Pontecaldelas

El camino de vuelta

El río Verdugo nos regala esta postal en la propia villa.

La memoria nos devuelve hoy aquel relato de indianos y emigrantes, en este paisaje de suaves cumbres y valles reverdecidos por cien regatos, nacidos en la montaña dominante, para engrandecer el curso de los dos ríos que motivan la expresividad de esta tierra.

El hambre y la aventura impulsaron a miles de jóvenes pontecaldinos a cruzar el gran océano, para buscar en las Américas una nueva vida.

Volvieron unos pocos, pero el recuerdo de todos nos persigue, que es a ellos a quienes debemos, sin ir mas lejos, aquella primera escuela que hoy es casa consistorial.

Por eso Ponte Caldelas es también hoy la emotividad urbana de aquel tiempo de éxodo, aunque su estética resulte de una perspectiva natural inigualable, en medio de la modernidad residencial.

Entre el grandioso escenario de la sierra y la atmósfera húmeda de sus venas fluviales, se extiende este territorio,  donde aún permace la huella imborrable de aquellos hombres a cuyo esfuerzo anónimo debemos una buena parte del desarrollo de este municipio.

Los indianos construyeron en Galicia grandes mansiones.

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