NAVEGANDO POR PLACER

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Cuentan por aquí, por la aldea, que algún día de estos se irán las lluvias, saldrá el sol de invierno y podremos sentir el placer de navegar, otra vez, frente a un millón de paisajes que van  del verde al azul, para procurar la más luminosa estampa marinera. Desde unos treinta puertos deportivos con más de seis mil amarres podremos elegir como telón de fondo la playa, las islas bonitas o los acantilados teñidos de blanco.

Hasta los lugares más hermosos nos conducirá la esplendorosa fuerza vital de nuestros dos mares…

BARCOS

El espacio litoral de Galicia está salpicado de imperfectos rincones donde prevalecen la belleza de la  playa interminable  y la postal de rocas gigantes que escupen blancura de espuma. Desde el mar se contempla la calma del puerto de los veleros que aguardan imaginadas aventuras y bien se ve como amanece más hermosa la playa vacía, en la hora de la vida entre bateas,  mientras faena la estirpe marinera, esencial protagonista del tiempo.

paisajes marineros

FARO CHAPELA

Te invito a navegar por el mar gallego para que goces de la fascinación que provoca la refulgente ría donde duermen las estrellas del mediodía que buscan su lecho cerca de la costa, junto a las islas de ensueño.

Y para que aprecies, de vuelta, sentados sobre la serenidad marina del luscofusco, la maravilla que provocan miles de  olas de colores… sobre las que se produce el milagro del horizonte incendiado de los atardeceres rojos.

LUSCO FUSCO

Hace cinco décadas,  la Galicia marinera la protagonizaban esos hombres que viven enraizados en las olas, como las gigantescas estatuas de roca que esculpen aquí, en la costa gallega, el Atlántico y el Cantábrico.

A ellos debemos la conservación de las selvas sumergidas de nuestras ensenadas y los almacenes de mariscos y peces de nuestras profundidades; porque en ellos guardan también su vida.

Uno de estos hombres es Paco no se que más, por la noche marinero y por el día agente de la propiedad inmobiliaria en Playa América;  uno de esos habilidosos que lo mismo te venden una buena centolla a pié de chalana… que te alquilan un chalet. No sé qué sería de él, pero recuerdo un paseo largo, de esos de invierno, con la playa desierta; él sentía mucha curiosidad por María Antonia Iglesias y yo por el Club de Yates de Baiona.

—- ¡María Antonia é pequeniña… pero ten unha mala hostiaaa!

Dicho sea de paso. La querida colega y compañera en RTVE, ourensana como yo,  no sé si es hija adoptiva de Nigrán, pero deberían de nombrarla; porque pasa sus vacaciones en Playa América desde tiempos inmemoriales y es la mejor embajadora de ese lugar magnífico que se enfrenta a Baiona.

—- Mira, o dós yates está moi ben. Porque supón traballo para moita xente e atrae moito turismo. Eu creo que deberían facer outro Clube Náutico en Panxón.

—- Parece que o queren facer… ¿Pero non che parece que xa hai moitos na Ría de Vigo?

—- Non. O que hai e que ter coidado como se dan ises títulos de patrón de yate… A algún xa o sacamos de mais dun apuro… ¡I eso que o barco era grande!

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El Monterreal Club de Yates de Baiona pasa por ser uno de los mejores puertos deportivos de España y sus regatas tienen fama en toda Europa. Es puerto refugio para navegantes oceánicos y desde los años sesenta hasta este décimo cuarto año del siglo XXI creció tanto en número de amarres como en servicios. Desde la punta este de Playa América bien se ven mástiles y cascos de embarcaciones dispuestas a disfrutar del triángulo mágico…      

SIMBOLOS

Mi primer paseo en yate fue en el barco de Alejandro Fernández Figueroa, comandado por José, patrón de costa de toda la vida y mariñeiro de la estirpe más pura, a la vez que cocinero sabio de sabrosos pescados fáciles de cocinar. Él fue mi capitán aquel día, en mi bautizo de mar. El barco, el “Olympia”, era el más grande de la ría salvo los grandes cruceros que cruzaban el océano. Era un día de cielo azul y mar en calma… de los años setenta.

José me había advertido…

—- A terra desde o mar eche moi diferente. Desde o barco é  moito mais bonita toda esta costa. Levareivos hasta San Simón, desde alí a Cabo de Home, e cruzando a Costa da Vela vararemos para comer e disfrutar nas Cíes…

—- Un bó plan José. Supoño que disfrutarei moito.

Y así fue. Aquel día agradecí tener amigos ricos con barco,  y recuerdo ahora lo que siempre me dice mi amigo Antonio Varela cuando le hablas de yates…

—- El mejor barco que te puedes comprar es el del amigo. Porque te sale todo muy a precio…

Rande

Nunca olvidaré aquel primer navegar por puro placer… El paso bajo el puente de Rande trajo a mi memoria el viaje del Nautilus

—- ¿Que buscaría por aquí el Capitán Nemo?

—- Dirás la imaginación de Julio Verne.

—- Eso… De todas maneras no olvides que bajo las bateas hay muchos tesoros…

Pero enseguida me puse en la piel de Martín Codax cuando descubrió también navegando la Illa de San Simón. Desde el mar, es desde donde se entiende mejor esta isla de poetas. En realidad son dos islas. La de San Simón y la de San Antonio. Están unidas por un puente que les proporciona cierto halo misterioso. Y no es de extrañar porque la de San Simón es una historia escrita en blanco y negro que habla de refugio de piratas, lazareto de leprosos y cárcel franquista. Hoy, por fortuna, es espacio recuperado para la cultura y resulta un placer la mera contemplación de sus edificios y su magnífico entorno.

ILLA DE SAN SIMON

Reconozco que soy un tipo extraño. A veces me hablan y no escucho. Actúo así cuando las palabras me parecen banales o si el entorno aviva mi imaginación.

El placer de navegar por la Costa del Morrazo es también contemplar en silencio a los piratas de nuestra historia que comandaba el mismísimo Drake; puedes ver incluso a la gente de Moaña defendiendo su dársena a golpe de remos y apeos de labranza. También escuchar el eco de Xil Ríos cantando Nosa Galicia en la Playa de A Xunqueira  o la gaita de Budiño desde lo alto del Paralaia.

Si sigues navegando pegado a los arenales de Tirán y llegas a Rodeira, verás arder  a  María Soliño en el fuego encendido a tal fin por la diabólica Inquisición católica.

Cangas siempre me pareció meiga. Lo era ya, cuando, de adolescente mis primos José Victorio y Julio me llevaban a comprobar los encantos de aquella “redeira” rubia cuyo nombre borró el tiempo. Yo les contaba que era la encarnación de la nereida de Cíes que enamoró a Teucro y que por eso fundó Pontevedra

 La nereida de Cíes

Navegando por el Mar de Cangas me acuerdo de Churruca, marinero de chalana, mi amigo de la infancia; porque lo veo en su minúscula embarcación llena de pulpo, de nécoras, alguna centolla, puede que camarones y algún santiaguiño… regresando del mar de Liméns. ¡Qué gran tipo Churruca!

—– Un día te llevo a pescar…

Pero nunca me llevó porque mi madre se lo impedía. Como hacían todas las madres de interior…

De mis veranos en Cangas, que fueron muchos y muy felices, nunca olvidaré el día que acampamos Víctor, Quique y yo en Liméns, por primera vez en nuestras vidas. El mismo día que vimos a la Santa Compaña

santa compaña

Ascendía por un sendero hacia  Nerga, camino de Cabo de Home, que era donde hacían el ritual de cada noche… como lo hicieran hace muchos siglos quienes adoraban al Dios Berobreo.

Muertos de miedo en la tienda de campaña, nos quedamos dormidos hasta que nos despertó el mismísimo José María Castroviejo, nuestro amigo de andanzas por playas y montes. El sol calentaba bien y nos dispusimos a contarle a aquel entrañable escritor lo que habíamos visto…

—– Solo visteis la decepción que os vais a llevar. Era la gente de acción católica de Vigo, que rezaban en procesión el rosario de la vigilia…

Velero por la Costa de la Vela al atardecer

Desde entonces no hubo año en el que no hiciese una visita al Dios Berobreo para que me mostrase uno de los paisajes que he vivido más intensamente a lo largo de mi vida. Desde el aire, cuando lo descubrí, desde el mar y desde tierra.  Cabo de Home es un lugar fulgurante que pone límite, con sus rocas de aguja, a las rías de Vigo y Pontevedra. Emerge de la playa por el mar de los poetas y desde la hermosa bahía donde se refugia la belleza…Nació para ser faro, pero también mirador excepcional del espacio atlántico, poseedor de las más curiosas formas litorales.

Sí. Cabo de Home es el faro guardián de la Costa da Vela, así llamada porque “hay que darla toda” si se navega próximos a ella, sobre en la cercanía de la Illa Osa que, a veces, se oculta cruel bajo la espuma blanca  para provocar heridas de espanto en los corazones marineros…

Navegar la Costa de la Vela es lo más impresionante que te puede ocurrir en el Mar del Morrazo. Si puedes, no  te pierdas esta experiencia…

Increible foto de Anxo Rial de Cabo de Home en invierno, con las Cíes al fondo. (3)

Anxo Rial consiguió este efecto de Cabo de Home con las Cíes al fondo; es decir, desde el mismo lugar donde Berobreo calmaba el mar para que los marineros de Cangas pudiesen atravesar la Costa de la Vela.

Debió de calmarlo también en aquel mi primer viaje en el “Olympia” porque José no tuvo grandes dificultades en llevarnos de allí a Cíes y fondear en la mejor playa del mundo, en la de Rodas, para que pudiéramos trepar monte arriba hasta la isla este y contemplar desde ella cuán grande es el océano y qué bellas son las antiguas Ficas. 

Cíes desde la Isla Norte.

En este lugar apartado de las aglomeraciones playeras, barrera protectora de los males del mar,  parece que existió un edén en el que nacieron todos los pájaros. Las Cíes son las centinelas de la Ría de Vigo a la que protegen y  los vigueses las prefieren como paisaje por encima de todos los paisajes de mar.

Su declaración como Parque Nacional de las Illas Atlánticas ha venido a controlar un turismo que comenzaba a ser masivo. La visita sigue siendo posible desde Vigo o desde Baiona. Hay cruceros que hasta allí nos llevan, a 15 kilómetros marinos de la gran ciudad y a solo dos y medio del Cabo de Home.

     Las Cíes nos animarán por sí mismas a respetarlas: son islas de acantilado en donde anida la gaviota y el cormorán. De playa espléndida con arena blanca y fina, considerada la mejor del mundo. De arbolado próximo para refugiarnos del sol.

     Tendrás que apreciar toda esta belleza provocada por las aguamarinas verdiazules que rodean el paraíso.

ILLAS FICAS

Verás. Aunque parezca increíble,  en un país con dos mares y quince rías, lo que para unos significa una profesión para los otros es un placer.  Todos son marineros y para ellos navegar es indispensable… Los puertos pesqueros son una necesidad y los puertos deportivos… ¡Todo un lujo que poseemos!

Uno de mis favoritos en este mundo de la vela fue siempre Javier de la Gándara, cuatro veces campeón de España y ganador de múltiples regatas. Hace años, cuando aún no surgiera este boom de la navegación deportiva, me dijo:  

—- Navegar por afición, deportivamente, es uno de los grandes atractivos de la Galicia turística y el desarrollo de la Náutica como deporte será espectacular cuando los puertos deportivos no sean solo cosa de los clubes, cuando participen en ellos las empresas privadas.

Los datos actuales bien dicen de lo que la Náutica significa como riqueza: es el motor de una industria constructora muy afianzada y de empresas que hicieron fuertes inversiones. Además, añade valor turístico a nuestros indudables atractivos. Miles de aficionados eligen Galicia para la práctica de este su deporte favorito.

Fondeados en Cíes

Las cuentas oficiales hablan de más de seis mil amarres en una treintena de puertos deportivos, construidos por empresas privadas, por los clubs náuticos y también por entidades públicas.

La vela es el deporte rey de los que se desarrollan en el mar y cada año se celebran en las rías gallegas alrededor de unas cincuenta regatas entre las que destaca la que organiza el Monterreal Club de Yates de Baiona y que lleva el nombre del Príncipe de Asturias.

—–  No olvides que  Galicia cuenta con tripulantes de embarcaciones que compiten en los siete mares y hasta con patronos que los navegaron en solitario. Y aquí, en las Rías Baixas, entrenan algunos de los grandes equipos de la vela mundial, los Fórmula 1 del mar.

El otro faro

(57) Comentarios

  1. Un romántico paseo en ya o mejor en velero siempre es de agradecer, pero con tan gentiles guías no me puedo negar. ¿Cuándo embarcamos de verdad?

  2. La parte de Cangas a mí me fascinó cuando hice el recorrido completo desde Area Milla hasta la Bahía de Aldán. Pero las Cíes, teneís razón, son las diosas de este paisaje.

  3. Pues claro que navegar es indispensable. Porque nos permite conocer con detenimiento un país que deberían habitar solo los que amen la belleza. Lo digo para que lo protejan, porque no hay otro igual.

  4. Os olvidais de ese puerto de Vigo del que partieron tantos emigrantes, como mi madre que me vino a parir a Buenos Aires… Además de bella, esta ría tiene mucho significado.

  5. No hay mayor placidez que la que se consigue navegando a vela por la Ría de Vigo… Así que felicidades al patrón de la embarcación porque no pudo elegir mejor trayecto.

  6. Como siempre explotan mis emociones por lo que contáis –mis recuerdos son similares- y por lo que mostráis, que es una preciosidad.

  7. La Náutica será una de las grandes industrias turísticas de Galicia a poco que se cuide y se mime, porque por lo de ahora se piensa más en contentar a los aficionados de casa que atraer a los de fuera.

  8. La Náutica es una gran industria y en Galicia son muchos los puestos de trabajo que ofrece. Ocurre que está mal promocionada turísticamente. Estoy seguro de que se doblarían los amarres con una buena promoción, porque las condiciones para navegar de las rías son inmejorables.

  9. Navegar es una buena propuesta lo que ocurre que este es un deporte de ricos y no está la situación como para gastos de este tipo… ¿No os parece?

  10. ¡Vaya paseíto en yate! La ría de Vigo es la mas bonita de todas y esos tres puntos de destino inmejorables. No tengo barco ni amigo con barco, pero hay excursiones por la Ría con fiestas a bordo que resultan increíbles.

  11. Seguiré navegando con vosotros todas las semanas porque es una forma maravillosa de conocer la tierra de mis padres. Gracias por acercármela.

  12. El paisaje… La paz y la calma de cada rincón de esta tierra es lo que nos queda para c… en la m… que los p… a todos esos golfos del triángulo del poder: B de banqueros. E de empresarios. Y P de políticos. BEP las siglas de la nueva oligarquía. ¡Que vuelva Franco, por favor!

  13. Otra vez me habéis tocado el corazón, porque tengo debilidad por esa ría, por esas islas, por Cangas, por las playas… Todo esto es muy bello.

  14. Pues sí que debe ser un grande placer navegar por esa ría de Vigo, la ciudad de donde partió mi abuelo rumbo a La Guayra. Me gustaría poder hacerlo algún día, navegar por esos hermosos sitios.

  15. Los paisajes y los cuentos son una maravilla, cosa que no me sorprende nada, porque todas las semanas esta Galicia Única nos lleva a sitios maravillosos.

  16. Aprovecho para saludar a todos los gallegos que residen en México desde D.F., donde vivo hace muchos años. Ahora es un poco tarde para que yo navegue, pero todo eso es muy lindo.

  17. Yo soy muy aficionado a la náutica, tengo un pequeño velero y doy fe de que todo lo que aquí se cuenta es una realidad. No hay sitio en el mundo como la ría de Vigo para los que nos gusta de verdad navegar y no somos demasiado expertos.

  18. Navegar por esos sitios es un placer. Yo lo hice muchas veces gracias a mis amigos y todos los veranos es una gozada el ambiente que hay en el mar.

  19. Os doy toda la razón. Los deportes náuticos son una manera estupenda de descubrir el país y la ría de Vigo es de lo mas hermoso que puedes navegar.

  20. Soy navegante solitario. Hice algunas travesías interesantes, como Barcelona-Cagliari. Me habéis convencido para intentar dar la vuelta a la península el próximo verano y quedarme unos días por ahí.

  21. Tanto andades a xogar coa Santa Compaña que un días aparecevos de verdade… Moi bonita esta páxina. Tedes razón neso de que a paisaxe cura as veces os males que sofrimos.

  22. Antonio García-Manjón - Responder

    Navegar por la ría de Vigo es uno de los grandes placeres que ofrece este país. Los «vapores» a Cangas empezaron ya en el siglo XIX.

  23. Yo soy de Vigo y os agradezco mucho este trabajo. A veces tenemos una maravilla delante de nuestras narices y si no nos lo dicen no nos damos cuenta.

  24. De momento, algunas teremos que conformarnos con ir pola beira do mar ou no barco de Cíes, pero a ver si logro un mozo dises que lles guste navegar. Porque a min gustar gústame.

  25. La maravilla de esta ría me va a obligar a comprar el barquito y no están los tiempos para vicios, pero es que alguno tendremos que tener…

  26. Una de las grandes maravillas de Galicia es la Ría de Vigo no solo por sus paisajes sino también por esas leyendas e historias increíbles que relatáis aquí. Tiene magia.

  27. De todos los rincones “navegables” me quedo con un domingo de sol varado en la playa de Barra contemplando el panorama. Hay cosas muy interesantes.

  28. Cualquiera de estos paisajes están rodeados de mucha fantasía y eso es lo que los hace mucho más atractivos. Los que estáis fuera y nunca habéis venido tenéis que conocer esos lugares fantásticos que tan bien se describen aquí.

  29. No creais que aquí, desde este barco, se ve todo… Hay rincones escondidos que solo conocemos unos pocos pero que os invito a descubrir con calma… Una pista: están todos del lado de Cangas.

  30. Os felicito por la web y por esta página que no tiene desperdicio. A mi me pone los dientes largos pero ya tomaré un barco de pasaje uno de estos días, cuando se vaya esta asquerosa lluvia que empapa todo.

  31. Es lo que mas me gusta, navegar. La ría de Vigo es muy bonita pero yo os invitaría a conocer también, desde el mar, la Ría de Muros-Noia… Es perfecta.

  32. Bueno hombre, al mal tiempo imaginación: túmbate en casa calentito e imagínate un verano en esas playas… Porque el verano ha de venir y navegar por estos sitios es una delicia. A mí me gustaría encontrarme con el capitán Nemo bajo el puente de Rande y que me dijera en donde está el Tesoro para devolvérselo a los países a los que se lo robaron aquellos mal llamados españoles.

  33. Tan interesantes son los relatos como bellos los lugares que proponéis para una placentera excursión. Me encantaría poder gozar de ella, a ver si el verano que viene.

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