LA GUERRA CONTRA LAS DICTADURAS

Algo está pasando en el mundo, algo importante, para que aparezcan de nuevo en escena jóvenes portando la bandera de la rebeldía en contra de los tiranos que quieren arrebatarles libertades ya conquistadas.

Pasó en Madrid, pasó en París, incluso en Nueva York y ahora sucede en la muy poco asiática –a pesar de su situación- ciudad de Hong Kong.

Me ha emocionado ese joven, Joshu Wong, que las televisiones de medio mundo han retratado con un megáfono en la mano frente a una masa ingente de rebeldes, alzando su voz contra la tiranía china. Me recordó la Plaza de Tianamen el día en que un joven estudiante se enfrentó al tanque guerrero y también a algunos personajes de mi mayo del 68.

Defiende Joshu una causa justa, urgente y necesaria. No es un capricho de juventud ni una rabieta por motivos legislativos. En su existencia –hasta hace unos días muy feliz- no había tiranos y ahora lucha para evitar que le obliguen a formar parte de un sistema en el que se quedaría sin sus derechos elementales, sin su libertad de pensamiento.

Su rostro me transmite limpieza moral, convicción de ideas y honradez personal. A Joshu le veo como lo que es, el líder estudiantil que sigue en primera línea de la batalla a pesar de haber conocido las cárceles chinas y pese a saber que le pueden devolver a prisión por su rebeldía.

Si me centro en las manifas de este Occidente mas occidental no veo a nadie capaz de imitarle, aunque los jóvenes de la Europa de los líos tengan motivos suficientes para oponerse a las falsas democracias, que a juzgar por lo que está pasando también existen. Pero aunque no lo veamos… no quiere decir que no exista.

Joshu Wong y la gente que le sigue están escenificando otra vez la guerra ancestral de la gente que quiere ser libre frente a las dictaduras: se manifiestan contra el más desigual de los sistemas capitalistas, el comunismo que lidera Xi Jinping.

Además, son todo un ejemplo para quienes han iniciado con timidez la lucha contra regímenes varios comandados por gente extrema, como los Maduro, Trump o Bolsonaro en América o los Salvini y Putin europeos.

Joshu Wong es todo un símbolo para la juventud de Hong Kong  pero también lo es para quienes buscan vivir en sus paraísos conquistados sin que los poderes les coarten sus libertades. 

   

(4) Comentarios

  1. Acá, en Argentina hace tiempos que debiéramos haber empezado la revolución pendiente, pero nos faltan líderes porque los argentinos te dicen que «para que vamos a meternos en líos». Algo tendremos que hacer ante tanta miseria y tanto ladrón.

  2. Pues no sé que pasa en Hong Kong muy bien, pero en Latinoamérica y en América del Norte lo que se necesita es acabar con la mayoría de los dirigentes políticos, que no hay mas que ver la situación en la que se encuentran países que son riquísimos y sin embargo están llenos de pobreza.

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