LA GLOBALIZACION DE LA NECESIDAD

Por Diego Carcedo

Estos días pasados partió de Honduras la décima caravana de personas desesperadas que caminarán kilómetros y kilómetros en in intento desesperado por llegar a la frontera de los Estados Unidos y cruzarla en busca de trabajo y mejores posibilidades de vida. Son muchos centenares los que ya han partido mientras otros se siguen concentrando en la estación de autobuses de San Pedro Sula para incorporarse a ese flujo de personas dispuestas a desafiar todos los retos que el futuro les plantea, movidas por el impulso, comprensiblemente humano, de intentarlo.

No lo tienen fácil, los Estados Unidos que, como todos los países desarrollados ponen límites y controles a la emigración, desde que Donald Trump expresa sus fobias a los emigrantes, es una meta entre vedada y utópica. Ya son muchos millares los que esperan en Méjico esa oportunidad entre mil de cruzar. Pero Méjico, que inicialmente les acogía solidariamente tampoco les considera ya bienvenidos y les recuerda que allí no pueden quedarse. Bastantes centenares ya han sido deportados a sus lugares de origen. Es lo que de hecho ocurre también en Europa.

Las migraciones, que muchos consideran un problema para nuestro propio estatus, son un fenómeno social con infinidad de precedentes históricos y muchas, muchas razones que las explican. El ser humano tiene la obligación de luchar por mejorar posibilidades de sobrevivir y quienes no lo entienden son en buena medida los que paradójicamente más se empeñan en estimularlas con iniciativas como la globalización, que incrementa de manera imparable la desigualdad y al mismo tiempo a bloquearlas sin pararse a contemplar otras formas de evitarlas, que no es otra que propiciar el crecimiento económico de sus países de origen.

(5) Comentarios

  1. El racismo no es consecuencia de la globalización es obra de gente como Abascal al que entrevistan en TVE y le permiten decir burradas contra la mujer y contra los inmigrantes. Hay que empezar por barrer la casa y echar a los fachitas.

  2. Estamos viviendo unos tiempos en los que la gente solo piensa en lo suyo. A mí me horroriza pensar que el mundo pueda cerrar los ojos ante tanta muerte en el mar y ante tanta falta de caridad.

  3. Esta sociedad está corrompida. Cada día más. No se puede dejar morir a la gente como lo están haciendo estados del llamado “primer mundo”. ¿Pero que mundo es ese que no sabe de valores?

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