LA DANZA DE LAS MEIGAS

¿Sabes? Pocos historiadores creen que el cuerpo de María Soliña  ardió por ser meiga en el fuego purificador de la Inquisición, aquella madrugada de verano… en la Playa de Rodeira… en Cangas. Sin embargo son muchos los que achacan aquel asesinato a la herencia de la dama… porque se la repartieron los prebostes de la villa.

Pero meigas, lo que se dice meigas…  haberlas hailas. 

Se entremezclan con la historia y con la leyenda para confundir al poeta que busca en ellas su fuente de inspiración.

Sí, haberlas hailas.

Si te asomas a esa ventana que da al mar gallego y dejas que el viento te traiga su perfume… las verás brillando como luciérnagas sobre el agua, mientras los barcos que van a pescar se alejan por Cíes.

Claro que las hay.

— ¿Las meigas?

— Sí, las meigas… haberlas hailas.

Para compartir su mundo… solo tienes que ir en hora de silencios al cementerio de las caracolas. Allí están esperando que la música suene para bailar juntas la danza de la media noche… y proseguir los ritos mágicos que solo entendemos los aquí nacidos.

Es cierto, ¡Haberlas,  hailas! 

Esta es la danza que bailan. Forma parte de una ópera pop creada por el músico vigués Alberto Comesaña, en la que también participó su compañera de Amistades Peligrosas, Cristina del Valle. Fue uno de los mejores espectáculos de cuantos fueron creados especialmente para el Xacobeo 1999.

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