LUGO, EN VERDE Y AZUL

Las cumbres de vértigo se contraponen a ese mar bravo capaz de lograr que las rocas milenarias del litoral bailen el vals de las olas. La tierra es policromática.  Mil colores de otoño te acompañarán según te adentres en la fraga bonita o en el souto magnífico o desciendas hasta esos valles fértiles que huelen a terrón. En el trayecto del peregrino te saldrá al paso la aldea del abuelo y todo lo que nos traslada a la niñez olvidada, incluso la románica capilla que domina el altiplano o ese cruceiro que aparece en cada cruce de las viejas corredoiras.

Las altas cumbres y el mar bravo. Las fragas y los soutos y los valles fértiles. La campa y  la playa. Inviernos de nieve y cálidos veranos. Primaveras de flores y otoños amarillos de hojas secas. A veces llueve, que de agua se alimentan sus ríos.

Hoy te invito a conocer  el Lugo verde y también azul. Te diré que tenemos mucho donde elegir. Porque, si la ciudad es toda ella un monumento, la provincia ofrece al viajero –caminante o motorizado- todo cuanto apetece, pero sobre todo una naturaleza viva, su mejor oferta para el ocio.

El Norte es Cantábrico, mar que se deshace en la playa inmensa y que esculpe mil formas en el acantilado. Mar para perderse en su infinita contemplación, desde un castro o desde el más agradable paseo construido por el hombre.

El Oriente es media montaña: devesas del Courel y bosques de Ancares, fragas de carballos con líquenes multiformes y soutos de castaños centenarios. Aldeas de pizarra y pallozas de la era prerromana.

El Sur es, sobre todo, ríos y vino. Miño y Sil. Amandi tinto y tinto Ribeira Sacra. Ribeira que es sagrada por obra y gracia de los monjes que habitaron sus monasterios. Y por el románico que aún se conserva en sus iglesias.

Por el Oeste es tierra llana… de poetas y bardos capaces de convertir el infierno en un cuento de hadas. Un paisaje cargado de encantos allá donde la lluvia crea lagunas y los ríos –otra vez el Miño- son reserva de la biosfera.

También son verdes y azules los senderos míticos, que la oriental provincia de la Gallaecia romana, es tres veces Camino de Santiago.

Camino primitivo que entra por las fonsagradinas tierras desde la Asturias de bosque y agua.

Camino del Norte, por el que llegan marinos o caminantes que gustan de hacerlo por la frontera marítima cantábrica.

Y Camino Francés, el del Libro Sagrado y el de Dante, el de Goethe, el de Lorca, el de Coelho…

Tres caminos que son historia y leyenda al mismo tiempo… Las Rutas de los Sueños.

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