LA INMENSA RESERVA DE A FONSAGRADA

Sentir el canto rumoroso de un río y adentrarse en el bosque encantado. Tocar el cielo con las manos desde lo alto de la montaña, a veces nevada. Seguir la huella  del corzo bonito y el vuelo del águila en la ladera. Viajar al pasado Albión entre las huellas de la palloza. Andar y desandar el camino primitivo. Admirar el románico. Disfrutar el paisaje. Compartir…

Hoy me acordé de Manolo Basanta, de cuando recorrimos juntos A Fonsagrada, el más extenso territorio municipal de Europa. Su espiritual presencia me devolvió esta semana a aquellos días en los que impartió para mí magistrales lecciones sobre la grandeza de esta tierra, verde diez meses y blanca invernal solo dos.

En esta inmensidad, paso a paso, mi amigo el doctor me enseñó incluso a comprender el milagro. Por eso me parece que debo llevarte hoy a ti por esos mismos lugares… para que disfrutes de la hospitalidad de esa gente que hizo posible la conservación de esta perspectiva única.

La villa de A Fonsagrada se alza majestuosa en lo alto de una colina, atalaya de las altas cumbres de Ancares. Su coqueta configuración ofrece encantadores rincones urbanos.  Es el epicentro comercial y de servicios de la comarca de su nombre, y de los municipios vecinos de Asturias, pero… cada día va más gente necesitada de paz. Para conseguirla solo tiene que elegir alojamiento entre los muchos establecimientos rurales que funcionan diseminados por el municipio.

Yo os recomiendo a todos cualquiera de los que están próximos a Fornaza, Cereixido y Lamas de Moreira, los pueblos con mayor interés etnográfico, con casas singulares por sus maderas decoradas. O también Cereixo, un lugar de ensueño con edificaciones de pizarra.

De Cereixo es precisamente Julio Fernández, el presidente de Filmax, la distribuidora y productora cinematográfica. Se fue de joven a Barcelona, como tantos jóvenes de esta comarca. Me dijo una vez, al pie de uno de sus castiñeiros, que sus primeros años en Cataluña fueron de mucho sufrimiento…

—- Mi hermano, sin embargo, ahí lo tienes, dedicado a lo suyo, a la agricultura. Es muy feliz.

Se le notaba. Como para no serlo en este lugar donde solo los pájaros interrumpen el silencio.  Julio Fernández produjo en tierras de A Fonsagrada dos películas: El chileno Miguel Littin dirigió “Tierra de Fuego” y por aquí anduvo en la ficción “Romasanta”, el asesino de Allariz al que llamaban lobis-home.

Manolo no sabía que estas tierras fueron habitadas en época prerromana por los galaicos albiones, constructores de las primeras pallozas, aquellas viviendas que compartían con el ganado y que aún se conservan en esta modernidad como testigos de un muy antiguo pasado etnográfico…

—- Así que yo desciendo del noble pueblo albión…

—- Tú, Ana Rosa, nuestro amigo Barreira y los fonsagradinos aquí nacidos.

Como sé que irás a visitar Lamas de Moreira,  a donde llegarás atraído por su naturaleza, déjame que te comente que merece la pena detenerse en su Casa-Palacio y en la iglesia parroquial, con un magnífico ábside románico, tres retablos del siglo XVIII y una bella cruz de plata de la misma época.

En realidad, el románico abunda en toda la comarca porque la atraviesa el Camino Primitivo de las peregrinaciones a Santiago y en el lugar de Montouto, podrás ver los restos de un medieval hospital de peregrinos. 

Como aquellos días de mis recuerdos, esta vez también he de llegar de víspera, a la hora de comer, para cobrar fuerzas. Has de conocer los sabores de la montaña, viandas en las que predomina lo natural y esos cerdos celtas de los que aprovechas todo.

—- Por favor, nos traes caldo y un butelo para cada uno.

Cuando fui con el doctor Basanta, Bolaño, el dueño del Restaurante Cantábrico, nos miró con curiosidad y preguntó…

—- ¿E daredes conta do recado?

Dimos cuenta con mucho placer, que es manjar exquisito, diría que artesano. Para lograrlo escogen las buenas carnes de los mejores cochos y las embuten para seguir luego un delicado proceso de curado, siguiendo todo un ritual cuyos secretos conocen solo Eva y las encantadoras abuelas aquí nacidas.

El “Cantábrico” está cerca de la iglesia que llaman de Santa María da Fonsagrada. Es centro de devoción y romería desde el siglo XVIII y la fuente, que tiene la misma edad, es milagrosa…

—- En este lugar se apareció la Virgen y si bebes esta agua curarán todos tus males.

A mí me sirvió para hacer una buena digestión del butelo y de ese caldo de inolvidables efluvios que se asemeja un poco al que hace Gloria en casa, los domingos de lluvia.

Esta plaza, las calles que en ella desembocan y el conjunto arquitectónico que forma el espacio del entorno de la iglesia es el rincón mágico del espacio más admirado. Aquí te encuentras a todo el mundo, puede que incluso a Emilio do Pando, el mayor experto en Birimbao que he conocido. Es capaz de seguir el ritmo del agua al caer en la pileta con su…

—- Doing, doing, doingggg, doing, doinggggg.   

Algunos le llaman a este instrumento de percusión “arpa celta” y los grandes grupos folk de Galicia aún lo siguen utilizando.

La leyenda forma parte aquí del ambiente mágico que nos envuelve siempre que viajamos por el interior. Si te encuentras con Laureano Rego, mi querido amigo artesano, es capaz de contarte pequeñas historias convertidas en literatura popular, recuperadas de la tradición oral en el entorno de las lareiras, al pié del fuego.

Pero si te topas con Alicia, en cuya casa de turismo rural encontrarás un magnífico albergue para tu visita al territorio, te contará cuentos escritos al pié del Camino, que es la Tierra quien marca la alquimia literaria, incluso en la modernidad de los senderos.

Recuerdo que Manolo Basanta, me había contado un cuento que bien refleja aquellas sus creencias cristianas: por lo visto hubo un diluvio que sepultó más de un pueblo. Pero tras aquellas inundaciones la naturaleza misma construyó su propio paraíso.

Para verlo, primero has de asomarte a uno de los miradores que te ofrece la capital del municipio. Mi preferido es el que alcanza el fraternal abrazo que se dan las tierras asturianas y gallegas. Porque esa frontera es como un jardín perfumado en el que escuchas los cánticos que provienen del agua danzarina cuando salta, alegre, por en medio de hermosos bosques.

Te citaré algunos de esos lugares creados por los ríos, las fervenzas y los espejos del agua de montaña que aún nos asombran cada vez que los admiramos, como por ejemplo el espacio natural de Queixoiro, los saltos del agua en Vilagocende, la playa natural de Naraxa y el entorno del Mazo da Porteliña.

Basanta me llevó aquellos días  por los bosques encantados de teixos, carballos, castiñeiros, acebos y bidueiros. Lugares prolíficos en líquenes misteriosos que cuelgan de los árboles y en cuyo suelo crecen grandes helechos selváticos y más de mil arbustos autóctonos, propios de este país.  Son hermosos entornos vírgenes, libres y bien conservados pese a los siglos de los siglos que les pasaron por encima.

En estos días de final de otoño la policromía es espectacular y al paso te salen los castiñeiros para ofrecerte su fruto, la castaña. Son de las grandes y muy sabrosas, por eso se exportan en su inmensa mayoría.

De esos bosques habitados por hadas buenas, gnomos sabios y puede que algún príncipe convertido en rana, me quedo con los teixos de Carballido, la fraga de Logares y el Carballal das Veigas de Allonca. Tres impresionantes muestras de la naturaleza mas viva, esa que ha merecido ser distinguida por la UNESCO con el título de Reserva de la Biosfera.

Todo este territorio es tan hermoso que no me extraña que para Manolo Basanta fuese conversación recurrente de todas nuestras sobremesas y para José Manuel López Lledín supusiese la amargura que arrastró por las calles de La Habana, donde algunos le llamaban loco y otras le amaban con su locura.

—- ¿Quién era Lledín?

—- ¡Ah! El Caballero de París…

Así le llamaban por las calles del Vedado y en la Bodeguita de en Medio, en La Habana Vieja. Seguro que su alma vaga por esas rúas y esos bares, bailando el son al que puso verso, aunque ya no reparta flores entre las bellas mulatas. Una de ellas fue la culpable de su romántica renuncia a los orígenes, motivo de sus desvaríos.

El título de “El Caballero de París” lo ganó por su distinción, pero nunca conoció Francia. Solo La Habana y A Fonsagrada, que aquí, en Vilaseca,  nació José María López Lledín,  y aquí vivió hasta aquel 11 de Abril del 1.905, cuando –quince años cumplidos-  su padre le envió a la Cuba que conquistó con su esfuerzo y hombría de bien…

“El Caballero de París” se convirtió en son y su eco aún inunda el malecón de La Habana cuando es diciembre y hay verbena en el Hotel Nacional,  mientras la nieve cubre las montañas de A Fonsagrada…

¿Ves? Estos son los lugares perfectos para revivir las historias y sentir los atractivos de un paisaje natural enmarcado entre lo mágico y lo espiritual. ¡Volveremos!

(11) Comentarios

  1. Viejo amigo, es bien cierto que los viejos rockeros nunca mueren. Como me gusta que sigas tan vivo, amando tan intensamente a tu tierra, como siempre. Un abrazo desde mi Andalucía…

  2. Prometo solemnemente visitar la tierra del Caballero de París y gozar tanto del paisaje de película como de los ricos manjares que nos proporciona o porquiño celta. Me gusta esta web.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *