ME HUBIERA GUSTADO SER UN NIÑO DE ANCARES *

Te propongo que vengas conmigo, otra vez, a la gran montaña por la que discurren los cauces de los ríos, aún pequeños, pero capaces de crear los escasos valles que dividen los dientes de la sierra.

Es que hoy tengo el propósito de mostrarte un paisaje diferente y al mismo tiempo hablarte de los misterios que se esconden en pequeños lugares desconocidos para el viajero común. Él no tuvo la fortuna de escuchar historias y leyendas, al pie del fuego de la lareira, en una casa de esas con techo de pizarra que cuelgan en las laderas por las que trepan cien bosques diferentes.

Verás. Estaba yo asomado a la ventana aquel invierno de nieve intensa y se me ocurrió pensar en lo fácil que hubiera sido mi vida aquí, en este lugar al que no llegan los malos y la naturaleza contagia el bien al prójimo cercano, gente generosa como ninguna otra de mi convivencia.

Si hubiera sido un niño de Ancares y crecido como estos jóvenes amantes que hacen el amor en la campa verde a pesar del frío, seguro que hoy no sería un viejo cascarrabias y criticón, guerrillero sin ejército contra los abusos, maltratos y crímenes de lesa humanidad que se cometen cada día de nuestra cómoda existencia.

Tampoco me indignaría el mero avance del Telediario y para nada me importarían esos politiqueiros que solo se preocupan de sí mismos, montando repúblicas imposibles, elaborando presupuestos mal repartidos, haciendo pactos con el diablo o robando incluso todo el dinero posible del que pasa por sus manos.

Si mi madre hubiera sido la maestra de Piornedo como lo fue mi amiga Manolita, que iba para monja y terminó enseñando a los niños, hubiera nacido igual entre los brazos de la hierba; o mejor aún, junto a las gallinas, las ovejas y la vaca que comparten el calor de la palloza.

Te dirás que soy un loco romántico pero no es verdad. Soy un egoísta al que le hubiera gustado vivir esta grandiosidad habitada por unos pocos, junto al perro viejo, el ganado harto de sabrosa hierba y los otros animales que se esconden tras su propia libertad en el bosque magnífico en el que crecen árboles fantásticos de origen incierto. Te pregunto…

—- ¿Despreciarías tú la oportunidad de escuchar el silencio del amanecer, solo interrumpido por canciones de pájaros, o el de los atardeceres, cuando únicamente se escuchan aullidos de lobo y graznidos de águila?

Pues yo no. Por eso he vivido intensamente el escaso tiempo que pude dedicar a convivir con la gente de Ancares, a pisar los caminos y a escuchar las historias que me contaban los abuelos, con el telón de fondo del más amplio territorio, sentados todos sobre la granítica roca que toca el suelo y recibiendo de cara el viento libre que curte los rostros.

Te recordaré, para que veas, algunas de las historias magníficas que me contaron aquellos sabios, que bien parecen basadas en el más ingenioso fabulador de la Literatura universal que nacidas de la imaginación de los galaicos nacidos en palloza prerromana.   

Por ejemplo, aquel cuento que habla de una princesa perdida y hechizada en cierva en los montes que circundan el Castillo de Doiras… La leyenda dice que fue el príncipe quien dio muerte al ciervo blanco, al que cortó una pata que se convirtió en mano.. y por el anillo supo que había matado a su hermana.

Me contaron también relatos de jóvenes en busca de amores que acudían a beber a la fuente de los enamorados, en la Campa do Barreiro… Tres tragos tres,  de agua namoradeira,  bastaban para conseguir el favor de la persona amada.

Amores y diabólicos hechizos como el de la Ponte do Demo, porque fue el diablo quien construyó el puente que puso al alcance del joven enamorado la casa de la dueña de su corazón, a cambio de llevarse a los infiernos el primer ser que naciera en aquel hogar… Pero no fue niño si no gato el primer ser que vino al mundo. Por eso se llama Puente del Gatín.

También leyendas de hombres que enterraron vivos, de reinas que nunca reinaron en este mundo, de ángeles que liberaron a los cristianos del cautiverio romano…

Literatura popular, en suma, de profunda tradición oral en las familiares noches de los bellos inviernos de nieve y calma.

Se llaman Moreira, Mazo, Poso, Pando, Donís… Son las aldeas menos habitadas de la sierra, las que tendrás que conquistar a pie si quieres despertar en ti esa pasión que nos mueve a la aventura. Los senderos van paralelos a los ríos que dibujan el paisaje, una postal de plata sobre el agua clara.

Solo si te propones caminar podrás ver como el sol baila su danza purpura para que salte la trucha sobre las aguas limpias de nieve derretida.

Esos lugares poco nombrados son los que realmente esconden los grandes misterios de Ancares.

* Dedicado a mis amigos de Ancares, especialmente a Manuel y a José. Ellos sí nacieron y viven en Piornedo.

(28) Comentarios

  1. No me extraña que te hubiera gustado ser un niño de Ancares. A mi también. Me hubiera acostumbrado a valorar las cosas que de verdad importan. Excelente reflexión.

  2. Entiendo que si vives en ella desde niño te acostumbras a la vida dura de la montaña, aunque me imagino que hoy no será como antes. Un saludo desde Barcelona. Mis abuelos eran de Suarbol y yo tengo muchas ganas de conocer todo eso.

  3. No hay nada mas hermoso que la inocencia de un niño. Creo que en la montaña, la gente que la habita, nunca la pierde. A mí también me hubiera gustado…

  4. Mi amigo Gervasio QEPD era de Poso, ayuntamiento de Cervantes. De jovencito se vino a trabajar a Lugo y de allí se fue a América, creo que a Venezuela. Yo lo conocí en Lugo pero desde que se fue no supe nada de él hasta que murió en Cervantes, a donde regresó a finales del siglo pasado. El no quería ser un niño de Ancares porque le tocó vivir la época mas dura.

  5. Pois antes de vivir en Madrid, por exemplo, eu alquilo una habitación no Piornedo hasta que morra. Así que tedes moita razón, qué una sorte nacer na montaña.

  6. Que bonito lo decís… Debe ser un lugar maravilloso a juzgar por las fotos, yo nunca he ido, pero tampoco me importaría haber nacido allí.

  7. Es un placer encontrar a gente tan enamorada de su pueblo como vosotros. Os felicito por la web y especialmente por los contenidos que describen a esa Galicia tan bella.

  8. Toda montaña es grandiosa y libre por eso no me extraña que alguien como vos que escribe tan libre ame tan profundamente esos paisajes. Abrazos desde La Boca.

  9. Mi abuelo materno era de Cervantes y cuando yo era chiquito me contaban cuentos como esos. Se vino para Buenos Aires en 1935 y aquí se quedó para fundar su familia. Gracias a él tenemos sangre gallega y nos sentimos orgullosos de ser mitad gallegos mitad argentinos.

  10. Pura poesía para caminar por esa Tierra única a la que prometo ir porque he de hacerlo a la memoria de mi madre, nacida en Navia de Suarna hace 77 años. Se lo prometí y lo cumpliré. Falleció este año pasado.

  11. La montaña es muy dura para vivir en ella, pese a los adelantos, pero también de lo mas sana. Esa gente no sabe ni es lo que es una gripe. No es mi lugar favorito pero reconozco que para los que amáis la naturaleza es un sitio idílico.

  12. O que non lembras nunca é que fuches as mozas a Marín e unha delas ben que te engatusou… Pero gústame que fales así da natureza e deses lugares que estiveron tanto tempo esquencidos.

  13. Ancares amaneció hoy sábado todo blanco y no os podéis imaginar como deslumbra la nieve. Somos una pareja de Madrid que hemos venido a pasar el fin de semana, aunque no sé si tendremos que quedarnos algo mas que el fin de semana. Siempre leemos Galicia Única.

  14. No hay dinero que pague la inocencia de un niño nacido entre los picos nevados y conocedor de los bosques, las aves y los animales por su nombre propio. La naturaleza es la mejor madre y enseña muy bien que necesitamos muy poco para ser realmente felices.

  15. La montaña tiene magia, sobre todo los picos de Ancares, por donde vagan los espíritus de aquellos galaicos primitivos que se refugiaron aquí tras la invasión romana. Esto no es cuento, es historia. Esas pallozas son prerromanas y suponen todo un ejemplo de ingenio y subsistencia. Me encanta este artículo.

  16. La grandiosidad de estos paisajes me dejaron con la boca abierta y a mí no me importaría pasar en Ancares el resto de mi vida cuidando ovejas. El primer puente allá voy otra vez.

  17. Desde Barcelona gracias por tan bellas palabras sobre Ancares. Nací en Cervantes y llevó 20 años aquí, Pero yo también estoy pensando en volver.

  18. Ancares me encanta y de toda la sierra me quedo con la campa de los Tres Obispos, un lugar en donde aún se ve algún urogallo. Se llama así porque dicen que allí se reunían los obispos de León, Asturias y Galicia, ya que esas montañas eran frontera de esos antiguos reinos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *