ME HUBIERA GUSTADO SER UN NIÑO DE ANCARES

A mis amigos de Ancares, especialmente a Manuel y a José. Ellos sí nacieron y viven en Piornedo.

Quiero proponerte que vengas conmigo, otra vez, a la gran montaña por la que discurren los cauces de los ríos, aún pequeños, pero capaces de crear los escasos valles que dividen los dientes de la sierra.

Es que hoy tengo el propósito de mostrarte un paisaje diferente y al mismo tiempo hablarte de los misterios que se esconden en pequeños lugares desconocidos para el viajero común. Él no tuvo la fortuna de escuchar historias y leyendas, al pie del fuego de la lareira, en una casa de esas con techo de pizarra que cuelgan en las laderas por las que trepan cien bosques diferentes.

Verás. Estaba yo asomado a la ventana aquel invierno de nieve intensa y se me ocurrió pensar en lo fácil que hubiera sido mi vida aquí, en este lugar al que no llegan los malos y la naturaleza contagia el bien al prójimo cercano, gente generosa como ninguna otra de mi convivencia.

Si hubiera sido un niño de Ancares y crecido como estos jóvenes amantes que hacen el amor en la campa verde a pesar del frío, seguro que hoy no sería un viejo cascarrabias y criticón, guerrillero sin ejército contra los abusos, maltratos y crímenes de lesa humanidad que se cometen cada día de nuestra cómoda existencia.

Tampoco me indignaría el mero avance del Telediario y para nada me importarían esos politiqueiros que solo se preocupan de sí mismos, montando repúblicas imposibles, elaborando presupuestos mal repartidos, haciendo pactos con el diablo o robando incluso todo el dinero posible del que pasa por sus manos.

Si mi madre hubiera sido la maestra de Piornedo como lo fue mi amiga Manolita, que iba para monja y terminó enseñando a los niños, hubiera nacido igual entre los brazos de la hierba; o mejor aún, junto a las gallinas, las ovejas y la vaca que comparten el calor de la palloza.

Te dirás que soy un loco romántico pero no es verdad. Soy un egoísta al que le hubiera gustado vivir esta grandiosidad habitada por unos pocos, junto al perro viejo, el ganado harto de sabrosa hierba y los otros animales que se esconden tras su propia libertad en el bosque magnífico en el que crecen árboles fantásticos de origen incierto. Te pregunto…

—- ¿Despreciarías tú la oportunidad de escuchar el silencio del amanecer, solo interrumpido por canciones de pájaros, o el de los atardeceres, cuando únicamente se escuchan aullidos de lobo y graznidos de águila?

Pues yo no. Por eso he vivido intensamente el escaso tiempo que pude dedicar a convivir con la gente de Ancares, a pisar los caminos y a escuchar las historias que me contaban los abuelos, con el telón de fondo del más amplio territorio, sentados todos sobre la granítica roca que toca el suelo y recibiendo de cara el viento libre que curte los rostros.

Te recordaré, para que veas, algunas de las historias magníficas que me contaron aquellos sabios, que bien parecen basadas en el más ingenioso fabulador de la Literatura universal que nacidas de la imaginación de los galaicos nacidos en palloza prerromana.   

Por ejemplo, aquel cuento que habla de una princesa perdida y hechizada en cierva en los montes que circundan el Castillo de Doiras… La leyenda dice que fue el príncipe quien dio muerte al ciervo blanco, al que cortó una pata que se convirtió en mano.. y por el anillo supo que había matado a su hermana.

Me contaron también relatos de jóvenes en busca de amores que acudían a beber a la fuente de los enamorados, en la Campa do Barreiro… Tres tragos tres,  de agua namoradeira,  bastaban para conseguir el favor de la persona amada.

Amores y diabólicos hechizos como el de la Ponte do Demo, porque fue el diablo quien construyó el puente que puso al alcance del joven enamorado la casa de la dueña de su corazón, a cambio de llevarse a los infiernos el primer ser que naciera en aquel hogar… Pero no fue niño si no gato el primer ser que vino al mundo. Por eso se llama Puente del Gatín.

También leyendas de hombres que enterraron vivos, de reinas que nunca reinaron en este mundo, de ángeles que liberaron a los cristianos del cautiverio romano…

Literatura popular, en suma, de profunda tradición oral en las familiares noches de los bellos inviernos de nieve y calma.

Se llaman Moreira, Mazo, Poso, Pando, Donís… Son las aldeas menos habitadas de la sierra, las que tendrás que conquistar a pie si quieres despertar en ti esa pasión que nos mueve a la aventura. Los senderos van paralelos a los ríos que dibujan el paisaje, una postal de plata sobre el agua clara. Solo si te propones caminar podrás ver como el sol baila su danza purpura para que salte la trucha sobre las aguas limpias de nieve derretida. Esos lugares poco nombrados son los que realmente esconden los grandes misterios de Ancares.

(15) Comentarios

  1. Un paraíso que debiéramos de preservar mejor, sobre todo las pallozas, únicas en el mundo y expresión extraordinaria de nuestro pasado.

  2. Que gusto este viaje… Creo que comparto esa idea de ser una niña de aldea que huye de la maldad y se queda con el aire puro.

  3. E que os Ancares son grandiosos e os pequenos pobos como Piornedo a demostración de que a vida e posible sin tantas cousas que nos meten polos ollos.

  4. Yo me pregunto porque existe una Galicia y una España despoblada si todos estáis de acuerdo en que lo mejor es vivir en sitios así…

  5. Estamos hartos de vivir en ciudades enormes como Buenos Aires pero no estamos preparados para cambiarlas por lugares como el que describís.

  6. Boeno, está ben que nos poñamos románticos pero si ti fose un neno de Ancares non terías carretera posta hasta que cumpliras os corenta anos e moi divertidas esas aldeas que se atopaban incomunicadas non eran.

  7. ¡Como me gustan esas montañas de picos redondos en las que resalta el verde! A mi me hubiera gustado corretear de niña por ellas y subirme a lo mas alto.

Responder a Juan Carlos Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *