NEMO, PERSONAJE DE NUESTRA REALIDAD

EL CAPITAN DEL NAUTILUS ERA DE O BERBÉS

Ya te lo he contado. La Madre de todas las Batallas Navales se produjo entre la Isla de San Simón y las Islas Cíes, en la Ría de Vigo concretamente en el Estrecho de Rande. Eso ocurrió hace mas de 300 años. Fue un desastre para la flota española a la que hundió en su totalidad la mas experimentada armada inglesa.

Aquella tragedia dejó una leyenda que traspasó la barrera del tiempo y aún hoy en día se sigue hablando de “rescatar los galeones de Rande por si fuera verdad que están cargados aún con el gran tesoro que los españoles de la época llamaron de “Indias”.

Yo he tenido oportunidad de ver uno de esos galeones por un monitor de televisión. Lo había descubierto Fernando Navarrete y su equipo de TVG, grabando una serie sobre el tema que, de forma incomprensible, nunca vio la luz porque los directivos que me fueron sucediendo en esa Casa no le concedieron su valor.

Hoy me interesa especialmente un personaje de ficción y su galleguidad, producto de la mejor novela de aventuras que he leído en mi vida, “20.000 Leguas de Viaje Submarino”, de Julio Verne.

No me pasa desapercibida en la novela  la conversación entre Nemo y su invitado Aronnax, cuando el capitán del Nautilus le explica los numerosos secretos que se esconden en la Ensenada de Rande.

Porque Julio Verne novela una inmersión en lo más profundo de los mares gallegos. Cuenta como la tripulación del Nautilus se sumergía en estas aguas, explorando los fondos marinos en  busca de ese oro y plata, ocultos por un manto de criaturas acuáticas. Una bella fábula que Verne sitúa claramente en el entorno de la isla de San Simón y que según el inolvidable Carlos Casares, el escritor francés documentó visitando nuestro país.

En Vigo, entre os mariñeiros de O Berbés, parece que encontró Julio Verne el modelo ideal de su personaje, puesto que entonces “los marineros gallegos ya buscaban en lejanos caladeros sus propios tesoros, es decir,  los mejores pescados”.

Por eso el Capitán Nemo preside desde su pedestal gallego, junto a la Isla de San Simón,  la Ensenada de Rande. Ni siquiera él fue capaz de encontrar el más grande tesoro de la historia.

A mí ya me ha ocurrido. Es posible que si navegas por esta bella ensenada y te paras ante el monumento a Nemo, después de haber leído tan fantástica novela, no tendrás la mínima duda de que era un avezado marino gallego, aventurero, buscador de tesoros y eso sí, poco espléndido.

En mis conversaciones con Carlos Casares nunca hemos puesto en duda esta tesis…     

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