SOBRE LA CONCENTRACIÓN BANCARIA

 

Esta semana me ha tocado ir al banco, a mi banco, que es una antigua caja de ahorros de las de este país que se ha quedado solo con cinco bancos, después de la faena bancaria de la señora Botín absorbiendo al Popular, que a su vez había comprado el banco de los gallegos por antonomasia, el Pastor, dueño que fue de Fenosa y hacedor de la energía hidroeléctrica que poseemos, además de ser conocido por estos lares como el banco de las pymes

Decían desde el gobierno que teníamos muchos bancos pero a mí me gustaban todos porque se disputaban tu nómina, tus recibos, tus créditos, tus ahorros y te regalaban vajillas, bicicletas, tarteras de acero inoxidable, móviles, planchas, tabletas… hasta tal punto que había sucursales que parecían tiendas de minoristas.

Es decir, había lo que me decía esta mañana un colega pensionista que estaba en la tremenda cola de mi banco…

—- Antes había competencia.

—- ¿Y ahora?

—- Ahora solo hay lo que hay: hacen lo que les da la gana contigo y con tu dinero, que ya nunca será tuyo porque siempre lo será del banco.

A mi ya no me gustó nada, en ese asunto de la compra de un banco por un euro, la actitud del ministro De Guindos, que en el Congreso, el otro día, se le puso chulo a la oposición y presumió de que “no había costado ni un solo euro al erario público”  la operación “yo soy el Santander y me quedó por la cara con el Popular”.

En mi banco aún me quedan amigos ya que no dinero y uno de ellos me pasó un comunicado interno de la Asociación de Inspectores y Auditores informáticos del Banco de España que despeja alguno de los porqués que me formulaba yo sobre este asunto de la concentración del poder económico, que es a lo que huele todo esto. Verás…

Los inspectores dudan de la valoración que la auditora “Deloitte” hizo del Popular, “de entre 2.000 y 8.200 millones negativos”. Este informe precipitó que el Banco Central Europeo declarase inviable a la entidad española y se procediera a su subasta urgente.

Para los inspectores y auditores del BE resulta “llamativo que la valoración de un experto independiente establezca un rango de pérdidas tan amplio, del 400% -de entre 2.000 y 8.200 millones-, lo que lleva a pensar que, o los escenarios son de una diversidad extrema o… el experto no lo es tanto… o no es independiente”.

Esta gente de la Asociación de Inspectores del Banco de España informa que no se actuó para evitar la subasta y critican un avance hacia el oligopolio provocado por la concentración bancaria.

No es la primera vez que los inspectores fiscalizan un procedimiento; vienen avisando desde hace tiempo de “la exclusión financiera que conllevará la concentración”.

El comunicado me ha devuelto a la memoria algún flash informativo que obtuve de las prácticas bancarias poco claras de esta modernidad, pero sobre todo me devuelve a aquel momento en que el Consejo de Ministros indulta a Emilio Botín, entonces presidente del Banco Santander, librándole de la cárcel.

Yo ya sé que los banqueros “son gente honrada” pero últimamente se están produciendo hechos que invitan a desconfiar de ellos y de quienes tienen la responsabilidad de vigilar sus “buenas” prácticas.

Espero de la inteligencia de la señora Botín y de sus consejeros que conserve en Galicia la marca Pastor y mantenga el nivel de empleo de una entidad rentable e histórica de este país.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *