¡MAFIOSOS, TEMBLAD!

               “No se puede creer en Dios y ser mafioso…”   (Francisco, Papa)

Por J.J. García Pena

Puedo imaginar a los mafiosos carascortadas de toda laya temblorosos,  arrepentidos y aterrorizados por las  exhortaciones del Padre Santo a conducirse como auténticos creyentes dentro del Santo Redil Vaticano. Lo que no pudieron las fuerzas públicas en cinco siglos de combate policial contra la Camorra y los cosanostrenses, lo conseguirán los tirones de orejas del Vicario de Cristo: 

—- Queridos hermanos mafiosos: Dejad de pensar solo en vosotros y blá, blá, blá, bla, blá, blá… ¡Mirad que estáis en grave pecado mortal y blá, blá, blá, blá….!

Mario: estoy 100% de acuerdo con tu juicio respecto a que“no es posible creer en un ser superior y justo (vos le llamás Dios) y ser ,al mismo tiempo ,un mafioso”. Es tan obvio que hasta yo, un burro y feliz ateo,  soy capaz de entenderlo a las primeras de cambio.

Solo que no te has detenido a pensar en que ningún mafioso, asesino, corrupto o mal tratador, es creyente en dios alguno. Si creyesen o al menos sospecharan su existencia, temerían el castigo eterno prometido por la Santa Madre.  

Verás -vemos- a muchos mafiosos y depravados rezando y hasta comulgando. Pero creyente en dios, lo que se dice creyente en dios, (en cualquier dios de la amplia galería universal de dioses) no encontrarás ni uno solo entre los degenerados que se camuflan de creyentes sin serlo.

Es mero disfraz por conveniencia,  como tapujo de su mala fe. Émulos del jaranero y rezador Don Guido, que nos contara Antonio Machado.

Tampoco es -no puede ser- creyente honesto ningún manosanta, tiracartas, astrólogo, leemanos ni  ningún cura u obispo pederasta de los miles que encuentran refugio y apaño en tu SEA (Santa Empresa Antinatura).

Mientras tu Iglesia Añeja, Romana y Pederasta no dé claras señales de verdaderos cambios a la altura de los tiempos  y las necesidades humanas, no esperes que tus tibiezas verbales produzcan milagrosas transmutaciones morales en quienes carecen de tales virtudes. Se reirán de vos, de tus buenas intenciones  y de tus diatribas y anatemas,- que les resultan graciosas y  pueriles- como lo han hecho siempre.

Por eso, si quieres el bien de la Empresa, ten en cuenta su crónico atraso. No estamos en el siglo XI. Hoy la mayoría de las personas sabe leer y ya no cree en apariciones ni en milagros inexplicables. Solo en los “milagros” de la Ciencia.

Tal vez una buena señal de que empatizas con las gentes de tu tiempo sería decretar, Concilio Ecuménico mediante, el fin de la centenaria imposición de imposible castidad de tus ministros y ministras. ¿Te imaginas pasar a la Historia como el Papa que “agiornó” a la vetusta organización y la hizo avanzar, de un plumazo genial, un par de milenios?

Renovación o muerte. Las demás sectas van ganando terreno, no por más auténticas, sino por más cercanas al presente. Hasta Smith le saca ventaja a Pedro. En tus manos está el timón y no tendrás otra reelección.  No pidas peras al olmo ni nobleza a los mafiosos de todo pelo. Entre mate y mate, piensa lo que te digo. Nadie se rasca pa´afuera.

 

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