MEMORIAS DE UN BADULAQUE

Por J. J. García Pena


Las revoluciones insensatas las pergeñan y azuzan los zorros viejos y las protagonizan (padecen) los jóvenes tarambanas. 

No sé si alguien lo dijo pero, si no lo hizo, debió decirlo -no es fácil inducir ni abducir a un viejo, por más tarambana que éste sea-.

Zabalza, nacido en una familia rural de posición económica acomodada, política y tradicionalista -blanca, por mayor abundamiento-, vive hoy , achacoso y avecindado entre esforzados pescadores, en Santa Catalina, un barrio humilde de la costa oeste montevideana, no frecuentado por turistas, la contracara de aquel Punta del Este que disfrutara en su infancia y juventud de «niño bien».

Hoy, casi sesenta años después de su idealista propósito inicial, el ex-guerrillero del MLN-T (Movimiento de Liberación Nacional -Tupamaros) reflexiona sobre la deriva de la organización que integró en sus años mozos y que le costara la libertad y la salud, entre otras pérdidas no menos dolorosas. Y que, «colateralmente», nos dejó doce años a oscuras y mudos a todos los uruguayos.

Si tenemos la paciencia de separar y desechar la paja y la cáscara reseca, tendremos la recompensa de encontrar el grano sustancioso (la experiencia) de su relato.
Y no hay relato humano, por más ruin que sea, que no contenga sustancia.
Tal vez Zabalza se hubiese (y nos hubiese) ahorrado mucho dolor, personal y social, si él y otros jóvenes, bien intencionados pero irreflexivos, hubiesen escuchado y entendido  al Che en su largo, claro y honrado discurso de 1961. 

(4) Comentarios

  1. Llamarle Badulaque a Zabalza es un insulto que no se debiera consentir. Los Tupa se jugaron la vida y merecen un respeto por parte de todas las personas de bien.

  2. J.Javier García Pena - Responder

    Álex: con todo respeto y sin animo de polémica (que, por mí parte, aquí termina), te recuerdo que Uruguay ya era un país libre y democrático en aquella época, en la cual en Iberoamérica sobraban (aún sobran) motivos para alzarse contra dictaduras sangrientas y gobiernos castradores de libertades.
    Nuestro Uruguay, para ejemplo del mundo, era la excepción.
    El propio Che lo reconocía en su histórico discurso en el Paraninfo de la Universidad de al República Oriental del Uruguay , en agosto de 1961.
    Si querés podes leerlo entero.Es muy recomendable, por cierto.
    Zabalza luchó, sufrió y pagó un altísimo precio por lo que creía justo, pero, como muchos otros jóvenes orientales, idealistas y muy bien intencionados, no tomó en consideración las advertencias de quien sabía mucho más que él y se comportó con poco juicio, como un badulaque.
    Ahora,ya viejo y cascoteado por la vida, en un reciente reportaje se descuelga con un : «- Y cuando analizo las guerrillas del 70, nuestro error fue ese. ¡Estoy criticando al Che Guevara!-»

    El Che se supo y se sabe defender solo y lo hace desde la eterna dignidad de su discurso, del cual extraigo solamente lo esencial: – » Y nosotros -les podrá parecer extraño que hablemos así, pero es cierto-, nosotros iniciamos el camino de la lucha armada, un camino muy triste, muy doloroso, que sembró de muertos todo el territorio nacional, cuando no se pudo hacer otra cosa. Tengo las pretensiones personales de decir que conozco América, y que cada uno de sus países, en alguna forma, los he visitado, y puedo asegurarles que en nuestra América, en las condiciones actuales, no se da un país donde, como en el Uruguay, se permitan las manifestaciones de las ideas.
    Se tendrá una manera de pensar u otra, y es lógico; y yo sé que los miembros del Gobierno del Uruguay no están de acuerdo con nuestras ideas.
    Sin embargo, nos permiten la expresión de estas ideas aquí, en la Universidad y en el territorio del país que está bajo el Gobierno uruguayo.
    De tal forma que eso es algo que no se logra, ni mucho menos, en los países de América.
    Ustedes tienen algo que hay que cuidar, que es precisamente la posibilidad de expresar sus ideas; la posibilidad de avanzar por cauces democráticos hasta donde se pueda ir; la posibilidad, en fin, de ir creando esas condiciones que todos esperamos algún día se logren en América, para que podamos ser todos hermanos, para que no haya la explotación del hombre por el hombre ni siga la explotación del hombre por el hombre».

    Dr. E. Guevara De la Serna. Montevideo, 17 de agosto de 1961

  3. Tenés toda la razón J. Javier García Pena. A mi entender no hay «causa justa» que obligue a nadie a imponer el terror. La utilización de las armas quita razones y convierte en asesinos a quien las usan con la pretensión de imponer sus ideas. Un saludo desde Buenos Aires.

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