LA FALTA DE POLÍTICA INDUSTRIAL DE LA XUNTA

Por Isidoro Gracia

En la prensa gallega  comienzan a abundar opiniones sobre una creciente preocupación por un cierto proceso de deslocalización hacia el Norte de Portugal, está justificada.

Sin embargo los dos factores que se resaltan como gran atractivo para que algunas factorías se instalen del otro lado del rio Miño: salarios más bajos y suelo industrial barato son, en la mayor parte de los casos, factores de una importancia muy relativa, ya que su peso en la toma de decisiones de las inversiones es escaso, en relación con otros, que analizaremos más adelante, en incluso en sus marcos (factores humanos y  logísticos) de poca importancia.

Para comenzar el análisis hay que decir que cualquier decisión de inversión va a estar basada en un conjunto de factores, que podemos agrupar en tres marcos: físico, humano y político. Y se tomará si el conjunto, y no solo alguno de ellos, se adapta favorablemente al tipo de actividad que se pretende instalar.

Es evidente que para alguna actividad el marco físico es determinante, el naval va exigir el fácil acceso al mar (condicionante físico), pero su industria auxiliar no, por lo que la existencia de suelo industrial barato, en este caso y en cualquier otro, solo es relevante si está acompañado de acceso fácil a un sistema de transporte adaptado a los condicionantes logísticos de la factoría en cuestión, un suministro adecuado de energía y/o agua, adaptación a las cada vez mayores exigencias medioambientales, con saneamiento y eliminación de residuos garantizados.

Así pues el disponer de, según expresión de un portavoz de la Xunta, “suelo a precios de saldo” es simplemente eso: una simpleza.

El tema de los salarios se sitúa en el marco del factor humano, en el que la existencia de mano de obra barata es solo importante en aquellas actividades que exigen un uso intensivo de este factor, y que no pueda ser sustituido fácilmente por tecnología. En la mayor parte de la actual industrial es mucho más importante la cualificación.

En algún medio he leído que otra de las ventajas portuguesas son las facilidades burocráticas e incentivos, es decir disponen de un marco político favorable.

Veamos ahora hechos concretos derivados de la política industrial de la Xunta, más que inexistente negativa. Uno que salta a primera vista, y que agrupa la totalidad de lo que no hay que hacer en los marcos físico y político: la PLISAN. Después de lustros de anuncios de “acciones inmediatas”, hoy no dispone ni de accesos adecuados a la autovía y al ferrocarril, ni de suministro de energía garantizado, ni depuradora (he leído que se licita este año) y lo que es más importante está pendiente de trámites administrativos y judiciales. Para hacerse una idea de lo que podría suponer haber dispuesto de una plataforma logística en el entorno de Vigo un ejemplo: los costes logísticos de la principal factoría de sur de Galicia multiplican por tres los salariales, incluidas las cargas sociales.

Entre los sectores que, a la llegada del actual gobierno de la Xunta,uno que  tenía un desarrollo claro era el eólico, había factorías con tecnología propia, acreditadas a nivel mundial, prácticamente de todos los componentes de los generadores, con pequeñas excepciones, pues bien una de las primeras decisiones fue la de anular el concurso eólico de la Xunta anterior, hoy existe sentencia del Tribunal Supremo que califica de ilegal la anulación y en consecuencia se prevén indemnizaciones a los perjudicados. Entre las idas y venidas a los tribunales, parte de las empresas del sector han tenido que cerrar, y las que no lo han hecho ha sido porque se han buscado la subsistencia en otros mercados, donde por cierto han tenido que desplazar algunos de sus “cerebros”, contribuyendo así a la emigración de los miles de jóvenes, bien cualificados, que han salido de Galicia en los últimos años.

Respecto a la importancia de la cualificación de la mano de obra, imprescindible para competir en el marco del factor humano en la sociedad postindustrial de la globalización, una sola pregunta: ¿Qué se está haciendo para evitar que el 83% de los jóvenes estudiantes gallegos tengan como objetivo declarado la emigración?

Por cierto una curiosa observación, en automoción la implantación, en el norte de Portugal, de 25 a 30 factorías filiales de las multinacionales dedicadas a la fabricación de componentes del automóvil, que junto con las existentes en el sur de Galicia suman 108 y que suministran a  80 o 90 países, ha conseguido dos efectos positivos, uno: ha contribuido a crear la imprescindible masa crítica para estabilizar el sector en estos lares, y dos: ha impedido o dificultado  que se extendiera un proceso de  deslocalización, hacia otros países menos desarrollados.

Digo yo, que algo deben estar haciendo mejor los gobernantes lusos que los gallegos, para que las decisiones de inversión los favorezcan, y ya hemos visto que la política industrial  es compleja y tiene muchos más factores que mano de obra y suelo baratos, quizá que un lado del río Miño existe una política definida y activa, y en el otro ni está, ni se espera.

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