LA CIUDAD DE LOS MUSEOS

Sí. Hay un pasado escrito en el faro más antiguo del mundo y en las murallas que guardan los secretos de los tesoros galaicos, con forma de torques y cascos de oro del noble guerrero.

Pero también se nota un presente de ideas y estilos, representados por nuevos símbolos que vigilan el mar y el cielo.

El mar es el telón de fondo de sus anchas avenidas, de sus paseos marítimos y de sus parques; y así lo refleja la arquitectura urbana tradicional.

El cielo es el techo inacabado de la ciencia y la imaginación libre de las gentes que aquí habitan.

A Coruña vive mirando a su mar desde las viejas y nuevas atalayas; y vaga por su cielo desde los modernos museos de la ciencia.

Esta gran ciudad es un viejo barco con nuevos motores, que siguen sobrevolando las gaviotas… Es la ciudad de los museos

La ciudad atesora, por su antigüedad, un importante legado histórico que ha sabido conservar desde su fundación y que en la actualidad podemos comprender mejor en sus museos; especialmente en el Arqueológico e Histórico,  ubicado en el Castillo de San Antón, una antigua fortaleza del siglo XVI, que alberga elementos arqueológicos de gran importancia, como orfebrería protohistórica, megalitismo, objetos de la Edad de Bronce, de la cultura castrexa, de la romanización y diversos aspectos de la historia de la ciudad.

Piezas muy relevantes del arte sacro, como, por ejemplo, una custodia y una arqueta eucarística del barroco alemán del siglo XVII, se pueden admirar en el Museo de la Colegiata.

Las bellas artes tienen también su espacio,  en el museo que se asienta en el antiguo convento de las Capuchinas, con numerosas obras procedentes del Museo del Prado, una amplia colección de pintura europea y gallega desde el siglo XVI, así como una colección de grabados de Goya piezas de cerámica de Sargadelos.

Dos curiosidades: en el Museo Militar Regional, podemos ver una de las más importantes y completas colecciones de armas de fuego: rifles, mosquetones y carabinas, con la presencia de los míticos Winchester 73 de las guerras indias y del revolver Colt de la conquista del Oeste, así como de los Mauser y Remington de la Primera y Segunda Guerra Mundial.

Y en la Casa Consistorial, la colección municipal de relojes, unos adquiridos por el propio Ayuntamiento y otros procedentes de donaciones.

A Coruña ha desarrollado una extraordinaria política museística, como se puede apreciar, pero especialmente destaca por la creación de sus museos científicos:

La Casa de las Ciencias, la Domus y el Aquarium Finisterre son tres excelentes  muestras de imaginación e interactividad.

Humberto Eco dijo que la Casa de las Ciencias, instalado en el Palacete del Parque de Santa Margarita,  es el más formidable museo interactivo del mundo, con una superficie de exposición de 1000 metros y un planetario que posee, además de su proyector principal, otros treinta especiales dedicados al sistema solar, cometas, estrellas fugaces y otros programas que podemos ver en directo.

En 1985 fue ya el primer museo científico de España y la reciente actualización y remodelación de servicios llevada a cabo en los últimos años, lo sitúa de nuevo a la cabeza.

La Casa de las Ciencias del siglo XXI ofrece aspectos tan interesantes como el nuevo sistema de proyección digital de la cúpula, que permite ver cualquier tipo de documental en el formato I-Max, además de poder ver el cielo de cada noche en la latitud coruñesa.

Por lo que se refiere a exposiciones, lo más destacable son los doce módulos interactivos realizados por el museo científico de San Francisco, cada cual más sorprendente y de gran éxito entre los niños.

Mediante juegos, se representa un agujero negro por el que caen en órbita los objetos, se crean tormentas de arena, una bola alcanza altas velocidades, se forman haces de luz, una esfera gira como las circulaciones atmosféricas de un planeta, etc.

La Domus o Casa del Hombre, es el primer museo interactivo del mundo dedicado al ser humano. El edificio es obra del japonés Arata Isozaki. Cuenta con 1500 metros cuadrados y más de 200 módulos interactivos para divertirse, reflexionando sobre la especie humana.   

DCF 1.0

Finalmente, el Aquarium Finisterrae, a la orilla del mar y junto a la Torre de Hércules, cuenta con dos salas en las que podemos saber todo sobre el Atlántico y otros mares, con más de 1.500 especies.  Otra sala decorada al estilo del gabinete del capitán Nemo para ver como nadan los mayores peces del Atlántico en la más grande piscina de Europa. Y aun nos quedan el Octopus Garden, dedicado a los pulpos; el Jardín Botánico, con las especies más representativas del litoral gallego; y un abrigado hogar en el que viven varias familias de focas atlánticas. 

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