LAS RUBIAS Y LOS TRAPICHEOS DEL REY “DEMÉRITO”

“Es un sobón” (Lady Di)

Parece que se abrió la veda pese a la inviolabilidad.

Puedes ser un rey inviolable ante la Ley y será una pena que no pueda actuar la Justicia, pero si eres un golfo… siempre hay ciudadanos que te ponen en el reino que mereces. Ya ves. A Juan Carlos de Borbón lo señalan ahora al lado de los viciosos y corruptos los medios de comunicación libres y dejó de salir en las revistas de papel cuché. 

Ayer, paseando por Compostela y de visita en mi librería vi en una de las estanterías la portada del libro “Juan Carlos I. El rey de las cinco mil amantes”, escrito por el coronel retirado Amadeo Martínez Inglés. Leí la sinopsis de la solapa…

—- Las más bellas vedettes y las más espectaculares representantes del alto standing femenino español y extranjero pasaron por su cama de forma más o menos temporal, aunque tampoco despreció a féminas mucho más modestas.

Martínez Inglés detalla en esta publicación los amores de “Juanito”, desde su juventud hasta que llegó a la nada venerable ancianidad que pasea por Sanxenxo. Dice el coronel que el muy truhán fue muy precoz y aunque no habla de los primeros escarceos plebeyos juveniles sí cuenta su primera conquista oficial, a los 16 años. Fue María Gabriela de Saboya.

Maria Gabriela Giuseppa Aldegonda Adelaida Ludovica Felicita Gennara de Savoia, ya era entonces princesa por ser hija de Humberto II, el último rey de Italia, y de su esposa, la princesa María José de Bélgica. El año pasado la entrevistó Il Corriere de la Sera, a sus 78 años, y le preguntó por su noviazgo con Juan Carlos de Borbón…

—- Éramos muy jóvenes, dos noviecitos, siempre juntos, de la mano… y estábamos muy unidos, él especialmente. Nos hemos visto también recientemente. Conozco también a su hijo, el rey Felipe, estuve en su matrimonio con Letizia, y conozco a las hermanas de Felipe, Cristina y Elena.

Pero el verdadero amor del adolescente Juan Carlos fue Olghina de Robilant. Sin embargo Franco y su padre le habían prohibido que se casara con alguien que no tuviese sangre azul. Olghina era condesa pero no pertenecía a la realeza.

Según ella…

—- Surgió un flechazo entre compañeros de mesa. Me enamoré como una colegiala. Era una relación alegre, simpática, sin pretensiones, sin compromisos, así que no nos éramos fieles.

Este amor le duró poco a Juanito y aunque el coronel no cita en el libro a sus cinco mil amores, leyéndolo, se puede llegar a una conclusión: que fueron muchísimas sus amantes y que él las prefería rubias, pero sí se le ponía a tiro una belleza morena como Sara Montiel tampoco le hacía ascos.

El conocido como “escándalo de las cintas de Corinna” revela no solo las actividades económicas ilícitas del padre del rey de España, sino también sus infidelidades. Corinna zu Sayn-Wittenstein, a la que en la Corte se conocía como “la amiga entrañable de su majestad” confesó al comisario Villarejo, con la presencia del ex presidente de Telefónica, Juan Villalonga, en calidad de testigo…

—– A mi me quería para que fuera su testaferro, no por amor. A él le sobraban amores.

Pero… para la mayoría de los informadores de la Casa Real, Corinna fue la sombra Juan Carlos desde 2006 hasta su abdicación y sin duda la “favorita” de su último harén. Mientras mantenían una relación sentimental en secreto, en público tampoco ocultaban su cercanía porque se escudaban en la empresa de cacerías y safaris que posee Corinna y que frecuentaba el rey. Además, ejercía a menudo de interlocutora ante magnates de medio mundo.

Corinna fue la menos escondida de todas las amantes y tal y como muestran las cintas el rey llegó a decirle que se casaría con ella y que vivirían en El Pardo.

En las “cintas de Corinna” salen a relucir algunas de las rubias preferidas por el “Demérito”. Por ejemplo Sol Bacharach, presidenta del centro terapéutico Marenostrum y viuda del catedrático Manuel Broseta asesinado por ETA.

Con Bárbara Rey estuvo liado Juan Carlos veinte años; se veían en un piso de una urbanización de Pozuelo de Alarcón que había sido alquilado por el CNI. La vedette llegó a denunciar el robo de documentos gráficos secretos de su domicilio particular que resultaban comprometidos para la Casa Real. Dicen que jugaba a ser espía.

Otro lío amoroso que tuvo el “Demérito” fue con Carmen Díez de Rivera, una señora estupenda y de muy buen ver a la que algún cronista bautizó como “Musa de la Transición” porque su intervención fue decisiva para que el rey nombrara presidente del Gobierno a Adolfo Suárez tras la muerte de Franco.

Pocos saben que en los años setenta, cuando todos los españoles disfrutábamos de la alegría de sus canciones, Juan Carlos tuvo amores con Rafaella Carrá, la rubia ragazza que había conquistado España desde TVE.

Te digo. No creo que este rey que mandó más de cuarenta años en España como jefe de Estado fuese “el acorazado Potemkin” y quizá el coronel Martínez Inglés haya exagerado la cifra de amantes, que no hay tiempo material para atender a cinco mil. Sin embargo, no seré yo quien niegue que este Borbón haya sido un salido, sobre todo después de conocer lo que dijo de él la princesa de Gales, Lady Di:

—- Es horrible, es demasiado “atento”, es un sobón.

La popular “princesa del pueblo” le hizo esta confesión a su guardaespaldas, Ken Wharfles.

Supongo que a estas alturas de su vida, ochenta años cumplidos hace seis meses, este anciano nada venerable no tendrá ganas de leria. Pero no tengo duda de que, a lo largo y ancho de su existencia, demostró con creces ser un macho Borbón que además había nacido en Roma.

Aunque lo peor de todo no es su vocación lasciva de gran jeque sino las acusaciones de corrupción que le rodean tras las confesiones de Corinna que, hasta ahora, nadie se atrevió a desmentir:

—- Me utilizó como testaferro para ocultar patrimonio y propiedades en el extranjero.

Según las confesiones de Corinna, Juan Carlos I contaba con cuentas en Suiza a nombre de su amante. Los bienes y dineros provenían de comisiones ilegales por él cobradas a lo largo de su reinado.

Este asunto es tan grave que en el Congreso de los Diputados se alzaron voces pidiendo un referéndum estatal sobre la conveniencia o no de que España siga siendo una monarquía parlamentaria y los partidos más críticos han presentado una solicitud para que se abra una comisión de investigación sobre los trapicheos de un rey cuya decadencia comenzó matando un elefante en Botsuana.

También ha trascendido un rumor que yo no tengo confirmado aunque los periódicos digitales sí contaron el hecho como noticia: parece que el “Demérito” también pidió que se le adjudicaran trabajos al grupo Nóos, por cuyos escándalos está en la cárcel su yerno, Iñaqui Urdangarín.

Si “la justicia es igual para todos”, como Juan Carlos de Borbón afirmaba, y si los jueces son tan independientes como se dice… este golfo, reconocido como tal en los medios neutrales, debería ser imputado.

Nos lo deben a los ciudadanos quienes han estado mirando hacia otra parte cuando era “rey por la gracia de Franco” y se creía dueño de nuestras vidas y haciendas.

  

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