LAS ORGÍAS DE LOS EURODIPUTADOS

La última vez que estuve en Cannes ni existía el euro ni el famoso G-20.  Yo fui  al MIPCOM, que era y es la gran feria europea de la televisión,  a la que acuden los directivos de las cadenas mundiales para,  más que a comprar producto –que ya te lo venden en casa-, a conocer por donde van a ir las programaciones la próxima temporada.

Me viene a la memoria aquel viaje porque, un grupo de directores de las televisiones autonómicas españolas fuimos invitados por un director general de una de ellas a una opípara cena, al borde de la playa, que resultó más cara que una boda de la jet andaluza.

Es decir, si me hablan de economía en Cannes,  recuerdo a tipos como aquel pájaro que se gastaba lo que hiciera falta en ir de excursión a donde le apetecía con la disculpa de una feria y para gozar de los placeres más caros del lugar. Porque lo que es trabajar, siempre trabajaban otros por él.

Os lo cuento aquí y ahora porque este era un político puesto a dedo por un partido.  Tenía un tópico que lo definía muy bien:

—  A mí las putas me llamaban “señor gobernador”…

Hace tiempo que uno no dirige nada y no se topa con gente como aquella, pero aún conservo el vicio de observar y analizar la actualidad política.

Y está claro que en Europa mandan y mucho Ángela Merkel y Enmanuel Macron, ambos inteligentes y complementarios; y supongo que menos derrochadores que el director general aquel de mi recuerdo, pero también permisivos con la variopinta fauna de políticos de sus partidos que han llegado a eurodiputados.

Hace unos días y no solo una vez, algunas de sus ilustres señorías fueron cazados en orgías varias por la policía belga, que lo único que perseguía era acabar con las juergas nocturnas en pleno confinamiento por el Covid. Alguno de los agentes ha tenido que acudir al psiquiatra tras sorprender a “una de sus excelencias” en pelotas, lamiéndole las tetas a una joven demasiado agraciada de cuerpo y muy poco de cerebro.

Curiosamente a esas orgías no asistió ningún eurodiputado español. Ya se sabe, unos llevan la fama y otros cardan la lana. Aunque corruptos y puteros sinvergüenzas los hay en todas partes.

Lo que más me sorprende es lo poco que importó al periodismo capitalino español esta noticia que sin embargo fue tratada de escándalo, incluso en la Gran Bretaña a punto de irse de la Unión.

Sin embargo sí dieron cuenta algunos medios de otra orgía entre homosexuales, también frenada por la policía en un pub de Bruselas, a la que asistieron 25 gays entre los que se encontraban varios diplomáticos y también eurodiputados. Uno de ellos, el húngaro József Szájer, tuvo la decencia de dimitir, lo que al menos le proporciona un final honroso.  

Pues, como bien saben los superperiodistas, esos señores a los que la policía sorprende en pelotas y de orgía son los que negocian nuestras cuotas de pesca, el precio de la leche y hasta el del aceite de oliva. De ellos dependemos y de ellos dependeremos en el 2021, cuando se vaya el coronavirus y nos deje como herencia una crisis galopante… peor que la que movió a Rajoy a regalarle sesenta millones de euros a los bancos españoles, algunos de los cuales ni existen.

Los llamados expertos dicen que esta que viene será una crisis financiera que puede arrastrar a Europa y al sistema mundial a terreno de nadie. Contado más sencillo, el BCE tendrá otra vez que inyectar dinero a los bancos y comprar bonos a los gobiernos. Esto hace suponer que esta crisis será como las sabrosas “cariocas” de la lonja de Marín,  las pescadillas que se muerden la cola. Y vuelta a empezar.

Mientras ellos, sus excelencias, volverán a ir de orgía y a mostrar sus barriguitas desnudas a la policía. ¡Son los putos amos!  

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