MAR DE VIGO

La Ría de Vigo

POSTALES MARINAS

                 Hay un Vigo turístico y marinero, quizá el más ignorado, que vive una perfecta simbiosis con su hermosa bahía; por eso se dice que esta ciudad es hija de Neptuno y Julio Verne situó al Nautilus del Capitán Nemo navegando por sus aguas.

             Porque la Ría de Vigo es grandiosa y se entiende mejor si la navegas desde la Isla de San Simón, la misma que cantaron los poetas medievales como Martín Codax.

La isla de San Simón, con sus luces y sus sombras.

             Desde la ensenada de San Simón, bajo el puente de Rande y entre bateas, con el telón de fondo de las islas Cíes, Vigo muestra al visitante su cara más hermosa. Aunque, si vamos por partes…

            Vigo era un castro desde el que se veía el horizonte atlántico más allá de los faros. Hasta él se fue encaramando la ciudad, que posee cien balcones para perseguir a los barcos ola tras ola…

Ría de Vigo

             A Guía, Monte Alba, Galiñeiro, A Madroa, Domaio, O Facho… son balcones naturales para contemplar la grandiosidad de la belleza marinera. Desde uno u otro mirador bien se aprecia como el Berbés, al amanecer, es una montaña de peces, mientras a la estación marítima internacional llega otro barco crucero…Y como los veleros preparan las velas para navegar hasta las islas en el puerto del Náutico…

Vigo de noche desde A Guía.

           Porque este mar de Vigo, al que vertimos las lágrimas negras por un millón de partidas, es también un espejo de agua de sal, en el que se refleja la postal de Cíes.

          Las islas del Parque, nacidas de la roca atlántica,  hacen estremecer el paisaje, que son aún más bellas en la playa del lago color esmeralda, rodeado de arena de duna llena de claveles marinos.

         Brillan especialmente desde el gran arenal de Samil, balcón de atardeceres románticos, cuando la noche abre su frontera y el sol huye por el mar de Cangas.

La-magia-del-atardecer-en-Samil-con-las-Cíes-como-telón-de-fondo.

     De noche hay que detener el barco y atracar en el Berbés, el puerto pesquero. Es tan antiguo como la propia ciudad y sus postales más nostálgicas, de poco más de un ciento de años, nos mostraban una playa,  a la que la Ría enviaba sus olas mientras las barcas azules, rojas, verdes… salían de la arena a buscar la vida a remollevando a bordo a la estirpe marinera de la época, nacida para navegar sobre la negra sombra… mientras detrás de las ventanas de las casas asomaban esos rostros de mujeres aún hoy acostumbradas  a la espera.

    Sin embargo nada tiene que ver aquel varadero de entonces con el gran puerto que es hoy.

El Berbés, puerto pesquero

         Luego, entre las sombras, brillarán de nuevo las luces del ambiente juvenil que, cuando es verano, se traslada hasta Castrelos, Parque y Auditorio, para que puedas asistir al gran concierto, que a veces se traslada a la Estación Marítima Internacional.

Un puerto trasatlántico.

         Vigo es también una ciudad turística y su Ría envuelve la ciudad en una postal marina.

Puertos de Vigo

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