NEGUEIRA DE MUÑIZ, EL MUNICIPIO MÁS PEQUEÑO.

         La Galicia más oriental está llena de matices. Es la que se encuadra en las suaves montañas de Negueira, lugar de importancia comunitaria.

         Hasta aquí se han venido a vivir gentes del mundo urbano para suplir a las que un día emigraron. Aún así, Negueira de Muñiz,  es el municipio de menor población de Galicia pese a ser uno de los más hermosos lugares que puedas conocer…

         Yo le debo la excursión a mi inolvidable amigo e ilustre pediatra Manolo Basanta, nacido en A Fonsagrada, crecido como universitario en Compostela y médico de todos mis hijos en el gran Vigo, de donde partió al espacio hace ya algunos años, por no aguantar a esa puñetera enfermedad que es maligna y cruel con la buena gente como él.

        Cuando sales de A Fonsagrada por la vieja carretera de serpiente sabes ya que esta es tierra  con sabor a aldea vieja, de casas de ladera;  que vas a un lugar propio del paisaje de montaña y el más distante del núcleo provincial.

       Porque, lo ves. En la distancia ya ves como se asentó Negueira de Muñíz entre nieves de invierno y flores silvestres de primavera en este territorio quebrado está cerca, mismamente,  de las montañas que fueron fracturadas por los cataclismos geológicos.

       Y vas descubriendo en el trayecto hogares de techo de pizarra que escalan la pendiente de vértigo,  cerca del árbol sagrado nacido en souto que desafía precipicios.

        Son pequeñas haciendas que conservan, al menos, uno de los cien hórreos que en tal lugar ocuparon los campesinos «zoelas» o los ganaderos «albiones»; galaicas tribus de la prerromana época,  asentadas entre Ancares y el Cantábrico asturiano.

      Porque este es un territorio en el que aún quedan muestras de un pasado de ingenio de subsistencia en la gran montaña; de  aquellos tiempos en los que lo único posible era subsistir…

      A pié de río, en el valle profundo, allá abajo, ves los pueblos que rodean los campos de maíz y amplias praderías, mitad gallegos y mitad asturianos. Primos hermanos con iglesia parroquial y cruceiro,  que cultivaron las tierras a través de los siglos con aperos de labranza de diseño…

        Desde el monte Busbeirón bien se ve como el Navia baja encajado entre las montañas para aquietarse en el embalse de Salime. Y es el río el que pone los límites a una perspectiva que te permite hacer de todo. Desde perderte en la mera contemplación de una tarde, caminar hasta que te agotas para dormir bien la noche o incluso, si te atreves, escalar las paredes escarpadas de las zonas altas.

        En el entorno natural está, sin duda,  el valor principal de este singular municipio, cuya dependencia del de A Fonsagrada es absoluta para casi todo, como lo fue históricamente.

        Sin embargo es tan bello este lugar, que a  Negueira de Muñiz  vuelve alguna gente en verano en busca de la paz de los vivos.

        Al margen de la mágica naturaleza, sin embargo, te encontrarás con algunas curiosidades: la iglesia de San Salvador, con una planta de cruz latina y retablos barrocos o la de Marentes, con tejado de piedra de pizarra. Los restos prehistóricos de Foxo y Vilauxín. Y un sin fin de hórreos típicos y otros elementos etnográficos que nos recuerdan la proximidad de Ancares y de Asturias.

        Aunque a ti, mi sensible amigo, cuando vayas por primera vez  te bastará con la grandiosidad del paisaje y la mera contemplación de las pequeñas aldeas que se alzan sobre la policromía de la tierra. 

  

  (Importante: Por si no lo sabes, moviéndote con el puntero sobre cada fotografía puedes leer su pié)

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