LOS REYES DEL MAMBO

De lunes a lunes, fui de verbena en verbena para mejor comprender el espectáculo de las orquestas de ahora, esas cuatro o cinco que en Galicia se suben a escenarios tremendos, llenos de luz-show, para regalarnos no solo su animación musical sino también elegidas coreografías en las que no falta un halo circense que ponga una pizca de asombro en el espectador…

—- ¡Coa Panorama non se baila!

Esa es la respuesta que me dio Nucha cuando le dije que yo ya no bailaba.

Verás. Me invitó a ir a la fiesta, al lado de su casa, porque esa noche tocaba la Panorama, la orquesta de las 230 actuaciones anuales, la  que traspasa las fronteras naturales de A Gudiña y la que más fans tiene tanto en Internet como a pie de escenario. Su líder es un cincuentón calvo, Lito Garrido, conocedor profundo de la técnica verbenera y carismático en su deambular artístico entre jóvenes animadoras y animadores.  

Luego está en las preferencias populares la París de Noia comandada por Blas Piñón, con menos protagonismo artístico tras haberse roto la tibia y el peroné en una inesperada caída del escenario. A pesar de ello, Blas sigue siendo el rey y es capaz de poner acento mejicano al show, en el que no falta de nada. Esta formación bate los mismos records que la Panorama, con la que compite durante todo el año en los mismos lugares de la España más divertida.

Hay más orquestas, hasta cuatrocientas, pero no son lo mismo. Las inmediatas en el ranking son el Combo Dominicano, que no consigue el espíritu de la fiesta parroquial y la Olimpus, a la que le sobra el sonido machacón de la canción latina. En repertorio y show se quedan ambas muy atrás de las dos preferidas por el público de aquí, muy participativo, encantado de que las formaciones gallegas hayan conquistado la verbena nacional.

Lito Garrido es de Sanxenxo e iba para saxofonista, instrumento que domina desde los doce años. Está en la Panorama desde 1993, casi un cuarto de siglo. Precisamente en esa década, la de los noventa, la verbena entró en crisis porque…

—- Las comisiones estaban formadas por gente mayor y no quería cambios en la verbena. A finales de esa década llegó  el cambio generacional a la fiesta y las orquestas tuvieron que ponerse las pilas y evolucionar.

En algunas orquestas de Galicia hay gente que conoció a tres generaciones diferentes en las comisiones de fiestas y Garrido es uno de ellos…

—- El tiempo pasa para todos.

Cuando le dices a Lito que hay demasiado latino moderno en las fiestas populares, que son ritmos todos muy parecidos, te cuenta que a él lo que le cansa es el reggaetón.

—- ¿Y en que se basa el éxito de tú orquesta?

—- En la variedad del repertorio, eso es básico. Y hacer participar al público en la fiesta.

—- ¿Y en el montaje, no?

—- Sí es muy importante, claro.

La Panorama atravesó recientemente una crisis con el fraude de Espectáculos Lito, cuyo propietario terminó en prisión por defraudar un montón de millones a Hacienda. Lito Garrido no tiene nada que ver con el Lito del fraude, que fue el dueño de la Panorama hasta que lo imputaron…

—- Aquello nos hizo mucho daño, claro, incluso había gente que a mí me confundía con Ángel. Ahora la orquesta la gestionamos los músicos y hemos conseguido recuperar la confianza.

—- ¡Vaya historia!

—- Los componentes de la orquesta no sabíamos nada de la gestión, trabajábamos a sueldo.

Ahora que recuperaron la titularidad de la marca ganan incluso más, pese a que el caso de Espectáculo Lito está en su memoria como la página negra de la “Panorama” y también de la “París de Noia” y de medio centenar de grupos controlados por el representante Ángel Martínez “Lito”.

Manuel “Lito” Garrido ya tiene pinta de bonachón y los que le conocen a fondo dicen que es una gran persona. Le encanta el futbol y lo practica para mantenerse en forma; es del Celta pero también quiere que gane el Deportivo. Y entre Madrid y Barcelona… él se siente culé.

Blas Piñón, el otro rey  de la verbena, es del Depor. Físicamente incluso se parece a Claudio, aquel buen delantero que tuvo el equipo coruñés. Ahora, después del accidente, ha limitado su participación en el show de la París de Noia pero ahí está en la brecha, pese a que hubo un momento en que pensó en dejarlo todo…

—– Después del accidente tenía mucho dolor, dificultades para caminar y no aguantaba mucho tiempo de pié.

No se veía en condiciones para desarrollar su trabajo sin embargo la ilusión de volver estaba en su alma, en el propio espíritu de músico que lleva dentro. Por eso trabajó la idea del retorno.

—– Llevaba toda la vida, nada menos que 36 años haciendo lo que me gusta. No podía dejarlo tan fácilmente…

La vida del músico de la “París de Noia” es dura ya no solo por los 200 bolos que hacen al año, sino porque detrás de las actuaciones están los largos viajes y la vida fuera de su entorno durante los meses más significativos del año.

—– Además, los espectáculos hay que prepararlos muy bien. De un año a otro cambiamos el noventa por ciento del repertorio y la escenografía.

—– El nivel musical y artístico de la París de Noia parece tocar techo todas las temporadas…

—– ¡Qué va! No podemos bajar el listón porque cada día se nos exige más. Se nos contrata para que el espectáculo sea novedoso todos los años.

Me da la sensación de que Blas, en el fondo, es un nostálgico, que recuerda aquellos primeros años en los que se subían al típico palco parroquial, de cemento, y ellos mismos montaban todo…

—– ¡Hay que ver como cambió esto! Ahora los equipos los llevan en cuatro trailers, nos montan todo y nos subimos a un escenario de treinta metros de largo.

El mundo de la verbena genera hoy en día casi cinco mil empleos en Galicia. Baste decir que cada una de las grandes orquestas tiene en su nómina alrededor de cincuenta personas. Y a juzgar por lo que se ve, entre los muchos miles de asistentes a cada fiesta el porcentaje de jóvenes es altísimo y esto garantiza el futuro.

Las verbenas populares están viviendo su propia revolución en el tercer milenio.

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