PARAÍSOS FLUVIALES

Arnoia, Sil, Arenteiro, Umia y Tambre. He aquí cinco ríos medianos que recorren la geografía vibrante de tres provincias y te invitan esta vez a seguir su trayecto hasta el lugar donde crean sus paraísos, lugares donde calman sus aguas para reverdecer y vitalizar el espacio de verano, creado para que las villas más hermosas se miren en sus espejos.

Estos ríos bajan rápidos las laderas, buscando con ansia el ideal remanso para procrear el espacio natural, allí donde crecen árboles de impredecibles raíces. Solo en él se tranquilizan cuando el tiempo pinta días de calor.  

En el lugar elegido es la humana sensibilidad la que mima tal belleza. Allí, el paisaje de río se vuelve entonces brillante porque el sol también busca el frescor de sus aguas.

EL ARNOIA, RIO DE ALLARIZ.

Nace el Arnoia en San Mamede, la sierra próxima, para bañar las tierras de Molgas y las de Ambía, antes de penetrar en la Ziralla bajo el más hermoso puente medieval que pudiéramos imaginar.

Ocupa aquí el espacio de A Cierrica,  natural  y bien preservado; y baja por en medio de frondosas riberas, donde crecen los típicos alisos de los que se obtiene la madera para la gaita.

La Cierrica es playa fluvial en verano. Y entre la playa y la cascada, se puede dar un agradable paseo en barca y conocer otra perspectiva del río.

Salta el Arnoia la cascada y da de beber a cisnes y patos, para perderse río abajo en busca de molinos; algunos, incluso recuperados para el turismo rural.

 Y en este paraíso fluvial, reviven las tradiciones: el Museo Etnogtráfico nos recuerda el costumbrismo y los trabajos de otra época, en la que Allariz era la villa del cuero.

EL SIL DE VALDEORRAS

Hay un espacio natural en el que el río Lor abastece de agua al Sil, que es el río grande y te invita a navegar en catamarán el trayecto bajo los puentes y los viaductos de la modernidad. Cuando llegues al embarcadero te emborracharás de paisaje y te encantará contemplarlo desde el tren que parte de San Clodio en busca del lago.  

En lago es el de San Martiño, espejo de A Rúa y de Petín, donde el Sil se embalsa para humedecer las laderas de cepas con denominación Valdeorras.

Por sus orillas, nos sorprende tanto el paisaje humanizado como la frondosidad de los magníficos bosques de ribera nacidos para armonizar el río.

EN CARBALLIÑO, EL ARENTEIRO.

Para conocer la belleza del río Arenteiro y de su gran parque natural, has de partir desde el Balneario, frente a la cascada más característica de este tramo fluvial.

Río abajo, encontrarás paseos deliciosos de ribera, que rodean el bosque-jardín, siguiendo el curso del río.

Siguiendo río abajo descubrirás en Cabanelas un puente medieval y mas allá pequeñas fervenzas de gran belleza, un auténtico paraíso escondido y por eso poco frecuentado.

Y tras caminar junto al río, piérdete en la frondosidad del Parque de Carballiño, en sus treinta y seis hectáreas de extensión.

El río y este vergel, configuran un bellísimo espacio natural de diseño.

EL UMIA A SU PASO POR CALDAS   

El Umia es consustancial con el paisaje de Caldas. No se concibe la villa sin el río. Y es el Umia quien nos proporciona aquí la belleza.

Has de seguir el río desde la cascada de Segade, paraje insólito y poco frecuentado por los visitantes. Y bajar tramo a tramo, siguiendo la música del agua cuando desciende rápida, hasta llegar al lugar en el que el río se calma, ya en las proximidades de la villa.

En Caldas has de utilizar sus paseos para sentir el frescor del río y admirar un paisaje único: el espejo de la hermosura vegetal de un jardín y una carballeira hermanados por el agua.  

Las ribeiras del Umia, por Caldas conforman un gran espacio natural gracias a la esplendorosa hermosura y la fuerza del agua.

EL MAR DE COMPOSTELA  

El mar de Compostela son las hermosas playas fluviales de su periferia creadas por la mano del hombre con la ayuda del Tambre a pocos kilómetros de la ciudad universal.

Sigüeiro, Chaián y Tapia, son tres referencias fluviales de los municipios de Oroso y Ames, además del de Santiago.

Sigüeiro tiene un refugio-isla para perderse entre el sonido del agua…

Tapia es playa fluvial de verde tapiz, urbanizada y con molino.

Y Chaián es el espacio natural perfecto para el descanso, en el que no faltan senderos y puentes entre islas, áreas recreativas y playa para quienes gustan del agua fresca y pura del un caudaloso Tambre.

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