O INCIO

A LA SOMBRA DE LA MONTAÑA

 

 

      ¿Vienes? Hay que ir a propósito.

      Es un municipio próximo a las montañas de O Courel desde dónde se alcanzan las más altas cumbres del país. En O Incio siempre encuentras el perfecto instante para perderte en medio de la Naturaleza, su principal valor y su policromía:

     El blanco de la nieve de invierno. Los amarillos y los ocres del otoño en los soutos y en las carballeiras. Los árboles desnudos, recubiertos por misteriosos líquenes grisazules, en cada primavera. Los frutos rojos del árbol salvaje. El verde sobre el otro verde de los veranos cálidos… O Incio es el arco iris de la naturaleza más viva allá donde la tierra casi toca el cielo.

     Has de venir hasta este lugar si quieres procurar la aventura natural, disfrutar de una perspectiva única y sentir la libertad en la cara cuando contemplas el mundo allá abajo, a tus piés.

     Habita aquí gente guapa que te incitará a descubrir el sosiego de una vieja casa de piedra, como el Pazo de Romaríz, con al menos doscientos años de existencia; te contarán el milagro de su resurrección y te invitarán a dormir en la habitación episcopal quizá para contarte, sin presunción, que estás en la gloria.

     Y conocerás, tras el buen yantar de amigo, la tradición de las tradiciones. Estos días de castañas, mientras estallan en el fuego, te contarán los cuentos del infierno. También cosas de meigas, brujas, diaños y trasnos, los protagonistas de la leyenda interminable a la sombra de la montaña.

 

    Al final, aquí, en O Incio, todo ocurre como en un cuento de hadas: estás contemplando el más puro otoño y por la antigua corredoira escuchas la voz de jilguero de la eurovisiva Lucía Pérez, cantante de moda y sencilla hija de padre y madre que te abrirán la puerta de este espacio, donde la Luna brilla con más fuerza rodeada de millones de estrellas, que cerca, por otro Camino, se presienten los peregrinos que van a Compostela.

    Por aquí pasaba, allá en el siglo XII, una ruta alternativa al Camino Francés, de ahí que pese a su importancia prehistórica es en esta época cuando aparece documentado O Incio. Merecerá la pena que te cuenten la historia en la Iglesia de Hospital, así llamada porque fue erigida por los hospitaleros de San Juan de Jerusalén para atender a los necesitados y a los peregrinos que se dirigían a Santiago.

 

     Te decía, abundan aquí las construcciones paciegas típicas del señorío de este nuestro País; pero yo te recomiendo una detenida visita al de Dompiñor, porque quizá sea el Pazo más antiguo de Galicia: ya existía en el año 1485.

     Hay muchos otros argumentos para venir hasta aquí. Unos días de verano te permitirán descansar en el Hotel Balneario, cuya construcción significó el esplendor turístico. Pero como te decía, caminar por los viejos senderos, pescar en pequeños ríos cantarines y trucheros, cazar en sus cotos magníficos o sentarte en la Mesa de los Tres Alcaldes para alcanzar el verde infinito… son privilegios que te ofrecen estas tierras de Lugo, muy poco conocidas por el turismo convencional.

 

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