OURENSE, LA CIUDAD DEL AGUA.

    “La vieja Auria, -coronada por los báquicos pámpanos y el apolíneo laurel– enraíza su núcleo antiguo en la inferior pendiente de las cuestas graníticas del Montealegre, en declive hacia el pequeño valle del Barbaña.

     Creció sin embargo hacia el Miño y se desarrolló en la modernidad hacia el Loña.

     El solar, inclinado, se hunde en el origen de la ciudad, que está en las tres fuentes de As Burgas, cuyos vapores ahuyentan la helada en los días nebulosos del invierno.”

(R. Otero Pedrayo)

AURIA DE AGUA

 

 

       Bellas lápidas de Calpurnia Abana y Boelio Rufo sitúan a las ninfas romanas en la “fuente del agua que quema” y son el origen de la vieja Auriensis, la “ciudad de oro” del antiguo Imperio.

      As Burgas son fuentes de leyenda que habla de unvolcán en Montealegre y de aguas termales que llegan desde el subsuelo de la Catedral, porque nacen bajo la capilla del Santísimo Cristo del milagro de la sangre que mana su pecho y de la barba que aún le crece. Aunque la diabólica gente prefiere culpar de los hervores del agua a la proximidad del Infierno, por aquello de que, algún día, esta pudo haber sido “capital de pecado”.

       Pero por todo esto y por lo que sigue… Ourense es “La Ciudad del Agua”.

       El fenómeno termal se repite con abundancia en sus límites, para disfrute de quienes aquí habitan, especialmente allá donde la urbe se mira en los espejos del Miño.  El gran río y sus dos afluentes, Loña y Barbaña, son los senderos de agua que embellecen la vibrante geografía periférica ourensana.

       Sobre la hermosura de las sendas fluviales recomponen el paisaje puentes antiguos y puentes modernos, para que escuchemos desde ellos la sinfonía que entonan las danzarinas aguas.

       En el espacio urbano, hay también otras fuentes que acarician la geológica personalidad de la ciudad vieja. Es de piedra y magnífica para el paseo nocturno.

       Y en la bella proximidad, siguiendo el curso del Miño, aún aparece el espacio de resurrección: el agua del balneario que sana los cuerpos y hace felices a las almas.

Fotografía de Marcos Obes

AGUA DE FUENTE

 

        Entonces, te invito a que asciendas desde las hirvientes aguas buscando el frescor del verano en otras fuentes, enmarcadas en el triángulo verde del espacio más urbano. Busca desde la vieja Alameda el Jardín del Posío con su exótica botánica, para procurar luego el Parque de San Lázaro en el corazón de la ciudad.

 

         Caminarás por las aún empedradas calles de la vieja Auria. En ellas está la cultura del pasado escrita en la piedra cincelada con encallecidas manos de artista artesano.

        En la Plaza Mayor admira sus soportales, los viejos edificios y los templos próximos con torres que crecen sobre el entorno.

         La música de campanas te invita a conocer las tres fachadas de la Catedral; la del románico de transición,  la del Pórtico del Paraíso, de clara influencia compostelana; y la del cimborrio, admirable desde otra plaza, la del Trigo, con sus recuperados edificios civiles.

         A solo dos pasos, la Plaza de la Magdalena te introduce en Santa María la Mayor y su formidable escalinata, que conduce hasta el Museo Arqueológico y otra vez a la Plaza Mayor.

          Por Lamas Carvajal, la calle del Liceo que resiste el paso del tiempo, llegarás  hasta Santa Eufemia, también hecha de piedra santa…

          Sigue por la calle de la Paz, donde vivió don Ramón y el poeta Acuña, cuyo recuerdo envuelve nuestro apasionado caminar por este casco histórico, pequeño pero intenso…

           En la Plaza del Hierro tropiezas con la más popular de las fuentes,  también pétrea embelleciendo la postal de edificios con soportales y balcones de forja.

           Sigue, finalmente, la calle de Santo Domingo y quédate un rato en el Parque de San Lázaro, junto a su hermosa fuente, dejando que afloren en tu mente los recuerdos de juventud, que son los del primer beso a escondidas bajo la farola rota.

 

AGUA MILAGREIRA

 

           “Tamén brota auga milagreira, casi fervendo, na marxe  dereita do Miño. Dín que cura algúns males e os doores da barriga. 

           A auga do río baixo as pontes, sen embargo,  é rumorosa, fría e converxente coa luz dos coores puros, craros, sereos… da paisaxe da ribeira.”

(Marola Seijo)

     En la Ciudad del Agua hay también una  Ruta Termal urbana oficializada. Parte de As Burgas, sigue por las orillas del Miño y llega hasta Outariz.

     Las Pozas de A Chavasqueira o Baños del Obispo es un área con estilo zen de piscinas termales al aire libre, de uso público y en un entorno delicioso, puesto que tienes a tus pies el Miño.

     En el Campo de Santiago, también en la margen derecha del Miño, está el Manantial do Tinteiro, una fuente de aguas termales con propiedades curativas.

     La Burga do Muiño es una gran piscina termal,al aire libre, de uso gratuito, situada junto al Molino da Veiga, en Quintela de Canedo.

     La Burga de Outariz, cuenta con seis piscinas termales y un conjunto de pozas exteriores también de uso gratuito.

      Por si esto fuera poco, hay más proyectos aún que afectarán a zonas termales descubiertas en otras zonas de esta vieja Auria.

      Por algo aquí se celebra Termatalia, la única feria del turismo termal de la península Ibérica.

AGUA DE RÍO

 

    “Los ríos de Ourense son también  pequeños mares que alfombran de sonrisas las verdes ribeiras, provocando el grandioso espectáculo del agua y su acuarela de espejos. Además, revelan muy antiguos secretos de la cultura que heredamos de la Gallaecia romana…” 

(Eduardo Blancoamor)

        Los ríos marcan los límites en esta Ciudad del Agua. Crean sus mejores espacios verdes y nos recuerdan  brillantes épocas de su historia.

        La ciudad es consustancial al Miño y en él desembocan dos ríos urbanos: el Barbaña y el Loña.

        El Miño es de agua mansa en Velle; lugar de ocio náutico en las estaciones suaves; y de agua  cantarina en el trayecto mas urbano, cuando pasa sobre los puentes.

         Los puentes del Miño son la crónica de su historia, incluso de la más reciente; son todo un símbolo de viejos y nuevos tiempos.

        Los puentes del Barbaña daban paso al más antiguo vergel de la ciudad y son desde hace dos siglos la  comunicación  entre los barrios periféricos del occidente capitalino y el centro. El Barbaña es un río menor, que tiene sus espacios más bellos antes del trayecto urbano, en donde ha sido recuperado tras años de malos tratos.

         Y el pequeño Loña es río de claras aguas “que rápido se lanza bajo el esqueleto del puente medieval para reposar entre sauces antes de morir en el Miño”.

 

AGUA MANSA

 

     En el trayecto urbano del Miño. Allá donde la Ribeira es Sagrada. En medio del dominante paisaje de las sierras. En el rural del Ourense mas provinciano, el de bosque mágico y las ribeiras verdes en las que crece la madera de la gaita, el aliso. Allá por donde pasan los ríos grandes y los medianos y los más pequeños…  ¡Siempre hay en este territorio un manso mar interior…!

      Los provocó la búsqueda de la “hidroenergía” y hoy recomponen el paisaje creando diferentes entornos, a cada cual más hermoso.

       Y así es posible navegar en Ourense, la provincia interior.  En piragua, en catamarán. Remando o a vela. Practicando el windsurf.

       Seis ríos y nueve embalses permiten navegar por la costa ourensana, en la que se pueden practicar también  otros deportes náuticos, como el esquí acuático o la motonáutica.

        Los clubs náuticos han creado espacios e infraestructuras para reconvertir en un paraíso lo que hace años fue considerado un infierno que provocó una permanente controversia sobre la conveniencia o no de su construcción…

        El agua, ya ves, es la vida que provoca la belleza inigualable de la provincia gallega mas olvidada… a pesar de la genialidad de su gente.

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