LOS PAISAJES DE LA ARTESANÍA

Permíteme esta vez rendir homenaje a la gente que ha sido capaz de conseguir imaginativos complementos de precarias economías cuando sucedía aquí aquel tiempo de exilio. Es la gente con oficio, la memoria histórica de aquel ayer no tan lejano y la recreación actual, artística y etnográfica de aquellos singulares esfuerzos.

He de recorrer otra vez el paisaje de los mitos que lo pueblan, que por algo su artesanía se asocia a la geografía de cada uno de los lugares amados.

En ese mundo de esfuerzos en soledad, nacidos de la propia creatividad del hombre y de las posibilidades de la tierra, se mezclan nuestra cultura con la tradición. Porque en aquellos talleres de antes se establecieron las relaciones sociales que hicieron posible un país.  

                                CANTEIROS

Los canteiros de Galicia convirtieron en arte la artesanía, dejándonos una larga muestra de su saber hacer.  En los cruceiros, hórreos, petos de ánimas e incluso en los pazos. En las románicas iglesias y hasta en las fuentes más populares. Es decir, en los más bellos y típicos elementos etnográficos del País.

POIO

A Pío Cabanillas, ilustre político pontevedrés y ministro de Cultura en 1979,  le concede la historia el honor de haber fundado la Escola de Canteiros de Poio, uno de los centros especializados de mayor prestigio de Europa.  Se instala en dependencias del Monasterio Mercedario hasta 1996, cuando se construye en A Caeira, en la parte de este monte del mismo municipio de Poio, el edificio actual, obra del arquitecto Enrique Barreiro.

Por sus obras los conoceréis y si la extensa etnografía gallega nos habla de la importancia que tuvo el canteiro en nuestra historia, en edificios de todo el mundo se nota el trabajo de estos artesanos gallegos. Baste decir, por ejemplo, que su contribución a la construcción de la Sagrada Familia de Barcelona está resultando imprescindible.

Poio el paisaje de los canteiros, creció en torno al Monasterio mercedario más importante de Galicia.  Su fundación se atribuye a San Fructuoso, en el siglo VII, aunque su esplendor se extiende entre los siglos XVI y XVIII, época en la que tuvo un gran protagonismo a nivel cultural. El monasterio está declarado de interés histórico-artístico y en él destacan la iglesia, el claustro procesional y la biblioteca.

Este es el principal atractivo monumental de Poio, pero para mí es el balcón principal de la Ría de Pontevedra.  Desde las laderas del monte Castrove, y desde su cumbre se contemplan magníficas vistas de las Rías Baixas.

También existe un Poio marinero y turístico que acaricia la Ría pontevedresa, en el pequeño puerto y en la bella playa de Campelo; y otro bien distinto en un lugar lleno de pintoresquismo y valores etnográficos: Combarro, monumento histórico-artístico; un pueblo de piedra a la orilla de la Ría, en el que destaca su conjunto de hórreos, en cuya construcción tuvieron mucho que ver los antiguos canteiros de esta tierra.

FERREIROS

En las casas y en aquellos carros cantores de los que tiraban bueyes, –que hoy nos parecen tan ancestrales como los bueyes luparios de la tradición xacobea-, es donde más se notaba el trabajo de los ferreiros de antaño. También fabricaban todos los utensilios agrícolas y los elementos necesarios para el herraje.    

El ferreiro de hoy aún trabaja el hierro en la forja, a la que se añade el fogón y el barquín para avivar el fuego pero se dedica más a la artesanía y por eso sus trabajos se utilizan como elementos decorativos.

RIOTORTO

En un hermoso lugar que se conoce por Ferreiravella, en el municipio de Riotorto, está “la casa del ferreiro”. En ella se guardan interesantes muestras del entusiasmo de algunas familias interesadas en conservar la tradición artesanal con todo su encanto. Y es un verdadero placer verles trabajar.

Riotorto es un pequeño municipio de la provincia lucense, habitado por dos mil quinientas personas que viven en más de cien lugares. En As Rodrigas es en donde se desarrolla la vida social pero su mejor paisaje lo encuentras en sus espacios naturales. Se llama así porque toma nombre de un río, el río Torto.

Sus aldeas han sabido adaptarse a un territorio que se asienta entre las sierras  de Meira y de Lourenzá, donde el paisaje invita al senderismo y a los paseos a caballo, por los entornos de los ríos y de los montes próximos al monte Pousadoiro. Desde lo alto del monte Cariacedo se contempla, en la lejanía, el mar Cantábrico, los picos de Ancares y el Valle del Masma.

También merecerá la pena que visites las capillas de San Bernabé y de San Roque, ambas del siglo XI.

PALILLEIRAS

El encaje de bolillos aún tiene mucho arraigo en Camariñas, Muxía, Vimianzo y otras poblaciones de la Costa da Morte. Dicen que tiene tanta magia como el propio paisaje.

Son cientos de mujeres de esta comarca las que dedican su tiempo a palillar y a las que se debe la conservación de este arte a través de los siglos.

A ser palilleira se aprende aquí desde niña, generación tras generación; porque el encaje es un excelente complemento a los ingresos familiares.

La Mostra do Encaixe de Camariñas y otras iniciativas municipales y de las asociaciones, han revalorizado este producto artesanal.

CAMARIÑAS

A Ponte do Porto es donde tiene su inicio la Ría de Camariñas. En su margen derecha se asienta la capital del encaje, una villa serena que mira ya desde su zona rural al mar de la muerte. Camariñas es sin duda una de las más marineras y bellas poblaciones de esta Costa. Su territorio configura una península que saluda a dos paisajes bien diferenciados: uno es atlántico, bravo, salvaje y enigmático. El otro es ría nacida del río Grande, un paisaje más tranquilo, de playa apacible.

Entre estos dos mares, su puerto pesquero es el sexto en importancia de la provincia de A Coruña, y a él llegan diariamente sabrosos pescados, principalmente merluza, sardinas, congrio, pulpo, centollo y nécora. Aunque es el percebe el fruto más sabroso de este mar y el que da fama y gloria a una de las parroquias más importantes del municipio, la de Camelle.

Encontrarás en Camariñas un pequeño puerto deportivo y un club náutico porque este es uno de los refugios preferidos por los navegantes a vela que buscan la aventura de las grandes travesías atlánticas.

Por paisaje y paisanaje merece la pena conocer Camariñas. La Mostra do Encaixe, que se celebra en Semana Santa, es siempre una excelente disculpa para acercarse a la villa serena…

 AFIADORES

Este es oficio de aventurero, errante y soñador. De gente dispuesta a recorrer mundo con todo su equipaje metido entre las bolsas de una rueda, compañera inseparable de camino y emigración.

El primer viajero ourensano que llegó a Buenos Aires, en el siglo XIX, era un afilador de Luintra, capital de Nogueira de Ramuín, tierra de afiladores como indica el monumento que hoy preside la plaza principal del municipio.

El afiador afila cuchillos, navajas y tijeras, pero también es paragüero y recompone cazuelas y toda suerte de utensilios del hogar. Tiene idioma propio y mucha chispa, que es tanto como decir, mucho ingenio.

NOGUEIRA DE RAMUÍN

De aquí partieron la mayor parte de los afiladores de la provincia de Ourense, nacidos artesanos para la leyenda errante. Por eso el afilador tiene dos museos. Uno en Luintra y otro en Vilouriz.

Nogueira de Ramuín es uno de los municipios de mayor belleza y encantos naturales de Galicia, en el que confluyen los ríos Miño y Sil, creadores ambos de los más espectaculares paisajes. Y también el Loña, más pequeño pero rodeado de castros galaicos.

El río Miño marca el límite del municipio por el oeste y a sus orillas se asientan aldeas de gran belleza paisajística. Pueblos ribereños, como Penalva y Seara. O parroquias singulares por sus núcleos arquitectónicos, como  Luintra y Liñares.

El Sil es el río que marca la grandiosidad de su paisaje desde el norte de Nogueira de Ramuín y a cuyas orillas se asienta el origen medieval de todo cuanto nos rodea. Es también río sagrado navegable en catamarán, admirable desde los miradores del gran cañón y espejo de la falla más interesante del Ourense geológico.

El Sil, mar interior provocado por el hombre y sus embalses, es un entorno natural único. En sus riberas crecieron cenobios en número que supera la veintena. 15 de ellos, están en perfecto estado de conservación. Y uno, Santo Estebo de Ribas de Sil, es en la actualidad un magnífico parador de turismo.

Sin embargo Luintra, alejada del río, capital de municipio,  es  hoy zona residencial donde buscan tranquilidad los ourensanos que huyen de la ciudad. Crecen las urbanizaciones, las viviendas unifamiliares y se pueblan los núcleos próximos a su gran plaza que preside la escultura que Buciños dedicó al afilador.

(2) Comentarios

  1. Son lector asiduo de Galicia Única e sempre me sorprende. Esta semana por esa asociación da cultura popular coa paisaxe merece un eloxio pola miña banda.

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