LAS VILLAS MEDIEVALES

Aunque solo siete fueron las capitales del Antiguo Reino abundan en Galicia los cascos históricos en el entorno de castillos y también de las villas medievales.  Donde quiera que te encuentres, en la proximidad más inmediata, la historia del medioevo gallego despertará tu especial interés. He aquí solo algunos ejemplos que van de norte a sur y de la montaña al mar…

Comencemos en la Ría del Eume admirando el puente que da nombre a la villa de los Andrade, a Pontedeume. Este fue el viaducto más importante de la España medieval 

Lo mandó construir Fernán Pérez de Andrade en el año 1380, para salvar los 800 metros que separaban ambas márgenes del  estuario del río.

Pontedeume es toda ella una villa medieval cuyo origen se data en 1270 y cuya fundación se atribuye a Alfonso X El Sabio. Sus calles aún conservan hoy la morfología y composición de la Villa original, organizada en trece cuadrículas a ambos lados de la calle Real, con principio y fin en las dos puertas principales.  Perdió su muralla en la edad moderna… De ella únicamente se conserva un pequeño lienzo en la iglesia parroquial.        

El símbolo que aún destaca en su centro urbano es el  Torreón, verdadera atalaya de la Villa, que formó parte del palacio que a finales del siglo XIV habitaba Fernán Pérez de Andrade.

Otra joya arquitectónica digna de visitar es la Iglesia de Santiago, del siglo XVI, de la que queda una bella muestra del gótico tardío en la capilla mayor.

Salvaterra do Miño es el municipio que históricamente da nombre a la comarca del Condado. Felipe II concedió el primer título de conde a Diego Sarmiento de Soutomaior, descendiente de Pedro Madruga. Hoy este título lo ostenta Cayetano Martínez de Irujo, hijo de la fallecida Duquesa de Alba.

Su monumento más emblemático es la Fortaleza. En su conjunto están las conocidas como Cuevas de doña Urraca, dos estancias abovedadas, con una hermosa escalera de caracol de doblo rampa, que las comunica.

Las páginas más brillantes de la historia de Monforte y su valle tienen como protagonistas a la saga de los Castro,  los Condes de Lemos. Fue en el siglo XII cuando el Conde de Galicia, Ramón de Borgoña, concedió a los Señores de Castro la fundación de la ciudad medieval de Monforte.

Anteriormente solo estaban establecidos aquí los monjes benedictinos, concretamente en lo que se conoce como el Castro-Acrópolis de San Vicente. Y fueron ellos los que cedieron parte de sus tierras, en las faldas del monte, al Conde de Lemos, para que construyera allí su castillo y lo amurallara.

Los judíos también se asentaron aquí, en el siglo XV, para desarrollar el comercio y las profesiones liberales, destacando sobre todo en la fabricación y tejido de sedas. Los Condes de Lemos ejercieron su influencia hasta bien avanzado el siglo XVIII. Este título nobiliario es uno de los muchos que corresponden a la Casa de Alba.

Pero la judería más interesante de Galicia es la de Ribadavia. Se asentaron los judíos en el barrio de la Puerta Nueva que llegó a tener una sinagoga. Se dedicaron al comercio del vino, al ejercicio de profesiones liberales y a las artes.  

Ribadavia fue el epicentro del poder en el Ribeiro. Su historia está ligada a un guerrero, Bernardino Sarmiento. Por sus acciones de guerra, en el año 1492, los Reyes Católicos no solo le nombran Conde de Ribadavia sino que le regalan un magnífico castillo, cuyos restos siempre recuerdan episodios con luces y sombras, luces de paz y sombras de guerra.  El poder de Bernardino Sarmiento y sus sucesores fue ilimitado y su castillo testigo mudo de múltiples pasiones de amor y de guerra…

Otro ejemplo de villa medieval, más modesta pero con el encanto especial de sus entornos naturales, es Viana do Bolo. En la Edad Media alcanzó su esplendor con la construcción de su castillo. En el año 1180 llegó aquí el rey Fernando II, y al encontrarse la fortaleza destruida la mandó hacer de nuevo. El castillo gozó de fueros y gobierno propio. Perteneció a Fernando Osorio de Castro, luego a Pedro Enríquez y más tarde, Felipe II lo erigió en cabeza de marquesado a favor de Pedro Pimentel, hijo del Conde de Benavente. En el siglo XV volvió a ser reconstruida tras diversos conflictos y durante las guerras carlistas fue testigo de nuevos enfrentamientos.

Al igual que hoy existen siete grandes ciudades siete fueron también las capitales del Antiguo Reino de Galicia. De las actuales solo lo fueron  Santiago, Lugo, Ourense y la llamada entonces A Cruña. Sin embargo eran también capitales, las hoy villas de Tui, Betanzos y Mondoñedo.

La Edad Media fue una época de esplendor en Galicia porque era quien marcaba los destinos de los reinos del noroeste hispano, gozando de un gran lustre cultural, que tuvo sus principales manifestaciones en la lírica del Alto Medioevo.

Las guerras Irmandiñas supusieron el gran fracaso de la revolución popular. Tras ellas, Galicia quedó sumida en la miseria económica y social. Y fue por ello por lo que Isabel la Católica, anexiona al de Castilla,  el antiguo Reino de Galicia.

Un Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *