Casa de la Maleta es aún hoy una auténtica maravilla arquitectónica y hay que prestar especial atención a sus cúpulas. En la más alta se aprecia la estatua del primitivo propietario, como si de un mausoleo se tratase.

No todos los indianos corrieron la misma suerte. Algunos se arruinaron, derrochando el dinero que tanto sufrimiento les había costado. Los descendientes  de otros, sin embargo, aún pasean su riqueza por este Ferrol del siglo XXI.

Pero los mortales comunes aún podemos disfrutar de aquellas mansiones, de aquella bella época, durmiendo en uno de los hoteles con mayor encanto de Galicia, el viejo y querido Hotel Suizo ferrolano.

Si admiramos su fachada desde la calle vemos sus  balconadas como una bella muestra del art decó arquitectónico. Tanta imaginación se debe al arquitecto Rodolfo Ucha.

Otra muestra de las mansiones de la bella época ferrolana es sin duda la modernista Casa Romero, en cuyos bajos aún ofrece su arte de chocolate y sus desayunos de película, la pastelería-cafetería Stollen.

El edificio, magnífico, con sus gárgolas, vidrieras y rosas de metal, construido en 1910, con formas ovaladas, representa una de las joyas de la arquitectura modernista.

Pero si hablamos del modernismo Ferrol posee todo un barrio; el popular Barrio de la Magdalena. Es todo un ejemplo del urbanismo de la bella época, con su simetría y racionalismo articulados entre las plazas de Armas y Amboage.

Muchos de los edificios originales son incluso del siglo XVIII, aunque su principal característica, las galerías acristaladas pintadas de blanco y los balcones de forja, fuesen añadidos posteriores del siglo XIX.

La belleza y la creatividad arquitectónica de estos edificios destacan en todas y en cada una de las calles del centro histórico de la ciudad.

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