LA JUEZA ADIVINA

Me hace gracia. Eso de que el Consejo General del Poder Judicial investigue a una jueza por ofrecer sus dotes de adivina y ejercer la cartomancia en horas no robadas al ejercicio de su profesión. Que yo sepa, en la amplia normativa para ejercer la carrera judicial nada prohíbe tal actividad, tan común en Galicia como las meigas… que sí, existen.

El CGPJ –cuya renovación es inminente- trata de averiguar si el tarot es utilizado por su señoría María Jesús García, titular del juzgado de Vigilancia Penitenciaria, para decidir si los presos de las cárceles de Lugo merecen o no salir de permiso.

—- Pero si a ella ya le dice Instituciones Penitenciarias de que va cada lío…

—- ¿O quizás el órgano rector de la judicatura española intenta saber si aprovecha su cargo para vender sus servicios como adivina?

En este último supuesto mal negocio haría con los convictos o preventivos la señora jueza, porque ya se sabe que, salvo los que cumplen condena por corrupción y de esos en Lugo no hay muchos, los encarcelados están tiesos, que no hay negocio que hacer entre las paredes de la prisión.

Que me perdonen los que no están de acuerdo con esto de la cartomancia y quieren quemar en la hoguera a María Jesús García, como hizo la Inquisición con María Soliña y tantas otras meigas de este país. Este asunto de que una jueza, en este caso con responsabilidad sobre miles de presos, ejerza como tarotista y vidente me parece genial. Porque es señal de que las mujeres y hombres que pertenecen a la carrera judicial tienen un componente de normalidad que les permite bajar del pedestal.

Además mira, si puede ganarse un dinero extra explotando sus poderes pues que lo haga… siempre que sea capaz y no engañe a nadie.  

A ver. Su señoría la jueza de Vigilancia Penitenciaria, como tal, “tiene el control de la ejecución de las penas privativas de libertad y de garantizar los derechos de todos los reclusos, cualquiera que sea su situación, así como de corregir los posibles abusos y desviaciones en el cumplimiento del régimen penitenciario”.

—- ¿Cumple o no cumple correctamente con su trabajo?

Porque hasta ahora en su tribunal no ha habido ningún conflicto… y su carrera es brillante, según sus expedientes académicos y jurídicos.

—- Bueno, tuvo sus cosillas…

—- ¿Qué cosas?

—- Pues criticó la Ley de Violencia contra la Mujer… Hizo algunas declaraciones inapropiadas acerca de rumanos y colombianas… Fue sancionada por fumar en la sala de vistas entre juicio y juicio… Por lo visto se llevó un gato alguna vez a la sala…

Hablando de gato, aquí alguno encerrado. Estas “cosillas” contrastan y mucho con las referencias que de ella dan los sindicatos que dicen no tener queja de los trabajadores de su juzgado y del propio director de la prisión de Monterroso que la considera una profesional muy competente. Es más, sus compañeros dicen de ella que es sumamente inteligente y aunque no es muy sociable según cuentan, la mayoría considera que hace bien su trabajo.

—- Es que…

—- ¿Qué?

—- La ley (6/1985, de 1 de julio) solo considera compatibles con el ejercicio de la judicatura la docencia, la investigación jurídica y la creación artística.

—- Efectivamente…¿Pero hay algo mas creativo que leer el futuro a través de unas cartas?

Hasta los folletos que repartía la jueza y colocaba en los parabrisas de los coches tenían su arte… Así que, amigos míos, mi voto en esta sentencia es discrepante de la mayoría y tengo preparado un coche de bomberos para apagar la hoguera si el CGPJ le prende fuego.

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