MOAÑA

DISFRUTEMOS DEL MAR DE VIGO

 

            Hoy vamos a desembarcar en Moaña, en la península del Morrazo, frente al Vigo obrero que dicen es el que se extiende de Teis a Chapela; este último, curiosamente,  el más populoso barrio de Redondela.

       Moaña te ofrece, para comenzar, dos miradores magníficos, el Paralia y el Jaján, desde los que se alcanza la Ría favorita del Capitán Nemo cuya belleza ensalzaron los poetas medievales y que llegó a inspirar a escritores como GóngoraHemingway, Azorín o Pío Baroja, además de Julio Verne, entre otros muchos.

        Así que súbete a bordo del buque de pasaje que desde la Estación Marítima de Ría, en Vigo, nos llevará al bello “peirao” moañés, donde atraca la mejor flota camaronera del mundo, que ya lo dice la canción que cantaremos mientras navegamos:

        “…Para peixe fresco Vigo e para chocos Redondela… Para camaróns Moaña e pra caciques Pontevedra…”

        Es el famoso “Uah”, grito de guerra del cantor de la rebeldía, el siempre querido y recordado Suso Vaamonde, cuyo primer disco, “Sin rosmar un laido”, grabamos para “Xeira” en aquel popular Cine Veiga moañés de los años setenta.

DESDE LA RÍA

 

 

        Es curioso ver desde la Ría como se hermanaron en buena lid los pequeños barcos pesqueros, las gamelas que navegan a flor de agua, con las embarcaciones deportivas y de recreo. Unos procuran camarones, nécoras y lo que caiga, que todo marisco es bueno. Otros van a su bola.

        Los fines de semana es pintoresca esa estampa marinera de veleros regateando y traineras compitiendo por una de las muchas “banderas” que se disputan al año. Decía Suso

        —- Eí tés, as “carreiras” dos ricos e as dos pobres…

        Esa era su teoría de una regata de veleros y de una competición de remo…

 

        Vas por la mitad del trayecto, miras hacia el estrecho de Rande y al mismo tiempo que admiras el ingenioso sistema de bateas para el cultivo de mejillón te acuerdas de que fue allí donde se libró la más terrorífica de las batallas navales de nuestra historia, la que hundió la flota española de Indias.

         Ya sabes, se habla de un tesoro inmenso que nos haría salir de esta crisis, pero nadie ha sido capaz de encontrarlo… Eso sí, yo he tenido el privilegio de ver un galeón hundido gracias a mi amigo Fernando Navarrete, que me lo mostró en un monitor de televisión.

GENTE DE AQUÍ

 

 

          Personalmente, cuando me voy acercando a la costa moañesa, me acuerdo de Ascón, aquel gran astillero que cerraron y luego reconvirtieron en otro para construir embarcaciones deportivas. Ascón fue la mecha que prendió el gran conflicto del metal en Vigo de aquel septiembre del 72, cuando la policía aún vestía de gris y sus balas no eran de goma…

          Menos mal que me espera en el puerto mi amigo Xosé Manuel Budiño y el “Paralaia” me devuelve esta vez el eco de aquella su primera composición para gaita que le dio fama, gloria y dólares en media Europa y sobre todo en Japón.

           Budiño es para mí el mejor gaiteiro de Galicia porque es el mejor compositor. Hay veces que cuando lo escucho en directo a él solo,  del punteiro de esa su gaita, parece salir una orquesta sinfónica…

           —- Desde aquil “Paralaia” xa choveu, Budi…

           —- Sí, novos traballos, medio mundo percorrido e unha crisis que está a machacar aquí o mundo da cultura… ¡Pero ímola virando!

 

           Ya tengo pensado en dónde comer esta vez; perdono el marisco en aras de una excelente carne, el “Chuletón de Moaña”. Así debieran llamarle hoy en día a Xil Ríos, la mejor voz del País, el cantante que primero puso música a la emigración y a los que se fueron por culpa de aquella guerra. A Xil le veo de vez en cuando en la tele pero lo suyo ahora parece ser este su Mesón, de los mejores restaurantes del Morrazo.

 

           Antes de comer he de enseñarte todo esto y para ello nada mejor que contar con Lino Fervenza que,  de guardameta del Pontevedra C. de F. pasó a engrosar el gremio de la Hostelería, primero con “A Taberna de Lino”, sublime, y luego con un complejo de cabañas en “A Fraga”, que es un paraíso escondido desde el que hay que mirar a este mundo alguna vez.

           —- Para mí Moaña es mar, principalmente mar. En su costa y en estas aguas de la ría está su riqueza…

           Este municipio del Morrazo se extiende a lo largo de 35 kilómetros cuadrados entre la Sierra de Domaio y la Ría de Vigo. Desde todas partes mira a la ría.

INDUSTRIA Y TURISMO

 

 

       Posee Moaña una estructura productiva diversificada, pero su vocación, tiene razón Lino, es marinera: su emplazamiento litoral y la calidad de su ría multiplicaron las actividades relacionadas con el mar. La pesca, los cultivos marinos, el marisquero a pié… Y también el mar dio origen a sus principales industrias: los astilleros y las empresas dedicadas a la elaboración de productos del mar y congelados. Estas industrias y la pesca ocupan a un tercio de su gente.

       Pero Moaña tiene muchos encantos, de ahí que su población haya aumentado hasta los 20.000 habitantes: se vino a vivir aquí mucho vigués y otros construyeron en el municipio su segunda vivienda.

       Por eso se desarrollaron numerosas urbanizaciones; algunas suman el atractivo del Campo de golf de Domaio, uno de los mejores de España.

       También ha crecido el sector turístico: esta es una de las zonas preferidas de veraneo y uno de los municipios más visitados. La hostelería triplica su actividad en la época estival.

LA PESCA

 

 

   

     El mar, la Ría… La más rica en mariscos y pescados… Moaña es por eso puerto de bajura con una flota pequeña, pero nadie como sus mariñeiros conoce los secretos refugios de la nécora, la reina; el camarón, el rey; la centolla, los santiaguiños

    Luego están las bateas, los cultivos de mejillón y de ostra, otra importante fuente de riqueza…

    Y en la playa de A Xunqueira, las mujeres cosechan la almeja y el berberecho, un complemento económico familiar muy importante.

LAS PLAYAS

 

 

    Algunas de sus calas y pequeñas playas te pasarán inadvertidas si apuras el paisaje de mar: la grandiosidad de esta ría, distrae. Pero no hay que olvidar que Moaña tiene tradición veraniega, favorecida por lo abrigado de su costa; y desde la Punta de Rodeira hasta la Punta do Aradoiro, en Rande, tienes playas y calas donde elegir, si la bordeas.

     —- Canabal, Niño do Corvo, Vilela, Tirán, O Con, Borna, Domaio…

     Pero es la playa de Meira, conocida como la de A Xunqueira, la preferida y constituye uno de los más característicos lugares del municipio… Es a donde acude en verano la mayor parte de la gente y durante todo el año es un verdadero placer pasear por ella…

    Lo mismo que por la Alameda y por el Puerto al atardecer: aquí todo rezuma sabor marinero…

LOS MONTES

 

      Desde la Iglesia de San Martiño, te invito a subir al Paralaia, uno de los emblemas ecológicos de la Península del Morrazo y también de Moaña… Un monte mítico, mirador natural de la Ría de Vigo.

      Está incluido en la Eco-Ruta del Morrazo, un sendero de largo trayecto, especialmente cuidado y marcado, que recorre todos los municipios que se hallan en esta península.

     Antes de llegar a la cumbre, hay que visitar Coiro y su famoso Carballal, uno de los espacios naturales protegidos gallegos de mayor interés, en el que perdura su flora como una autentica reliquia del pasado…

     Luego, seguiremos caminando hasta llegar a la cumbre del Paralaia, en donde una cruz nos recuerda que también aquí se celebra un Vía Crucis, que despierta el interés religioso de numerosos fieles.

     Desde lo alto, se observa la grandiosidad de este paisaje de mar, al que protege la montaña, proporcionándole calidez, de ahí su temperatura media anual de 15 grados…

      Tras jugar al golf en Domaio, -no te lo pierdas si eres aficionado a este deporte- si quieres descubrir nuevos espacios naturales de este municipio de Moaña, sigue la Eco-Ruta del Morrazo hasta el monte Jaján, que es el mas alto de toda la comarca. A los marineros les sirve para los pronósticos meteorológicos. Dicen que…

      —-  Capela no “Gagán”, chuvia na man”.

     Desde la cumbre divisas todas las Rías Baixas gallegas y es el punto más alto de todo el Morrazo. Por eso el paisaje, el más grandioso que verán tus ojos, te embelesa.

     Y al descender, yo siempre sigo los espacios de río: los que baña el Río da Fraga, con uno de los mejores bosques caducifolios atlánticos…

     Este es el río de los molinos y de los grandes valores etnográficos… Cuando llegas a un punto se te aparece como el más bello cuadro natural, otra vez, la Ría de Vigo con las Cíes al fondo.

 

(2) Comentarios

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