LA GRAN MARISCADA

Cíes, Ons y Sálvora son también islas protectoras del entorno marinero donde tiene lugar la faena habitual de la flota de bajura de los puertos próximos.

Desde ellas se avista la silueta, minúscula, casi imperceptible en tan ancho mar, de los pequeños barcos que buscan la vida en el horizonte atlántico. Y la encuentran en forma de sabrosos pescados: rodaballo salvaje, lubina, mero, merluza del pincho…

Hay otra flota más humilde, la de las gamelas y las dornas, que, bajo el agua en calma de las rías buscan el mejor marisco del mundo, que es el gran tesoro de estas aguas  en las que nacen y crecen la nécora, la centolla, el camarón, la cigala o el santiaguiño, por citar los mas apetecidos y los más cotizados.

Mariscos de ría y pescados del pincho pueden ser menú ideal para cualquier día, en cualquier puerto. Pero es en invierno cuando el marisco y los pescados resultan más sabrosos,  más asequibles a todos los bolsillos e indispensables en todo menú que se precie.

Es desde mediados de enero y hasta pasado abril, cuando los mariscos están lo que se dice “en comida” y  sobre todo “de rebajas”.

Mi amigo Fernando Ónega, que es tan madrileño como gallego, me dijo un día en Madrid:

—- A Galicia hay que ir en Semana Santa y quince días en el verano. En Semana Santa para inflarte de marisco y en verano para ver a los amigos y escapar de los calores de Madrid.

Cuando yo estaba en Radio Popular de San Sebastián, efectivamente, me vine con mi mujer en Semana Santa a comer marisco. Y en Casa Simón de Cangas –nuestro querido Pepe lo corroborará desde el espacio- entre Gloria y yo dimos cuenta de medio mostrador de percebes, centolla, camarón y santiaguiños.

La recuerdo como la mayor mariscada de mi vida y también recuerdo que me importaba un carajo el colesterol…

La más importante flota de bajura de Galicia es la de la Ría de Arousa y el más turístico de sus puertos O Grove, villa que presume de ser el “paraíso del marisco”.

En invierno O Grove es un mar en calma, en el que permanecen abiertos al visitante sus principales atractivos. Es decir,  su paisaje y su sabor.

El paisaje resulta gratis e invita a un saludable paseo tras una buena mariscada, que nos costará un cincuenta por ciento menos que en verano, cuando O Grove y sus playas se llenan de gente.

Claro que O Grove es el gran almacén marisquero de Galicia y sus múltiples cetáreas lo mantienen a punto, vivo en agua de ría, para que lo disfrutes, en cualquier época del año.

Además, un viaje hasta O Grove te permitirá conocer una villa rodeada de mar, muy atractiva y que por ello desarrolló especialmente su sector servicios.

En este municipio crecieron lujosas urbanizaciones y a él pertenece la isla de A Toxa, con la mejor oferta hotelera y termal de España.

Entre la isla y el istmo de A Lanzada, el complejo intermareal de O Grove es un espacio natural protegido de gran interés, pero al mismo tiempo uno de los mejores bancos marisqueros de bivalvos. Aquí se cultiva la almeja y el berberecho y el marisqueo a pié o desde la gamela es estampa típica con marea baja.

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