MAELOC, CAUDILLO DE LA BRETOÑA

Hoy quiero hablaros de un personaje histórico que, ya desde mi Bachillerato en Ourense, me tiene fascinado: el Caudillo-Obispo Maeloc, el  protagonista más trascendental de la historia del territorio gallego que se asienta a ambas vertientes de la Serra de Meira, a donde vinieron aquellos celtas europeos desde las islas  y desde otros lugares del continente.

Ya sabes. Unos llegaron navegando aguas cantábricas en veleros de aventura,  construidos en cuero y otros caminando por las reales sendas  de la Asturias del siglo IV, que cinco siglos más tarde serían también las rutas xacobeas, en las que quedaron marcadas las huellas del santo Francisco,  el de Asís.

Los primeros fueron los celtas romanos de la Isla de Britannia y los segundos los celtas bretones, cristianos de Bretaña. Entre estos últimos llegó Maeloc, el Obispo-Caudillo. Ambos pueblos celtas se unieron bajo su liderazgo para crear la  Britonnia o Bretoña de Galicia.

Cruzaron con osadía el Eo y los montes de Trabada,  buscando la vida en el horizonte que comprende la Sierra da Cadeira y el Macizo de A Toxiza.

Construyeron Iglesia y su Monasterio Máxime  en Meira, en Santa María que aún hoy se apellida de Bretoña.

Y como te contaba, tuvieron como Obispo principal de su historia a Maeloc, al que la leyenda convirtió también en Caudillo.

Un caudillo capaz de dirigir un pequeño ejército para enfrentarse al enemigo vikingo y profundo conocedor de los secretos del Bosque Sagrado.

Su nombre es bretón y es posible que hubiera nacido en la región celta francesa, pero su importancia fue vital en la Bretoña gallega, donde se le mitificó y convirtió en héroe.

Y aunque en el mundo celta los obispos eran meros líderes religiosos, no parece este el caso de Maeloc, al que los galaicos bretones concedieron el honor de ser también su caudillo militar y político.

En el Concilio II de Braga se destacó a Maeloc como “britonorum ecclesiae episcopus”. Pero a pesar de esta cita y aunque su nombre es bretón nadie duda de su asentamiento en estas tierras de los celtas galaicos y de su participación en las batallas que entonces se libraban contra el vikingo invasor.

En otro documento eclesiástico datado en el año 589, que habla de la asistencia de todos los obispos galaicos al III Concilio de Toledo, se dice que “no participa el obispo de Bretoña”.

¿Tal vez había muerto ya Maeloc?  Por aquel entonces, los godos habían conquistado una buena parte de nuestro territorio…

Del Obispo Maeloc nos queda el mito bien contado por escritores e intelectuales de la comarca de Meira, municipio que sitúa su bosque encantado en las cercanías de la villa.

Maeloc tiene otro paisaje propio, el de la gran fantasía que brilla en los ojos del caminante: una perspectiva de verde y agua, reposada, incitante y solitaria que comienza en la sierra y termina al lado mismo del generoso lago en donde se remansa el río, reflejo de la flora de ribeira que habla de una naturaleza  en estado puro.

En las tierras de Maeloc abundan los paisajes de agua. Humedales y lagunas que prolongan su belleza más allá del curso de los ríos…

Además Maeloc sirvió de título a la música de Milladoiro, el mejor folk gallego. Y hasta es posible que su espíritu esté presente cuando una banda, grupo o intérprete gallego se sube al escenario del gran festival de la Bretagne.

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