LA EMOCIONANTE HISTORIA DE YUSRA MARDINI

LA NADADORA SIRIA QUE ARRASTRÓ UNA PATERA ENTRE TURQUÍA Y LESBOS

Este relato es el de una heroína… de película. Emociona al que lo escucha y hace llorar al que lo siente,  porque es el reflejo del esfuerzo de la supervivencia en un mundo en el que morir es lo más fácil.

—- No debería estar viva hoy. Debería haber muerto por la bomba que estalló en la piscina en Damasco. Debería haberme ahogado en el Mar Mediterráneo. Debería haber sido un rostro más de los muchos refugiados que mueren durante el camino. Pero estoy aquí, viva, porque seguí moviéndome…

Te cuenta estos desgarradores hechos porque los vivió directamente. Se llama Yusra Mardini y es una de las protagonistas de la campaña internacional, “Unlike Any” que significa “Ninguna Igual”, realizada por Under Armour y que rinde homenaje a las mujeres excepcionales.

Junto a Yusra aparecen la primera bailarina del American Ballet Theatre, Misty Copeland; la corredora de fondo y fundadora de Harlem Run Crew, Alison Désir; la velocista y campeona mundial Natasha Hastings; la especialista de cine Jessie Graff; la campeona de taekwondo y actriz china Zoe Zhang; y la esquiadora Lindsey Vonn.

Todas ellas son mujeres excepcionales que merecerían un capítulo especial… pero esta vez quiero que veas como mi gente única a la nadadora olímpica que salvó la vida de 20 personas nadando y arrastrando una patera durante tres horas, de Turquía a Lesbos.

Yusra Mardini lo cuenta sencillo…

—- Dejé atrás a mi familia y comencé a moverme a través del miedo cuando me escondí en un bosque. Luego sentí miedo pero seguí moviéndome para empujar aquel bote atravesando las olas. Y ahora, cuando surge el agotamiento me acuerdo y es mi fuerza la que resurge más alta y me dice que cosas mayores han tratando de pararme… y yo sigo moviéndome.

Yusra nació en Siria en 1998 y hasta que estalló la guerra su vida era tan normal como la de sus compatriotas. Le gustaba la natación porque su padre, entrenador, se lo había inculcado desde pequeña.

Fue en 2012 cuando aquella bomba cayó en la piscina cubierta de Damasco. Ese mismo año participó incluso en el Mundial de piscina corta. Y ese fue el año también en el que su casa quedó destruida.

En el 2015, con el conflicto en su apogeo, Yusra y su hermana mayor Sara no tuvieron otra salida que arriesgar sus vidas en un peligroso viaje que pudo acabar, como la de tantos otros, encontrando la muerte. Estuvo cerca. Una tarde se subió a un bote en la costa de Turquía junto con otras 20 personas, tres veces más de lo que la embarcación podía aguantar.

—- Antes de subir al barco, la gente te dice que vas a morir. Así que lo primero que piensas cuando te subes es en la muerte. No piensas en otra cosa.

Intentaban llegar hasta la costa griega de la isla de Lesbos, pero a la media hora el motor se paró, el barco comenzó a desinflarse y tomó una heroica decisión…

—- Necesitábamos tener menos peso en el barco y nadie más aparte de mi hermana y yo sabía nadar… El agua estaba helada y en ese momento sentí que la vida era algo más grande que yo misma. Con una mano sujetaba la cuerda que estaba atada al bote, mientras que nadaba con la otra y los pies. Toda la gente en ese barco era parte de mí. Me pareció que era mi deber era saltar al agua y si me hubiera ido, me hubiera sentido mal conmigo misma por el resto de mi vida.

Después de tres horas nadando, arrastrando el bote, llegaron a Lesbos. Y de ahí le siguió un largo camino hasta Berlín, en donde vive actualmente.

Su hazaña no pasó desapercibida para el Comité Olímpico Internacional en 2016 y fue una de los 43 elegidos para formar del equipo de refugiados en los juegos de Río de Janeiro 2016. Ganó su serie aunque no pudo clasificarse para la final. No le importó…

—- Nunca hay que rendirse.

Tras los Juegos la recibieron Obama y el Papa. Ahora quiere conocer a Messi, su ídolo en el mundo del deporte.

Sobre su vida y sus hazañas hay un libro escrito y protagonizará su propia película producida por la  “Working Title”, la productora que compró sus derechos. Su futuro se endereza… aunque en su patria siguen cayendo las bombas.

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