PARECE QUE LLUEVE, PERO…

Estábamos en Caracas, sentados a la mesa ante buenas viandas en casa de Celso, mi amigo el fabricante de camisas. Mi primo Álvaro, que tan prematuramente viajó al Espacio,  también era fabricante pero de ropa infantil. Otro de los presentes, mi amigo Luís Devesa, fabricaba detergentes y productos de limpieza. Con nosotros se hallaba también otro fabricante de muebles, Ramón…

Además se encontraban en aquella reunión, distribuidores de electrodomésticos tan importantes como Benito Hermida, comerciantes de alto nivel, varios constructores que le habían cambiado la cara a la City, restauradores de fama y personas de gran prestigio en la economía venezolana.

Entre todos habían creado con inteligencia y sacrificio alrededor de cien mil puestos de trabajo en aquella Venezuela de los setenta, cuando el bipartidismo de AD y COPEI consiguió, según decían algunos, “la estabilidad política que el país necesitaba”.

A modo de encuesta y por mera curiosidad, aquel día, pregunté en alto…

—- Sois todos gallegos… ¿Cómo no se os ha ocurrido, una vez conseguido el éxito económico aquí, montar vuestros negocios en Galicia, tan necesitada de inversiones?

Hubo muchas respuestas pero me quedé con la de tres de aquellos empresarios que habían triunfado en América…

—- Lo importante no es fabricar sino el mercadeo. Galicia es una parte muy pequeña de España y la producción debe ser muy limitada porque tiene las puertas cerradas: está lejos de los grandes mercados y carece de infraestructuras.

—- Ocurre que, a pesar de la autonomía, siguen gobernando desde Madrid. Hace unos días aún que he regresado de Celanova y tardé más en llegar al aeropuerto de Vigo que en cruzar el Atlántico.

Y el otro añadió…

—- Nuestros hijos son venezolanos y quieren vivir aquí, donde tienen a sus amigos, incluso a sus novias y alguno ya a sus mujeres y a sus hijos.

Esta última respuesta me sonó a disculpa. A una mera disculpa.

Pasaron los años y apareció en escena Hugo Chávez que se llevó de calle las elecciones de 1998 con su partido MVR. Lo que sucedió después, se veía venir y así lo decía aquel buen hostelero nacido en Brión, que había convertido en una embajada de Galicia su restaurante El Portón…

—- Esto va a terminar siendo otra Cuba.

El vaticinio de Ramón Piñeiro –más de derechas que Fraga- fue recriminado por su hermano Pepe…

—- Tendrás que darle un tiempito antes de criticarlo…

Ramón era de AD y Pepe de COPEI. Sentí mucho perderlos, ambos se nos fueron al espacio antes de tiempo,  aunque quizá se marchasen prematuramente para no conocer el desastre.

Había entrado ya el nuevo milenio hacía varios años y aquel verano volvimos a vernos, aunque esta vez en su Celanova natal, algunos de los comensales que nos sentamos a la mesa de Celso, en los setenta. La situación en Venezuela no daba para mucha conversación, así que se centró en una Galicia pujante que de repente se había convertido en un verdadero país con su autogobierno y en el que Manuel Fraga había hecho todo lo que nos hacía falta… según los que manifestaban claramente ser sus partidarios, pero Benito Hermida, con su gran capacidad de análisis, achacó el progreso a…

—- Las infraestructuras las financió y sigue financiando la Unión Europea. A Galicia y al norte de Portugal lo que realmente le favoreció fue la entrada de España en la UE porque es en Bruselas y no en Madrid en donde se deciden las necesidades del Estado.

Y casi todos le dieron la razón porque si algo tenemos claro los gallegos, los que lo somos por nacimiento y por sentimiento, es que en la capital del Reino querrían que esta tierra continuase siendo la reserva india de España, como lo fue durante la Dictadura y también al principio de la Transición. 

 

Cuando el Reino Unido anunció el Brexit vino Luís Devesa a mi casa con su bella esposa Mary, mujer inteligente, con buena mano para los negocios y para las inversiones. Recuerdo que me preguntó…

—- ¿Qué quiere decir Brexit?

—- Es la abreviatura de Britain y exit, que significa la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea.

Los ingleses andaban aún en plena campaña del referéndum y en España no se veía como una amenaza  el abandono inglés de la UE. Pero Luís, que tiene la sabiduría de quien “nunca dejó su empresa en manos de los contadores” nos advirtió…

—- España debería hacer lo mismo. La UE no es un invento político sino de los poderes fácticos, los económicos. Estos cuando dan esperan siempre recibir tres veces más de lo que dieron. Las subvenciones actuales de la Unión Europea para infraestructuras y para la supuesta modernización de Galicia nos las van a cobrar con creces.

Mirándole a los ojos y viendo a través de ellos sus años jóvenes, le dije…

—- Hombre, por lo menos evitaremos que la gente se vaya…

Y me contestó:

—- Ya verás como volverán los viejos tiempos y volvemos a exportar a nuestros cerebros.

Perdona. Quizá me esté pasado con los recuerdos del abuelo pero nada de lo que ocurre en la actualidad en Galicia me es ajeno. Los años no perdonan sin embargo la memoria siempre devuelve, para bien o para mal, páginas ya escritas que algunos recuperan para sus personales ambiciones, esas que producen las grandes crisis y los fracasos colectivos.

En los últimos días los miembros del Gobierno español, sobre el papel socialista, no hicieron más que transmitirnos sobresaltos con respecto a nuestro futuro…

Sánchez presidente nos dijo que iba a ser “valiente” en sus decisiones más duras. La ministra de Energía que compremos ya el coche eléctrico. El ministro de Fomento que pagaremos peaje en las autovías. La ministra de Trabajo aún sigue en ello para evitar que un  cuarto de millón de paisanos continúe en paro. Y el secretario de Estado de Energía dice que nos preparemos para el cierre de las térmicas.

También tenemos emigrados aún a medio millón de jóvenes y más que habrá si cierran las centrales y apuran la reconversión de la automoción por decreto.

Así que, Devesa tenía razón: nos construyeron autopistas para que las paguemos con creces. Por las autovías de pago solo podrán circular en el futuro cochecitos eléctricos. El transporte por carretera se hundirá. La automoción reducirá drásticamente el empleo. Arruinarán a otras dos comarcas. Aumentará el paro. Nos subirán más aún el precio de la luz. Y nuestra gente seguirá buscando trabajo en el extranjero…

—-  Sin As Pontes e Meirama Galicia pasará de ser excedentaria en enerxía a convertirse en un territorio deficitario. Precisaremos mercar enerxía porque consumiremos mais da que producimos.

Son palabras del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo que pide a Madrid…

—-  Levemos a cabo unhas negociacións lóxicas, non é razonable o anuncio do secretario de Estado. Lembren que o coste enerxético foi o que provocou o anuncio do peche de Alcoa.

Esto está demasiado revuelto y mis colegas, según el color con el que miran, reparten culpas en Madrid. Pero yo apunto hacia Bruselas, donde los poderes fácticos que decía Luís Devesa deciden sobre nuestras vidas y haciendas lo que les viene en gana, sin que nosotros podamos decir esta boca es mía.

Tampoco esta vez podemos contar con Venezuela porque allí los nuestros cerraron sus fábricas o se las acabó incautando Maduro. En el fondo los gallegos tenemos mucho que ver con los venezolanos, digan lo que nos digan Inda y sus amigos.

No me extrañaría que por aquí volvamos a escuchar gritos de autodeterminación y que algunas voces se alcen pidiéndole a Sánchez que sea valiente y haga un referéndum sobre la permanencia de España en la Unión Europea. Dicen que el futuro es hoy. O peor que hoy.

Parece que llueve, pero nos mean encima. Eso. Tómate muy en serio el viejo refrán del abuelo emigrante.

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