LOS RODRÍGUEZ

Por Gloria Gayoso Rodríguez

Rodríguez es un apellido de origen visigodo que quiere decir «hijo de Rodrigo» Me entero también que quiere decir «glorioso», entonces caigo en la conclusión que me glorificaron dos veces. Me llamo Gloria y desciendo de Glorioso por parte de madre. ¡Todo un compromiso a asumir!

Mi madre era española, de un pueblo perdido en Europa, en la Castilla que linda con Galicia, donde sólo el cielo daba buenas noticias y donde se refugiaron muchos judíos que huían de la Inquisición. La pobreza de la preguerra lleva a mi madre a emigrar a Argentina, donde enlaza en amores con mi padre, otro español, gallego de la Lucus Augusti, con título nobiliario ancestral, que por esa época no le servía de nada y que cruzando el charco sólo fue una leyenda. «Los Gayoso tenemos escudo pero cero fortuna»,  solía decirme cuando se le soltaba la lengua, pues la mayoría de las veces permanecía en silencio.

¡De niña me daba mucha risa! Emigrar con escudo de nobleza es toda una contradicción. 

Siendo muy pequeña me enteré por un tendero sefardí  de Buenos Aires, que mi cara y mi aspecto le eran familiares, así cada vez que me veía me llamaba «marrana». Yo renegaba del apodo hasta que entendí que se refería a mi pertenencia a los judíos de León, a los del Bierzo, de los cuales mi madre era un fiel exponente, ignorándolo por el paso de los siglos; ya que somos cristianos. Así me enteré de cómo el segundo de mis apellidos era de origen judío y ya de grande espié ciertas costumbres espirituales que me corroboraron la sospecha. Luego ciertos escritos de mi abuelo paterno, casado con una Vázquez Rodríguez, poeta y boticario, vinieron a confirmarme un anticlericalismo muy arraigado en la familia.

Hay quienes niegan este sufijo «ez» como de origen hebreo y sólo lo hacen descender del vasco u otras versiones. Pero en mi familia, hay Herreras y Blanco y éstos no se pueden objetar.

Y siguiendo con mi relato… mi abuela paterna también porta un Rodríguez, nacida en Portomarín, Lugo. Sucede que Doña Áurea Vázquez Rodríguez tuvo como nuera otra Rodríguez. Confieso que era mucho Rodriguez para las dos y que nunca hicieron buenas migas. Pero eso no es todo. El reloj fue corriendo por mi vida de «argenpañola». Soy argentina y española. Un dueto de nacionalidades que canta desde una zamba hasta una muñeira. ¡Difícil de llevar, se los aseguro¡ Alguna vez dije que no encontraba el compás para mi baile porque vivo siempre con una pierna sobre el agua.

Y volviendo al tiempo, vengo a tener un hijo varón entre dos mujeres. Fue que a la hora de ponerle nombre; me surge la figura de un Rodrigo famoso, del que me enamoré con quince años al leer su historia legendaria. Don Rodrígo Díaz de Vivar picó espuela en mi pensamiento embarazado y surgió el «Rodrigo» para el vástago, como en un cartel de teatro. Desde su nacimiento no dejo de pronunciar este nombre que tiene ancestros rodrigueros por todos lados.

De lo que doy fe es que somos gente decente, que vamos por el mundo con la bondad a cuestas y que nunca dudamos del favor de Dios en toda circunstancia. Tenemos incorporada la Gloria de las raíces y por allí vamos cabalgando como campeadores en un mundo que luce desteñido y cruel pero que confiamos recobre la cordura.

Un Comentario

  1. Josefina Alonso Rodríguez - Responder

    Soy Rodríguez por parte de madre y me siento muy orgullosa de mi apellido que comparto con miles de personas en el mundo. Las explicaciones de Gloria Gayoso me enorgullecen aún más.

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