LEYENDAS DE A ULLOA

El souto forma parte del paisaje mágico de A Ulloa

A Valle Inclán le inspiró sus “Sonatas de Otoño” y a la Pardo Bazán su mejor obra, “Los Pazos de Ulloa”.

En las riberas del río nacieron poetas de fácil verso…

Pero al pié de las “lareiras” que hacen humear las chimeneas de las aldeas, ante el fuego que todo lo purifica, surgen aún relatos mil de la legendaria Terra da Ulloa

Leyendas que, en Monterroso, hablan  de gentes con extraños poderes y de diablos peludos con retorcido rabo, capaces de crear tormentas en los días claros y más luminosos del verano. Son los “nubeiros” o los “tronantes”, a los que la tradición popular aleja con un repique de campanas de la románica iglesia parroquial.

En el Castillo de Sirgal, en el antiguo castro sobre el que se erigió la fortaleza, hay un sepulcro cuya losa acumula agua de lluvia, que permanece incorrupta todo el año hasta que los vecinos acuden a lavarse en ella, cada noche de San Xoán.

Hay más de cien fuentes con propiedades curativas, pero es la del Campo das Antas la que tiene un manantial mas milagreiro, por eso se llama ahora o “Rego do Santo”.

Los castros son lugares propicios para la magia y el de Santiago de Amoexa, en Antas de Ulla, es el lugar de los más crueles encantamientos sufridos por los “mouros”.

Y Ulla abajo, en el Castro Marcelín de A Golada, habitan los guardianes de Merlín, vigías que alcanzan cien horizontes y todos los tesoros, que son los que la Reina Marcelina escondía detrás de una puerta de piedra.

Entre la historia y la leyenda, pero también sobre las piedras,  se sitúan los rituales druídicos que se realizaban en el Pico Farelo, al que aún hoy se atribuyen sobrenaturales poderes.

Al pié de cada lareira, en cada pequeña aldea de estas Tierras de Ulloa, el fuego ensimisma a cada contertulio, con viejos relatos que la tradición nos legó.

El fuego que, además, es el elemento bajo el que, en Vila de Cruces, se escondía una deidad protectora:

“Si alguno de los habitantes de estos valles profundos se siente afligido por pena o tribulación, le bastará avivar el fuego y pronunciar el ritual:

“Tennos sempre na prosperidade, sempre dichosos, ti que eres eterno, fermoso, sempre xoven… ¡Lume do fogar…!”


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