OLEIROS, LA METRÓPOLI

Esta es la verdadera metrópoli del área de A Coruña. Un paisaje lleno de modernidad que se mira en el espejo de su mar, motivo esencial de cada verano.

Oleiros es un municipio abierto al Atlántico, de urbanas playas al lado de parques verdes y bellos paseos marítimos.

Cada estío renueva el título de capital del verano, porque a lo largo de su costa está la génesis de la ilimitada belleza de sus arenales blancos, interrumpidos tan solo por la hermosura de sus espacios naturales y los miradores que persiguen el infinito azul.

La arquitectura busca aquí y encuentra, el contraste feliz con un jardín marinero, desde donde contemplas como los barcos cabalgan sobre olas procurando el puerto más hermoso, allá en Lorbé.

Y luego están Mera, Bastiagueiro, Santa Cruz, Santa Cristina

Son pequeños paraísos donde el mar se calma para que las mareas disuelvan su azul en la arena de la playa…

Lo más asombroso, sin embargo,  es el telón de fondo de cada tarde, cuando el sol estalla para conciliar el esplendor de la luz contraria.

En ese instante, languidece sobre aguas doradas para dar paso a la luz del hombre, que las calles de Oleiros se vuelven neón en la hora del bullicio.

Se enciende la noche y para unos nacen sueños mientras otros buscan amores, dejando que los pies se muevan a ritmo de verano.

El nuevo ciclo se inicia con el barco que, de regreso, descubre oro en el agua, en ese instante en el que un nuevo día nos invita a disfrutar de Oleiros, la metrópoli.

El Faro de Mera enfrenta la mítica Torre de Hércules

Decía Otero Pedrayo que en Oleiros y su zona, “abundan pazos, playas,  y el suave contraste entre el mar y la tierra acrecienta el interés del paisaje. Las alturas apenas superan los 100 metros pero desde ellas se alcanza el inconfundible horizonte del Golfo Ártabro.  A lo largo de la costa hay refugios marineros como el bello puerto de Lorbé, en el que se afana recia gente de vieja estirpe.

Desde la playa que es de Santa Cruz, aparece majestuosa la silueta del viejo castillo, saludando a la ciudad de A Coruña y a la Torre de Hércules, el faro más antiguo del mundo…”

El mar de Santa Cruz es el espejo de su Castillo

Oleiros es sin duda el centro urbano más importante del área metropolitana de A Coruña y al mismo tiempo, una zona residencial de características envidiables que, en los últimos años ha multiplicado su población y se convirtió en el municipio gallego de mayor crecimiento en lo que a número de habitantes se refiere.

En esto tiene mucho que ver la calidad de vida que se ofrece. Porque…

Este crecimiento no significa masificación y el desarrollo urbanístico es muy respetuoso con el medio ambiente, mimando los espacios urbanos con parques y jardines, paseos marítimos y zonas de ocio.

Esta política se hace notar más en las proximidades de las playas,  las zonas más turísticas. Y por ello se consiguió un desarrollo sostenible capaz de configurar el mayor espacio residencial de Galicia, en lo que eran terrenos rurales,  y convertirlo en uno de los más importantes centros veraniegos de todo el norte de España.

Las nuevas urbanizaciones tienen que seguir rígidas normas, que evitan grandes volúmenes de construcción, crean amplias zonas verdes y velan por una cuidada salud medioambiental.

El Che Guevara tiene un monumento en Oleiros

El turismo estacional despunta cada vez más, sobre todo  porque Oleiros es playa, espacios naturales, parques atractivos y al mismo tiempo ciudad habitable.

Oleiros es una gran playa urbana y, tal vez por ello, un núcleo con ambiente joven y muy divertido.

En Santa Cristina se han celebrado los más concurridos festivales de música de España, superando alguno las 170 mil personas, cifra de asistentes a la recordada Festa dos Mundos del año 2004.

A esto hay que añadir la mayor concentración de locales para el ocio de las Rías Altas.

Indispensable para la gente curiosa y amante del turismo cultural: una visita al castillo de Santa Cruz, al museo dos Oleiros y a los parques dedicados a ilustres personajes de la revolución cubana, dedicatoria que encanta a unos y no gusta a los otros.

Por cierto, Oleiros siempre fue un municipio con más inmigrantes que emigrantes…

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