REZEN, REZEN USTEDES ANTE EL OTOÑO QUE VIENE

Por Eugenio Eiroa

No es broma, menos dicho por quienes nos proclamamos creyentes. Recen, recen ustedes ante el Otoño que viene. Por si fuesen pocos los nubarrones de la Economía, hay que ver cómo andan las cosas en España con el Covid encima. El descontrol, el desgobierno, los reinos de taifas… el yo quiero esto, el otro quiere aquello, este piensa que, el otro cree que… Los rebrotes ya no son una anécdota preocupante, sino el camino expedito hacia la llamada «segunda ola». El verano entró en su último mes con un desbarre generalizado en la clase política…

Salimos del confinamiento con poca cabeza, sin que los que tenían que pensar, pensasen en el futuro más próximo. Por eso está ya aquí el curso escolar y… convendría que recemos. Por eso, han estado rascándose la barriga (veraneando en agosto) en vez de estar encerrados en el Congreso y buscar las soluciones económicas y presupuestos necesarios para España… 

La situación es muy grave, pero a ellos poco les ha importado, vacaciones que no falten para sus señorías del Gobierno y de la Oposición; por eso… convendría que rezáramos. Convendría también que recemos porque con tantos rebrotes y en algunas autonosuyas (perdón, autonomías) proclamando que la segunda ola ya está aquí… lo van a solucionar todo llamando al Ejército, para transformar soldados, hasta 2.000, en rastreadores del Covid… ¡que manda carallo!  No formaron equipos sanitarios de rastreadores con tiempo, ni en cantidad suficiente y… ahora lo arreglan llamando al Ejército.

El Ejército saneó los hogares de la Tercera Edad y un montón de cosas más cuando los peores momentos de meses atrás; el Ejército apaga los fuegos difíciles en los montes; el Ejército, ahora, aporta 2.000 «rastreadores»… cuya misión, se supone, será pasarse por las casas de los que tengan que estar aislados tras un positivo, en una cuarentena, y comprobar cada dos por tres que el «aislado», «cuarentenado» o como carajo se diga, hace lo que tiene que hacer, está quietecito en su casa y no despendolado por las calles, contagiando, como más de uno ha hecho.

Conclusiones:

1) Para este viaje no hacían falta semejantes alforjas.

2) El Ejército se sigue mereciendo en este país el aplauso y aprobado general que a los de la cáscara amarga tanto les cuesta dar.

3) es bueno que ustedes recen ante el Otoño que viene.

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