POL

EL BELLO ALTIPLANO

 

El altiplano...

         Cuando conocí a mi amigo Fernando Ónega, quizá por los sesenta, era un “madrigallego” convencido de las excelencias de la capital del Reino, sobre todo porque sus posibilidades profesionales mermarían mucho en esta Galicia Única. Recuerdo una conversación en uno de esos actos en los que coincidimos siempre los mismos…

               —- ¿Qué? ¿Te vienes a Galicia?

               Acababa de cumplir una de sus mejores etapas profesionales, aunque para mí siempre fue el mejor analista de la política española. Me contestó:

              —- A Galicia hay que ir siempre que se pueda, en Semana Santa a comer marisco y quince días en verano, porque los otros quince de vacaciones hay que reservarlos para viajar un poco.

              El popular periodista casi me convence aquella vez de que mi destino debería ser Madrid, todo lo contrario de aquel día en que lo invité a él y a su ilustre hermano José Ramón, a participar en un “Desde Galicia para el Mundo” que íbamos a grabar en su Tierra, en Pol, un pequeño pero pintoresco y entrañable ayuntamiento de la provincia de Lugo.

              Los dos hermanos, entonces, viajaron a su infancia, a sus adolescentes juegos de tales, a su juventud más inmadura… y creo que pasaron con nosotros un día feliz.

              —- No sabéis aún lo que es vivir aquí, lejos de las intrigas de la Corte…

              —- Yo sí lo sé, Fernando, por eso me encanta trabajar en mi país…

Xerardo, Ónega, Carcedo y Parada.

              Recuerdo que para llegar a Pol no me resultó fácil, porque tuve que tomar la carretera comarcal de Lugo a Vegadeo y después apañármelas para llegar a Mosteiro siguiendo las vías locales.

              Había echado mano de una guía que me facilitó dos datos vitales. Pol tiene 125 kilómetros cuadrados de extensión y 2.500 habitantes. Casi todo el municipio lo alcanzas desde el triángulo montañoso de A Pena Grande, A Ferradura y O Penedo do Pao. Son las estribaciones de la Sierra de Meira y provocan bellos paisajes sobre todo en esta primavera de agua y flores silvestres.

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               Pol es un territorio con numerosos altiplanos que dan origen a una bien surtida cuenca hidrográfica, la que abastece por medio del río Azumara al Miño y por parte del río Lea, a la hidrografía cantábrica que aquí representa el salmonero Eo.

               Entre estos montes y estos ríos su Naturaleza pinta cuadros policromáticos, con tendencia al verde que se aproxima a sus 19 parroquias, imagínate lo dispersa que está su población.

Escena de primavera en Pol.

                 Si miras hacia el pasado y te sitúas a principios del siglo XX, verás como de Pol se marchaba la mejor gente hacia América y luego incluso a Europa. Su pérdida de población fue muy importante para su desarrollo, aunque hubo dos hechos que estabilizaron económicamente el municipio: la esperada concentración parcelaria y la profesionalización del sector ganadero,  que hasta hace muy poco fue la principal fuente de riqueza de Pol.

                Para que te des una idea de su importancia te contaré que aquí llegó a haber 800 explotaciones con más de 8.000 reses de bovino, de las que hoy queda una tercera parte, principalmente reses cárnicas, la famosa ternera gallega.

                El sector agropecuario provocó en Pol algunas industrias relacionadas con el campo que, conjuntamente con la extracción de pizarra y otras iniciativas, sostienen el empleo en una época nada fácil.

La Carballeira de Mosteiro

                He dejado para el final, a propósito un rápido recorrido histórico por Pol. A mi entender, el turismo cultural podría ser una interesante opción económica para los buenos establecimientos rurales que te encuentras aquí, con una gastronomía de interior excelente.

                —- Creo que aquí me he comido el mejor chuletón de mi vida…

                —- Pues ya es raro porque lo bueno se va para Madrid…

                —- ¿Para casa de los Ónega?

                —- No, hombre. Para los grandes restaurantes…

Chuletón de Pol.

              A lo que iba. Estamos en territorio muy antiguo porque las mámoas y los castros te salen al paso por los altiplanos. Hasta tres pueblos galaicos habitaron las tierras más fértiles: los zoelas, al norte, los triadivos, más al sur y los desonsos en lugares más próximos a la sierra.

                Por aquí pasaba una vía romana, la “Astúrica”, que se bifurcaba en Valonga hacia Ribadeo y Vegadeo. De esta época se conserva en el Museo Provincial de Lugo un ara votiva…

            En Doncide hay un mosaico romano y una tessera zoela con una inscripción que habla de un pacto de amistad entre los pueblos aquí afincados…

                Avanzando en el tiempo te diré que en Doncide puedes ver algunas tumbas medievales  antropomorfas. En el siglo XI Pol tenía tres monasterios: uno en As Cruces, otro en Silva y el principal en Mosteiro. Fueron cerrados cuando el Císter se hizo cargo del Monasterio de Meira, que a partir de entonces centralizó la vida religiosa en la comarca.

                 Por aquí mandaba el Conde de Lemos pero en el año 1514 sus posesiones pasaron al Conde de AltamiraLuaces, Lea y Pol, tenían sus señoríos y por eso yo te recomiendo para ver…

Iglesia de Cirio. Pol.

                  En lo que se refiere a la arquitectura religiosa, no te puedes perder el románico de Santa María de Valonga y el barroco de la Iglesia do Loureiro. Abundan,  como supones, las casas solariegas. Yo destacaría la Casa Grande de Fondón, con cerca, capilla, fuente y huerta además del edificio principal.

                 Pero seguramente te gustará más la Casa del Abogado, en Lea, que casi es un pazo con iglesia y otras edificaciones, además del río que atraviesa la propiedad.

El río Lea.

                 Termino con una anécdota. Un día pasaba por Pol procedente de Meira, donde había grabado el bosque de Maeloc, excelente idea de la gente joven. En la radio del coche sonaba “Camino Verde”, una canción de los tiempos de mi abuela, pero que sirvió para recordarme que lo más bonito de Pol  no es la Carballeira de Mosteiro…

Ermita da Nosa Señora das Neves...

                Volví a subir a la Ermita de Nosa Señora das Neves y me quedé largo rato en su fabuloso mirador hablándole a los lobos de las sierras próximas, mientras mi amigo y cámara Juan Barro Bueno, “Cremi”, se empeñaba en perpetuar la huida del sol…

Puesta de sol en la montaña de Pol.

 

Un Comentario

  1. De este pueblo era mi abuelo Don Antonio Gayoso Castro, que al casarse se asentó en Taboada, donde nació mi padre, Don Isaac Narciso Luciano Gayoso Vázquez. Un orgullo para mí leer esta pintura y recordarlos a los dos. Aunque siempre están presentes. ¡Graciñas, Xerardo!!

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