O BARCO, CAPITAL DE VALDEORRAS

LA PUERTA DE ENTRADA

     Esta vez, mi amigo, nos vamos a Valdeorras, el geodestino mas oriental del país y una de las zonas más interesantes de la provincia de Ourense. A mí me gusta decirle Puerta de Entrada a Galicia, pero en realidad es el epicentro de una extensa comarca del Antiguo Reino del que también formaba parte O Bierzo, territorio integrado hoy en la comunidad de Castilla y León.  

      Aunque conserva en pié muchos de los signos que marcaron su devenir histórico,  O Barco, capital de Valdeorras,  ha pasado de ser una pequeña villa ribereña a un gran centro urbano, con un tejido empresarial fundamentado en sus recursos endógenos.

        Y además, es el centro neurálgico de un atractivo territorio para quienes quieran descubrir la grandiosidad de la montaña,  el paisaje que dibujan sus ríos,  y las huellas de un pasado que aún nos sigue asombrando.

LA BARCA,  EL ORIGEN

 

       Entra el río con fuerza, pero se integra rápido en el paisaje y fertiliza el Valle del Vino. El Sil es el río del oro que descubrieron los romanos y es la fuente de la vida, el origen de casi todo. Porque sus aguas, mecían la barca que unía lo que fue un asentamiento romano con la vieja Viloira.

      Aquella barca fue el origen de este Barco urbano, nacido ribereño, al pié de la bimilenaria calzada. Aquellos barqueros ya no reman, pero el Sil discurre impasible al tiempo y se pierde vagabundo regando los territorios amados. Se deja ir por el Valle para crear sus mejores espacios.

     Como O Barco, el río permite que la vida transcurra tranquila en sus riberas para que renazca la memoria. Y el milagro de la resurrección de la vieja barca se produjo gracias al trabajo artesano que la ha hecho revivir, tal cual era…

LOS PRIMEROS HABITANTES

 

 

        A los cigurros, uno de los mas antiguos pueblos galaicos, debemos el topónimo de Valdeorras. El conjunto monumental de O Castro es el núcleo originario del asentamiento humano y en él se pueden apreciar aún hoy los restos de un antiguo castillo fortaleza medieval. Es un estupendo del núcleo de O Barco y del río Sil.

        Pero  O Barco cobra importancia estratégica y económica cuando aquí llegan los romanos, cuya presencia ha sido muy intensa debido a la importante riqueza minera, especialmente el oro que arrastraba el río Sil.

       Varios restos arqueológicos hacen referencia a esta época: la Vía Nova se mantiene en un trecho de la calle Real y de la calle San Roque, además del puente romano de Entoma.

        A los romanos le sucedieron en sus conquistas los suevos y los visigodos. Y ya en la Edad Media, este territorio estuvo dominado por los condes de Lemos hasta el siglo XV, que pasó a depender de los condes de Ribadavia.

       El poder de la iglesia fue notorio a partir del siglo XII, cuando se construye el Monasterio de Xagoaza, la mejor muestra del románico, perteneciente a la Orden de Jerusalén. Y la Casa Grande Viloira es el mejor ejemplo de la arquitectura paciega.

       Y los barquenses escribieron heroicas páginas durante la Guerra de la Independencia , en su oposición al ejército francés, en la batalla de Sobradelo.      

     

LA PIZARRA, EL ORO NEGRO

 

        El municipio de O Barco está habitado actualmente por unas quince mil personas, aunque la mayoría vive en el núcleo urbano.  Su economía está fundamentada en los recursos endógenos del municipio,  sobre todo en la explotación y tratamiento de la pizarra de la que Galicia es el primer productor mundial. 

       El dinamismo económico de O Barco influye positivamente en la calidad de vida de sus habitantes, cada día más como consecuencia de una fuerte inmigración, del retorno de numerosos gallegos residentes en el extranjero y del desarrollo turístico y vacacional.

       El cultivo del vino ocupa un lugar predominante en la producción agroindustrial. Adecuados suelos, temperatura e insolación, favorecen la cosecha de un vino de excelente calidad hecho a base de especies autóctonas, como el godello –para los blancos- y el mencía –para los tintos. Estos vinos están acogidos a la Denominación de Origen Valdeorras.

      Los montes próximos son también fuente de riqueza. Por un lado, el cultivo de la castaña y su comercialización, que está siendo una de las novedades económicas de la comarca. Y por otra la riqueza maderera, con gran incidencia de las especies autóctonas como el carballo, el alcornoque, el castaño, la encina o el pino.

EL ORO DEL SIL

 

 

       El  Sil no fue el Río del Oro solo para los romanos sino también para los habitantes de los pueblos valdeorrenses por los que discurre. Desde mediados del siglo XIX, algunos habitantes de  pequeñas parroquias de O Barco, A Rúa y Quiroga se afanaron en imitar a los romanos, “peneirando” las arenas del río en busca del preciado metal. Algunos, incluso hallaron oro, aunque no en cantidades suficientes como para hacerse ricos.

      En la actualidad aún queda algún vecino de Pumares que busca oro en el Sil. Y aunque no es Eldorado hay fines de semana en que sí lo parece, ya que son muchos los que se dedican a lo que en esta zona se convirtió en un deporte: la búsqueda de oro…

      Si no encuentran el codiciado metal, sí disfrutan de una jornada en contacto con la naturaleza, intentando este original viaje al pasado.

LAS MONTAÑAS DE VALDEORRAS

 

 

 

      Tiene O Barco un enclave especial para los amantes de la montaña. Si vienes a pasar aquí solo unos días de tus vacaciones, comprobarás lo cerca que estás de las cumbres más altas de Galicia,  de esas que la nieve pinta de blanco y que resultan ideales para practicar los deportes de invierno.

      Porque próxima está la Estación de Montaña de Manzaneda, uno de los centros turísticos de Galicia en invierno, en el que se puede hacer de todo.

     También Peña Trevinca, un paraíso natural cada día más visitado y una invitación a vivir, así como la  Serra da Lastra, para los amantes del simple contacto con la Naturaleza o para quienes practican la escalada.

Y las cuevas de Biobra y de Rubiá, para practicar la espeleología.

    Desde O Barco, todos estos lugares están a tiro de piedra.

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