OTRA HISTORIA DE AUSENTES

Eran amigos desde la infancia. Lucía Covas y Ramón Martínez, a los cuatro meses de casarse en Cordeiro, pequeña parroquia del municipio pontevedrés de Valga, decidieron huir de un destino de miseria y hambre, para emprender la aventura, como se decía entonces, de “hacer las américas”.

Llegaron al puerto de la Guayra no precisamente de luna de miel, pero para ambos comenzó una vida feliz en la Venezuela más próspera de su historia, cuando un bolívar valía, al cambio, un dólar.

Se asentaron un tiempo en Caracas, la capital, para luego montar negocio propio en Maracaibo, donde ambos fallecieron hace ya algunos años.

Fruto de aquel amor,  tan apasionado como hermoso, nació Magali Martínez Covas hace ahora 79 años, concretamente en 1930. Se casó con un “maracucho” y fruto de ese matrimonio nació Lucía, su única hija, con la que Magali vive feliz rodeada de nietos. Magali no conoce ni Cordeiro, ni Valga ni nada de Galicia… Así que, como quiera que su nieta Candela me pidió describiera Valga y Cordeiro… Allá vamos.

Para llegar a Cordeiro hay que abandonar la carretera nacional 550, en la rotonda de Pontecesures, y seguir la carretera provincial de Vilagarcía de Arousa. A unos 7 kilómetros,  deslizándose por la media ladera del alto del mismo nombre, se asienta la parroquia de Cordeiro, agrícola en su mayor parte, aunque muchos de sus actuales 1200 habitantes, trabajan en los polígonos industriales próximos de Padrón, Pontecesures y Vilagarcía.

Dicen que la fe mueve montañas y quizá por ello Cordeiro no es una excepción en Valga, donde la expresión artística del fervor popular tiene su reflejo en bellos cruceiros, petos de ánimas e iglesias magníficas.

La iglesia de Cordeiro es barroca y levanta su torre sobre las casas del pueblo, rodeado de campos cultivados de maíz y una huerta que deja sabrosos frutos, producto de un clima más cálido y húmedo por la proximidad del Ulla.

En esa Iglesia, Magali, se casaron sus abuelos días antes de emprender el camino de la emigración…

Cordeiro nace como pueblo de un castro poco conocido, pero en el que se asentaron algunas tribus galaicas y posteriormente los celtas. Es una atalaya del río por el que llegaron a Santiago los restos del Apóstol Santiago.

Los signos xacobeos se suceden por el Ulla en forma de cruceiros, ya que después del puente de Cesures, está escrito que Atanasio y Teodosio desembarcaron con el cuerpo del Apóstol Santiago, para posteriormente enterrarlo en el monte Libredón.

El río Ulla crea en Valga un paisaje magnífico, incluso con playa fluvial. Por aquí correteó de niña la famosa bailarina de la Belle Epoque, Carolina Otero, la  Bella Otero, el personaje mas legedanrio de los aquí nacidos.

De Valga era también el ilustre historiador y profesor Jesús Ferro Couselo, aunque su vida docente la desarrolló en Ourense, en cuyo instituto del Posío impartió clases de Latín a varias generaciones. Yo tuve el honor de ser su alumno.

Y ya que estamos en Valga hemos de subir hasta Camporredondo para conocer el petroglifo conocido como Pedra das Serpes, que marca la antigüedad del territorio.

En temporada y si somos aficionados, hay aquí buena caza y buena pesca.  De su gastronomía destacan las anguilas, que tienen fiesta en Ponte Valga  la última semana de agosto, y como no la lamprea.  También encontraremos buen alojamiento en tres magníficas casas de turismo rural que nos recuerdan que esta es tierra de pazos.

Valga es un idílico municipio en el que abundan los espacios naturales…

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