PAPA NOEL Y LOS REYES MAGOS

      Desde Piornedo a Fisterra y desde Bares hasta el Miño, tres venerables ancianos que conocemos desde hace al menos dos mil once años como los Reyes Magos de Oriente, traen juguetes a los más pequeños y siembran mar y tierra de espíritu navideño, en estas fechas.

     En la modernidad, otro personaje especialmente promocionado por los nuevos mercaderes, al que llaman Papa Noel,  -de barba blanca, inconfundible risa y roja vestimenta-, quiere restar protagonismo a los ancianos reyes, a los que le gustaría jubilar.

     La leyenda identifica a Papa Noel con San Nicolás de Bari, que se hizo sacerdote tras repartir su fortuna entre los pobres, allá por el siglo IV. Es el patrono de los marineros rusos;   los gallegos de mar tenemos por patrona a la mismísima Virgen del Carmen.

     Los Reyes Magos son más nuestros, incluso de aquellos que se confiesan republicanos. Aunque hay unos cuantos gallegos  que se quedan con Papa Noel… por aquello de que trae antes los regalos.

     Pero en los hogares en los que aún brilla la sonrisa de un niño junto a la estrella del Portal,  seguimos poniendo los zapatos limpios en el balcón, la noche del 5 de enero, y junto a ellos, una buena nécora y un buen albariño para que lo disfruten sus majestades.

     Porque. ¿Sabes? Cuenta una leyenda que dos amiguitos del Niño Dios, viéndole pobre y descalzo en un pesebre, decidieron regalarle sus zapatos; por lo que los lavaron y los dejaron en el balcón para que se secaran. A la mañana siguiente, los Reyes Magos les colmaron de regalos que dejaron en el mismo balcón, para premiar su generosidad.

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