PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

En la Galicia de los mil ríos que contaba Cunqueiro el Sil es el río del oro. Del oro que hallaron los romanos entre sus arenas, desviando su curso en Montefurado. Y del oro líquido, la gran riqueza que supone la variedad de excelentes vinos salidos de las cepas que trepan por las laderas entre las multiformes rocas de la falla del gran cañón.

El Miño originó los prioratos, iglesias y ermitas que suponen, en la Sagrada Ribeira, la mayor concentración del románico de toda España. Y al igual que el Sil, es el creador de la estética panorámica que configura uno de los más bellos espacios naturales de la Galicia interior.

Río Miño

Aguas de oro,  tierras de vino y también piedras que pueden ser princesas; que por aquí anduvo el legendario caballero Roldán, de la vieja estirpe medieval francesa; y guerrero que pretendía el desencanto de su amada. Pero la leyenda continúa viva y la noble dama sigue siendo de piedra, víctima del maleficio del moro invasor.

El Sil prolonga su curso hasta que se encuentra con el Miño en Os Peares, pueblo hermoso que pertenece a dos provincias, a cuatro municipios y que tiene dos obispos.

Os Peares

En esto de las dos diócesis algo tendrían que ver aquellos monjes que, hace mil años, construyeron aquí los más impresionantes monasterios; el verdadero origen de la cristiandad de estas tierras y la razón por la que estos cañones se conocen como la Ribeira Sacra.

Este paisaje y sus monumentos bien merecen ser Patrimonio de la Humanidad… ¡Por su belleza y por su importancia histórica!

El claustro barroco de Santo Estevo de Ribas de Sil

Los monasterios son,  no solo un valor potencial que añadir en el aspecto turístico, porque no fueron únicamente  un monumento que admirar; también ejercieron como ejes de la actividad en la zona.

Y con esa base se  desarrollan proyectos profesionales tan importantes como lo fue la reconversión en Parador del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil.

El paisaje de la Ribeira Sagrada es la gran obra de la artesanía natural de Galicia y sin duda supone uno de los espacios más atractivos de la península Ibérica.

Las provincias de Ourense y Lugo se reparten este territorio, objetivo fundamental para los amantes del turismo cultural y de naturaleza.  Los dos ríos, el Miño y el Sil, son los principales protagonistas de tanta belleza, los que remueven el paisaje admirado, por enrevesado camino de agua entre amplias paredes de piedra.

Ambos son los  creadores de esta perfecta obra natural.

Los espejos de la Ribeira Sacra

Un Comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *