LOS HÓRREOS DE GALICIA

Este país tiene un emblema por excelencia entre todos los elementos etnográficos que posee: el hórreo, un singular granero creado de forma inteligente para preservar el maíz y el trigo de los roedores. Nos lo legaron los romanos, se volvió  indispensable en la frágil economía de nuestros pueblos y en la actualidad es una de las más interesantes muestras de aquella etapa de subsistencia.

Porque hoy los hórreos no son más que una atracción turística que se suma al encanto de algunos de nuestros pueblos más bellos, aunque bien es verdad que algunos de ellos se siguen utilizando en las aldeas. Lo más común, sin embargo, es verlos adornando los nuevos jardines de la casa residencial reconstruida.

La colección más grande de hórreos a la orilla del mar la encontraremos en Combarro, pueblo marinero que fue declarado Conjunto Histórico-Artístico.  También cerca de Pontevedra, en Pedre, hay otro conjunto magníficamente conservado. Y asimismo se recuperó el conjunto de hórreos de Imo, en el ayuntamiento de Dodro.

Estas son algunas muestras de los conjuntos de hórreos parroquiales y comunitarios más significativos de Galicia, pero hay muchos otros hórreos famosos en esta tierra y que merece la pena visitar por sus singularidades.

Por ejemplo el de Carnota, el más grande y el mejor ejemplo de esta arquitectura popular, por algo fue declarado monumento nacional. Muy cerca, en Lira, tenemos otro hórreo que compite en espectacularidad con el de Carnota por sus características y dimensiones.

Pero es en el ayuntamiento de Rianxo en donde encontraremos el mayor número de estas construcciones, ya que nada menos que 770 hórreos se distribuyen por todo el territorio municipal.

Hay que destacar el de Araño, que es el más largo con sus 37 metros. El de Viturro, que tiene la cubierta de granito y el de Cestelo, también con grandes dimensiones y con dos cruces. 

Además, detrás de cada hórreo hay un paisaje diferente.

Un Comentario

  1. Hace años estuve en Araño ,mas exactamente enTraba.Era un placer ver el hórreo de mi lejana niñez.
    Ahí me enteré que era el mas largo. Todo está cuidado con esmero pero mi desilución fue con los molinos
    los busqué pero lo que encontré fueron ruinas cubiertas de silvas, a diferencia de Ourense que estaban remozados
    y cuidados.Me llamó la atención la casa de Rosalía y de tristeza la de Castelao. Solo una chapa en la pared lo recordaba.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *