MONTERREI

EL CASTILLO Y EL VALLE FÉRTIL

 

           El Castillo vigila el Valle Fértil desde lo alto de la colina.

           La villa medieval, amurallada, se extiende por la ladera.

           Desde ella y por empedrado camino, llegas al Parador que va a cerrar sus puertas como, en otro tiempo, cerró aquel gran centro neurálgico de la cultura auriense…

           Estos son los tres símbolos del territorio de Monterrei, santo y seña de los más nobles linajes de la España medieval.

           Estamos en un municipio del suroeste ourensano que habitan cuatro mil almas, asentadas en 11 parroquias entre las que destacan,  por su importancia, la que da nombre al valle y a la comarca; Alvarellos, en donde se ubica la casa consistorial; y Vilaza, antiguo balneario que espera revivir pasados momentos de esplendidez.

           Para llegar a este altiplano mejor ir por la Autovía de las Rías Baixas hasta Verín, a treinta minutos de Ourense y a tres horas de Madrid. Verín y Monterrei forman una perfecta simbiosis en sus naturales fronteras, que marca el río Támega. Verín centraliza la actividad comercial, pero se extiende como zona residencial hacia su vecino municipio, en las márgenes de la carretera nacional Zamora-Santiago. Por eso Monterrei ha visto crecer su censo y su economía…

           Este es un valle fértil, uno de los más productivos de la provincia ourensana. Su clima, de inviernos suaves y veranos cálidos, con pocas lluvias, permite –en la parte llana, con una altitud de 400 metros- el cultivo de vinos de excelente calidad.

           La transformación y mejora de estos cultivos ha merecido la denominación de origen y esto contribuyó a aumentar la producción; así se instalaron modernas bodegas como Terra de Gargalo, que es propiedad del diseñador de moda Roberto Verino; Ribera del Támega, Lobazán,  o Valdevellos, entre otras marcas. Los vinos de Monterrei están hoy presentes en los principales mercados españoles.

             En este valle fértil, además, se cultivan cereales,  flores en invernaderos, productos hortícolas muy variados y tiene fama la fruta de sus árboles.

             Claro que es la carne de vacuno la estrella del sector primario: modernas granjas y explotaciones mejoran la calidad del ganado que aquí se cría, con excelente aceptación en los mercados foráneos.

             Por otra parte, más de cinco mil hectáreas de montes mancomunados, repoblados principalmente con pinos, han revitalizado el sector maderero, otra fuente de riqueza de este municipio que, en pocos años, ha visto ampliado y diversificado su sistema productivo. Verás.

             Como consecuencia del auge que los grandes modistos y diseñadores ourensanos han cobrado en los mercados internacionales, surgieron en Monterrei pequeños talleres de confección, que abastecen a las grandes firmas de moda gallega, según sus propios patronos…

              Y sobre todo creció el sector servicios, con la instalación de prestigiosos restaurantes y numerosos hoteles,  pese a que, como te contaba, dicen que va a cerrar sus puertas si nadie lo impide el Parador Nacional de Turismo

              Un sector, este de la hostelería, que tiene su base en el Turismo Cultural –el Castillo de Monterrei es uno de los mejor conservados de España– y puede que en un futuro,  Monterrei, al  igual que su vecino Verín, recupere el esplendor perdido en el turismo de salud: también aquí, en la parroquia de Vilaza, existen fuentes y manantiales termales. Aunque hoy en día no funciona el antiguo Balneario de Requeixo, prácticamente en ruinas, se intenta su recuperación desde la iniciativa privada… aunque Vilaza en sí, tiene grandes atractivos.

                El Castillo de Monterrei, el monumento más emblemático del municipio, fue antes un castro habitado por la tribu tamagana de la nación galaica.

                 Accedes a él por uno de los caminos secundarios de la vía romana XIX, según los mapas de Antonino. Un trayecto que, al igual que pasa en el resto del País, se reconvirtió luego en ruta de peregrinos a Compostela. Hoy sigue vigente este Camino, que figura en las guías de peregrinos como Vía de la Plata.

                 Y es todo un placer seguir esta ruta, para descubrir la Villa Medieval de Monterrei, que iniciativa privada e inversión pública, restauraron y recuperaron para diversos usos. Por ejemplo, la  Sociedad de Xestión do Plan Xacobeo restauró el antiguo Hospital de Peregrinos para reconvertirlo en albergue.

                   Esta villa amurallada, fue repoblada en el año 1.150 por el Rey Alfonso VIII, pasando así a dominio de la corona española, tras haber dependido en su origen del monasterio de Celanova.   

                   El primer Conde de Monterrei fue Sancho Sánchez de Ulloa, militar al servicio de los Reyes Católicos, que le otorgaron el título en el año 1.474… Pero tal vez el más popular de los Condes, fue el que hace el número cinco de su dinastía, que fue también virrey de Nueva España, ciudad que él mismo fundó en México. Nueva España y Monterrei son municipios hermanados.

                   Las hermosas vistas del Valle que se pueden contemplar desde los balcones del Castillo –hoy totalmente recuperado- inspiraron a Tirso de Molina que escribió…

                   —- Desde aquí podemos admirar uno de los más frescos valles y contemplar las más hermosas vistas que hay en Galicia y en Castilla…

                   Este Castillo de Monterrei tuvo un papel estratégico como base militar en las guerras con Portugal, en el siglo XVII. En el Palacio en sí, destaca la Torre de las Damas, junto a una galería renacentista, muy vistosa, que mira al frente.

                     Al lado del Palacio está ubicada la pequeña iglesia, hoy parroquial de Monterrei, decorada con figuras bíblicas y motivos vegetales. Su construcción se data en la primera mitad del siglo XIV y está magníficamente conservada. En el interior, en la llamada capilla del Conde, destaca un retablo ojival, bella muestra de la escultura gótica gallega.

                     Sobre todo el conjunto se alza, majestuosa, la Torre del Homenaje, también en el recinto amurallado del Castillo… Esta torre de sobria factura es del siglo XV; es decir, trescientos cincuenta años después del nacimiento de la propia Villa.

                     Este Castillo de Monterrei ha sido cedido en uso por la Casa de Alba, su actual propietaria,  a la Xunta de Galicia. La Consellería de Cultura lo ha convertido en el epicentro cultural de la comarca, con la celebración de numerosos actos y la instalación en su recinto de una interesante exposición permanente, que puede ser visitada todos los días de la semana.

                     La Villa de Monterrei fue uno de los más grandes centros de cultura de Galicia, como correspondía a la nobleza y linaje de su estirpe, cuyos escudos se conservan en el entorno del Castillo. Hubo aquí un gran centro de enseñanza: en los edificios del Parador de Turismo,  los jesuitas dirigieron uno de los más importantes centros de estudios renacentistas de toda España, con más de mil alumnos.

                     Y aquí estuvieron ubicadas las dos primeras imprentas de Galicia, en las que se realizó el incunable Misal Auriense, una de las más interesantes joyas que se conservan en el museo de la Catedral de Ourense.

            Pero te invito a dejar atrás el Valle y sus viñedos, para buscar un nuevo encuentro con la Naturaleza, en el paisaje verde de Monterrei. Para ello, sigamos los senderos que nos llevan desde la Atalaya –avanzadilla guerrera del viejo castillo- hasta Baldriz. Redescubriremos en el trayecto el paisaje del Valle a lo lejos mientras nos vigilan los montes de A Salgueira

             Luego, en  Rubín, hallaremos nuestros propios fantasmas… en el más inmediato pasado de Paradiña de Infesta, una aldea que se ha quedado sola. También aquí se produjo  el éxodo de sus habitantes hacia tierras más productivas, o tal vez hacia otros territorios nunca soñados…

              Encontraremos  también refugio en las riberas del Támega, que pasa tranquilo en esta zona de Pousa, provocando más verdes que nunca, en la tarde invernal. Aunque si te seduce la soledad, nos metemos en las carballeiras y los soutos de Medeiros, para emprender la ruta final, que nos va descubriendo, paso a paso, el Río Búbal hasta Requeixo

              Aquí, has de seguir el trayecto del agua, termal, reconfortante…  aunque la imagen del viejo balneario pida a gritos su vuelta a la vida. Te invito a contemplar la belleza que provoca el río, engrandecido para producir energía…  

              Y al final del trayecto, sentémonos en la vieja alameda que espera la humana presencia de aquellos tiempos felices, esos que hoy como ayer se sueñan próximos…

               El día ha cerrado su puerta tras las montañas… Cae la luz solar que invadía estos senderos de vida en Monterrei…   El viejo Castillo luce espléndido para recibir a la luna llena. La noche devuelve a nuestra memoria las escritas historias de nobles y villanos, en este territorio del pasado.  Por una sola vez, pediremos al alba que retrase su llegada.

 

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